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César Vidal Manzanares

Reforma protestante y Educación en España

Las razones de una diferencia (4)

 
Reforma protestante y Educación en España
Las naciones donde había triunfado la Reforma multiplicaron los esfuerzos por educar a toda la población sin excepciones.

24 DE ENERO DE 2013

En las dos entregas anteriores, he mostrado cómo la raíz de las diferencias que España –y no sólo España – tiene con otras naciones arranca de una visión del trabajo o del mundo de las finanzas que procede de la Edad Media y que no se vio afectada por la Reforma del s. XVI. No terminan ahí nuestras diferencias. Otra –y de las más fundamentales – se halla en el terreno educativo.

La Biblia señala que cuando Moisés se despidió de su sucesor, Josué, le encargó lo siguiente: "Nunca se apartará de tu boca este libro de la Torah, sino que, de día y de noche, meditarás en él, para que guardes y te comportes de acuerdo con todo lo que está escrito en él, porque de esa manera prosperará tu camino y que todo te saldrá bien" (Josué 1: 8). Pocas veces un consejo habrá alterado la marcha de la Historia de una manera tan espectacular ya que la conducta y la práctica religiosas no iban a estar vinculadas en el futuro tanto al rito –aunque existiera – como a la lectura de un texto sagrado que se abría no a una casta sacerdotal sino al conjunto del pueblo. Como señalaba el capítulo 6 de Deuteronomio, los padres debían poder explicar a sus hijos los mandatos contenidos en la Torah. Esta circunstancia tuvo una consecuencia inmediata para los miembros del pueblo de Israel como fue la creación de una cultura que necesitaba desesperadamente la alfabetización para creer. El proceso de alfabetización era tan obvio, por ejemplo, en la época de Jesús que a nadie le sorprendía que el hijo de un carpintero o de un pescador supiera leer, escribir y discutir sobre lo leído. Semejante circunstancia dotó de una extraordinaria capacidad de supervivencia a los judíos, que incluso antes de la destrucción del Templo de Jerusalén en el 70 d. de C., habían depositado la guía espiritual de la nación no en los sacerdotes - ¡no digamos ya en los políticos! - sino en los sabios.

Por supuesto, semejante conducta también tuvo efectos colaterales negativos. Por ejemplo, conocedores de lo que establecía la Torah, los judíos mantuvieron unas normas de higiene y limpieza durante la Edad Media que los libraron de no pocas enfermedades y padecimientos... sólo para que la gente los acusara de causar las epidemias y por eso verse libres de su efecto. Con todo, para los judíos –que seguían lo señalado en la Torah– el pertenecer a una religión del libro tuvo, entre otras consecuencias benéficas, la de una mayor alfabetización que la que pudiera darse en otras culturas.

Religión del libro surgida del judaísmo, el cristianismo debería haber seguido la senda marcada por aquel en lo que a alfabetización se refiere. Así, fue en el s. I cuando Pablo, despidiéndose de Timoteo, le indicó que "desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras las cuales pueden hacerte sabio para la salvación por la fe en Cristo Jesús" (2 Timoteo 3: 15). El panorama cambió de manera radical en el siglo IV.

Al respecto, el testimonio de J. H. Newman, cardenal católico procedente del anglicanismo, no puede ser más claro: “En el curso del siglo cuarto dos movimientos o desarrollos se extendieron por la faz de la cristiandad, con una rapidez característica de la Iglesia: uno ascético, el otro, ritual o ceremonial. Se nos dice de varias maneras en Eusebio (V. Const III, 1, IV, 23, &c), que Constantino, a fin de recomendar la nueva religión a los paganos, transfirió a la misma los ornamentos externos a los que aquellos habían estado acostumbrados por su parte. No es necesario entrar en un tema con el que la diligencia de los escritores protestantes nos ha familiarizado a la mayoría de nosotros. El uso de templos, especialmente los dedicados a casos concretos, y adornados en ocasiones con ramas de árboles; el incienso, las lámparas y velas; las ofrendas votivas al curarse de una enfermedad; el agua bendita; los asilos; los días y épocas sagrados; el uso de calendarios, las procesiones, las bendiciones de los campos; las vestiduras sacerdotales, la tonsura, el anillo matrimonial, el volverse hacia Oriente, las imágenes en una fecha posterior, quizás el canto eclesiástico, y el Kirie Eleison son todos de origen pagano y santificados por su adopción en la Iglesia” (An Essay on the Development of Christian Doctrine, Londres, 1890, p. 373).

