Publicidad

Blogs

 

De par en par

 

Juan Simarro Fernández

La idolatría

 
La idolatría
 
No viene mal reflexionar sobre el concepto de idolatría que solemos tener los cristianos, fundamentalmente los evangélicos, muy relacionado con los ídolos de barro o de leño que se pueden hacer y que muchos se sienten inclinados a adorarlos. Este es un concepto de idolatría que se tiene muy presente en el campo evangélico, ya que es bíblico, y que, todavía para algunos, es uno de los problemas en relación con la Iglesia Católica , ya que se pueden ver vestigios de esa idolatría en la profusión

27 DE SEPTIEMBRE DE 2005

Así, muchas personas ven la idolatría solamente en estos temas relacionados con el ritual cúltico, en el terreno de la práctica religiosa, del ritual, una idolatría que sólo se daría en las iglesias en las que hay imágenes, como si aún estuvieran adorando al becerro de oro... Pero hay otras idolatrías en las que podemos estar cayendo, aun cuando estemos en iglesias sin imágenes ni ídolos de leño.
 
 En otras líneas de pensamiento, está claro que la idolatría no se da solamente en relación con las imágenes , las estatuas de leño o de barro, ya que existen otros tipos de idolatrías tan o más graves que el inclinarse ante imágenes que ni ven, ni oyen, ni entienden y, como dice la Biblia, lo mejor de ellas para nada es útil.

El gran peligro de la idolatría yace en el hecho de que el hombre es capaz de convertir en dioses, cosas de la realidad temporal y terrenal que diviniza . Esta idolatría que no es tan externa como el de inclinarse ante las imágenes, sino que sale del corazón del hombre, es una idolatría que separa de Dios de una manera radical. Puede haber muchas idolatrías en línea con divinizar las realidades temporales y terrenales, pero la idolatría que destaca en nuestro tiempo de una forma cruda y burda, es la que diviniza la posesión de bienes de este mundo, la que diviniza al dinero y todo lo relacionado con la codicia y el egoísmo que es incapaz de compartir lo considerado lícita o ilícitamente acumulado, ya que la acumulación desmedida siempre es ilícita.

 Este tipo de idolatría tan burda, está atentando contra la dignidad de los seres humanos y contra la integridad física y psíquica de muchos, pues millones de personas del mundo mueren de hambre y muchos otros viven en la infravida de las deficiencias alimentarias, la falta de recursos y de los más elementales servicios. Porque la idolatría que diviniza el dinero y las posesiones, atenta contra la vida del prójimo, le despoja, le roba su dignidad y le deja reducido a la infravida de la pobreza y de la exclusión social. Es el rendirse de manera incondicional, de forma idolátrica, ante el dios Mammón. Y los actos de idolatría que cometen los idólatras de Mammón, conforman toda una liturgia de muerte: el despojo de los débiles, la acumulación desmedida de bienes contra la que clama la Biblia, la opresión de los desheredados y la práctica de las nuevas esclavitudes, incluida la de tantos niños, sean niños trabajadores o niños de la calle, fácilmente abusables por los idólatras de Mammón o por aquellos a los que Mammón permite una cierta integración social en contraposición con los marginados. Quizás hay personas que dirían que ellos no despojan directamente a nadie, que no les apalean ni roban, pero que, realmente, están cayendo en el pecado de la omisión de la ayuda y de la indiferencia ante los pobres, mientras viven, insolidariamente, en medio del lujo de las sociedades de consumo actuales en el NORTE rico.

Las críticas proféticas en contra de estas idolatrías, tienen un auténtico valor hoy y deberíamos sacarlas como denuncia de los acumuladores del mundo, de las estructuras económicas injustas, de los codiciosos y egoístas que tienen en sus mesas la escasez de los pobres, como dice la Biblia . Por eso hoy deberían leerse y gritarse a voz en cuello las palabras de Jeremías:  “Sus casas están llenas de engaños y así se hicieron grandes y ricos. Se engordaron y pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo se hicieron prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron”.  ¿No son estas palabras de denuncia dignas de ser sacadas hoy a la palestra pública? O quizás es que seamos demasiado timoratos y pusilánimes. O puede ser que muchos de los llamados cristianos hoy estén dentro del sistema despojador e idólatra, contemporizando con los ídolos de la riqueza y del poder, los ídolos del consumo insolidario, y alejados de la solidaridad que implica el concepto de projimidad que nos dejó Jesús. Si esta idolatría se daba en tiempos de los profetas, es la misma idolatría que se está dando hoy, o quizás más exagerada y humillante de los débiles que son sacrificados en el altar de Mammón o de los ídolos del poder político o de la gestión financiera.