A partir de Constantino, el cristianismo fue cambiando el énfasis en el Libro por una visión ceremonial y sacerdotal que se fue desarrollando todavía más durante la Edad Media. Sin duda, los monasterios desempeñaron un papel notable en la preservación de la cultura clásica y no es menos cierto que hubo algún intento – fallido – de popularizar en cierta medida esa cultura. Sin embargo, en el curso de la Edad Media quedó claro que, al igual que en el paganismo, en el seno del cristianismo, se podía ser piadoso – incluso un santo – y, a la vez, analfabeto. El saber leer y escribir no era condición para conocer el camino de la salvación y, dicho sea de paso, tampoco para otras tareas como la guerra o el campo. Esa visión saltó hecha añicos gracias a la Reforma protestante del siglo XVI.

Para los reformadores, la única regla de fe y conducta era la Biblia, un libro al que todos debían tener acceso para poder examinarlo con libertad y sin las ataduras de una jerarquía porque, al ser la Palabra de Dios, se explicaba por sí mismo.Resulta curioso observar la manera machacona en que algunos persisten en considerar el libre examen de la Biblia como una conducta malvada. En realidad, no pasaba de ser la afirmación de un derecho fundamental, el de acercarse al texto sagrado y poderlo leer en la propia lengua y no en un latín que era desconocido para la mayoría. Por otro lado –y volviendo con ello a una línea ya existente en el judaísmo– el pastor en el protestantismo dejó de ser un sacerdote para convertirse en el sabio que conoce las Escrituras al igual que sucedía desde hacía siglos con los rabinos.

Se podía –y se puede– ser un fiel católico sin saber leer ni escribir. Esa circunstancia es imposible para el judaísmo y también para el protestantismo.¿Cómo se puede acercar nadie a un texto que procede de Dios por definición si no se sabe leer ni escribir? Las consecuencias de esa circunstancia fueron extraordinarias siquiera porque la Reforma deseaba sobrevivir y además expandirse y ninguna de esas metas era alcanzable sin extender la alfabetización. Así, en 21 de mayo de 1536 se estableció la primera escuela pública y obligatoria de la Historia. El lugar era la protestante Ginebra. No fue una excepción. La Primera confesión escocesa de 1547 establecía una reforma de la educación exigiendo que en los medios rurales se enseñara a los niños en escuelas adjuntas a las iglesias; en las ciudades con superintendentes se abrieran escuelas y universidades con un personal debidamente pagado. Era el inicio, pero iba a crear en pocos años diferencias abismales entre unas naciones y otras. Dejaré para una próxima entrega el impacto que esa diferencia crearía en el ámbito de la investigación científica, pero en el de la educación fue abrumador.

Las naciones donde había triunfado la Reforma multiplicaron los esfuerzos por educar no a élites –como la Compañía de Jesús– o a niños vagabundos –como pretendió con más corazón que éxito José de Calasanz– sino a toda la población sin excepciones. A finales del siglo XVI, el índice de alfabetización de la Europa protestante era muy superior al de la católica, sin excluir una España en la que Felipe II había decretado que los estudiantes no cursaran estudios en universidades extranjeras por miedo a la contaminación de la herejía o una Francia en la que la población hugonote estaba mucho más alfabetizada que la católica. En el caso de algunas confesiones, el avance fue verdaderamente espectacular. Por ejemplo, a mediados del siglo XVII, los cuáqueros tenían un índice alfabetización del cien por cien lo que explica no poco sus avances en las décadas siguientes en áreas como la banca, el comercio o la ciencia, tres áreas de las que, no por casualidad, España se iba a descolgar lamentablemente.

No puede sorprender que en 1808, el noventa por ciento de la población española fuera analfabeta ni tampoco que seis años después gritara "¡Viva las caenas!". ¿Podía, a decir verdad, haberse comportado de otra manera un pueblo ciertamente heroico, pero mayoritariamente analfabeto?