Hoy hay cristianos en el mundo que quieren servir a dos señores: les gustaría servir al Dios verdadero, pero sin dejar de servir al gran ídolo del dinero, al ídolo Mammón , al que ni siquiera le deberíamos llamar dios con minúscula.

 Mammón reina hoy en el mundo. La riqueza se ha convertido en un ídolo, un ídolo poderoso. Quevedo diría que “poderoso caballero es don dinero”. Poderoso ídolo es el conformado  por la idolatría de la riqueza. Pero los cristianos deben recordar claramente las palabras de Jesús:  “Ninguno puede servir a dos señores... No podéis servir a Dios y a las riquezas”  , es decir a Mammón. Y la mayor idolatría de este mundo hoy, no está, queridos amigos evangélicos, en las estatuas de barro o en las imágenes de leño de las iglesias católicas. No está sólo en las procesiones religiosas con todos los rituales que les acompañan. Es posible que aquí haya también idolatría, pero no vayamos a cegarnos en esta crítica idolátrica externa, y olvidemos la peor, la interna, que hace que nuestros corazones se inclinen ante el ídolo del consumo, de la acumulación y del dinero. No sea que Dios algún día nos haga entender que hemos criticado una idolatría segunda y que hemos caído en una idolatría primera y dañina que aniquila a más de media humanidad sacrificada en el altar del mayor ídolo fabricado por el hombre: la acumulación de dinero y de posesiones.

 El ídolo Mammón. ¡Señor! ¡Líbranos de caer en esta idolatría que destruye a más de media humanidad!
 

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2014

 
 

Tags:  idolatría


 

 

Tu comentario

Deja aquí tu comentario

Normas de uso

> Esta es la opinión de los internautas, no de Protestantedigital.com

> No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

> Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Publicidad


MULTIMEDIA

Ver + MULTIMEDIA
 

Soledad y soledades (Mª Jesús Núñez)

Una entrevista a María Jesús Núñez Dios psicóloga, y escritora, sobre la soledad en nuestro tiempo. ¿Qué es? ¿por qué se produce en el siglo de la comunicacióin? ¿hay diferentes tipos de soledad? ¿...

Spurgeon, un predicador inigualable

Uno de los referentes modernos del cristianismo evangélico es el pastor británico Charles Haddon Spurgeon, que ejerció su ministerio a mediados del XIX en Inglaterra, y cuyos sermones tuvieron un g...

Cumbre iDeo, jóvenes y Dios: A. Sampedro

Por primera vez en España se celebra la Cumbre Ideo de Especialidades Juveniles (5-6 de septiembre, Madrid), un ministerio dedicado al ministerio juvenil, cuyo director regional en Europa es Alex S...

Johnny Cash, profeta de la Gracia (José de Segovia)

El cantatutor Johnny Cash, "el hombre de negro", en su última etapa, hace una reflexión profunda de la fe, la vida cristiana, el sentido de la iglesia como comunidad y en especial de la Gracia de D...

El tiempo perfecto de Dios (J.A. Monroy)

Juan Antonio Monroy, en su programa "El Heraldo de la verdad", nos habla de la historia de Jesús y la higuera que no daba fruto, aplicando este relato del Evangelio al concepto de tiempo perfecto p...

Cash, el hijo pródigo (José de Segovia)

Seguimos hablando de Johnny Cash con José de Segovia, y en esta segunda entrevista nos encontramos con el Cash cuya fe atraviesa caminos oscuros y tortuosos, pero que siempre lucha de alguna forma ...

Identidad evangélica en Europa: España cuenta (Jaume Llenas)

Una reunión celebrada recientemente entre las seis principales Alianza Evangélicas Europeas, contó con la Alianza Española (AEE) fue invitada a participar en la persona de Jaume Llenas, secretario ...

Tiempo imperfecto (J.A. Monroy)

Juan Antonio Monroy, en su programa "El Heraldo de la Verdad", nos habla sobre tiempo imperfecto y tiempo perfecto.

¿Por qué ser virgen hasta el matrimonio?

Dice Will Graham: "Imaginaos que estáis casados. Vuestro cónyuge os pregunta: “¿Por qué me eres tan fiel?” Y respondéis, “Bueno, cariño, porque no quiero contraer enfermedades sexuales, ni tener un...

Johnny Cash, el hombre de negro

Una entrevista a José de Segovia. Se publica ahora el disco perdido de esta leyenda de la música popular norteamericana, “Out Among The Stars”, que nos revela una fe que pasó por caminos tortuosos,...

El amor se alimenta con pequeños detalles

La psicóloga Mª Jesús Núñes da sugerencias prácticas que protegen una relación saludable y duradera de pareja. Se basan en estudios con parejas de más de 20 años casados. Y tienen que ver mucho con...

Cuando 'amor' significa 'siempre'

Actualmente es un 'milagro' ver parejas que duran. Los problemas de pareja son una causa principal de consulta en psicología. Las cifras en España son de 2012 es de 110.764 parejas rotas. Pero el ...

 

TÉRMINOS Y CONDICIONES

1.- Para poder ser publicadas, las Cartas se enviarán firmando con el nombre y los dos apellidos, y rellenando todos los campos marcados con asterisco.

2.- El contenido no podrá exceder un máximo de 1800 caracteres (~ 350 palabras, el gestor frena automáticamente una carta que se envíe con más caracteres). No se admitirá que una opinión más extensa se divida en varias cartas (sólo se publicará la primera de ellas)

3.- Si se publica, solo figurará el nombre y la firma del remitente, ningún otro dato personal.

4.- En las cartas que hagan alusiones personales o institucionales, sólo se admitirán aquellas que traten cuestiones o información del contenido publicado en Protestante Digital (nunca fuera de nuestro medio) y que tengan relación directa con el tema tratado en Protestante Digital.

5.- Dentro de las normas y la libertad de expresión, pedimos el máximo nivel de respeto y de educación en los términos y calificaciones, centrando las opiniones en las cuestiones ideológicas y el debate de posturas y dejando de lado aspectos personales o los juicios de valor.

6.- La publicación de la carta es independiente de que su contenido coincida o no con la Redacción de Protestante Digital.

7.- No se publicarán enlaces externos, direcciones de twitter o facebook, que se envíen como parte de la carta.

8.- Se valorará la calidad de la carta, especialmente una aportación diferente a las ya realizadas, de manera que no se publicarán cartas que reiteren exageradamente puntos de visto ya expuestos previamente, obvios, o de sobra conocidos. Se espera cierta creatividad, imaginación y originalidad en las aportaciones de los lectores.

9.- Se pide centrar los comentarios en el tema central de la noticia o el artículo. Las opiniones estilo "trolls" que desvían automáticamente el debate a temas conflictivos, creando tensión innecesaria no serán publicadas; y si esta actuación es reiterada estos autores serán bloqueados.

10.- La aceptación de las cartas no es automática, sino previa valoración por el equipo de la Redacción de Protestante Digital, que puede aprobar su contenido, extractarlo eliminando aquello que no cumpla las presentes normas, o denegando su publicación (en cuyo caso no aparecerán publicadas). Intentamos que este periodo sea en general inferior a las 24 horas, y en todo caso menos de 72 horas.

11.- No se mantendrá correspondencia con los autores.

12.- Enviar la Carta confirma la aceptación total de estos términos y condiciones.

13.- Evidentemente, muchos (no todos) de los aspectos mencionados en estas normas tienen un componente subjetivo inevitable. Estamos convencidos de no acertar siempre en nuestros criterios, pero podemos asegurar que sí intentamos ser objetivos, justos y ecuánimes hasta donde nos es posible y somos conscientes.

 

Si nuestra actuación no es correcta a juicio de algún lector, le transmitimos nuestro pesar y les animamos a no dejar de manifestar sus opiniones intentando ceñirse al máximo a los términos y condiciones presentes.

 

Muchas gracias.

 

 

Cerrar