Es bien significativo que los primeros intentos para revertir esa situación se dieran en España ya en pleno siglo XIX, por impulso de los liberales y chocando no pocas veces con la iglesia católica que deseaba mantener el monopolio de la enseñanza.

La Ley Moyano fue el primer éxito en el camino hacia una educación pública. Pero se aprobó en 1857. ¡1857! Habían pasado más de trescientos veinte años desde aquella ley ginebrina que establecía la escuela obligatoria y pública.

Como en otras áreas, España había perdido siglos precisamente cuando más necesitaba por su condición de potencia no quedarse rezagada. Cuando, siglos después, intentó remontar esa situación lo hizo además en no pocas ocasiones con la mancha del sectarismo que no veía la educación como algo bueno per se sino como un instrumento de adoctrinamiento. Para remate, ese atraso no iba a limitarse, por desgracia, al área de las finanzas o al terreno educativo.

POST-SCRIPTUM
… Y no hemos avanzado mucho. Las últimas décadas se han perdido en términos educativamente para España porque de los nacionalistas – especialmente los catalanes – a la izquierda ha existido la convicción de que la educación debe ser, sobre todo, una forma de adoctrinamiento. Los datos del informe PISA demuestran año tras año que España es una nación tercermundista en términos educativos a pesar de gastar más, mucho más, en educación que otras naciones de sociología protestante como, por ejemplo, Finlandia. Igual que los pobres ignorantes del pasado como mínimo sabían el credo y el padrenuestro aunque desconocieran las matemáticas o la literatura, los educandos del presente ignoran las matemáticas, la gramática y la historia, pero, eso sí, pueden malescribir en catalán y se conocen los tópicos del denominado progresismo. De manera semejante, no pocos puestos docentes los ocupa un nuevo “clero” nacionalista o izquierdista. Es una mentalidad de siglos consagrada por la falta de la Reforma en España. Ahí seguimos.
 

 

 

Comentarios (20)

 
Id Autor/Fecha Comentario
20

quim

01/02/2013 01:38h

y 2....(continuación comentario 13) que no se obstine en ningunear a los que no comparten su tesis en lo ideológico lo político (e incluso en lo religioso), que no menosprecie a los que no piensan como usted, que no siga jugando a ser bombero cuando primero fue pirómano, que tenga un poco más de empatía hacia sus hermanos y sobre todo que no siga usted alentando algo que por desgracia se parece mucho al ODIO...que Dios le bendiga.

19

Paco

30/01/2013 22:47h

Gracias por su respuesta OBSERVADOR, gracias a Dios ahora lo tengo todo más claro.

18

OBSERVADOR

29/01/2013 13:29h

Muy sucintamente para 'Paco' y 'Yo'Todas las Denominaciones Evangélicas que se citan creen: que la salvación es por fe, no por obras, en la persona de Jesucristo.Que la Biblia es la única norma de fe y conducta, aparte de tradiciones o Magisterios. Y que la salvación en Cristo es por pura gracia, sin que podamos añadir nada de nuestra parte. La forma de organizar la Iglesia, de celebrar la S.Cena, etc. son periféricas, en el sentido de que la salvación o condenación no depende de pertenecer a una Denominación o asentir una determinada teoría sobre la S.Cena, o saber si estamos predestinados o no. Si usted, hermano, no ha entendido algo tan básico como esto, entiendo debe pedir consejo a su Pastor para que le oriente en su formación evangélica.

17

enrique de Sefarad

28/01/2013 12:28h

'Pero profesor',exclamó el alumno,'los hechos contradicen su tesis';a lo que respondió el profesor:'Pues peor para los hechos'.La dinámica de la historia con su cabalgar imparable,o nos vuelve 'histórico-histéricos' o,nos lleva a la cordura y la sensated,incluso al espíritu profético y mesiánico.Paco,permite decirte,como alguien que siempre está aprendiendo,que existe la posibilidad de llegar a tener la Mente de Cristo,y esto es una obra interior que el E.S. hace por la Palabra.Mirándolo desde otra forma,en verdad nadie tiene derecho a interpretar la Palabra de D-s sino solo El mismo.¿Ha cambiado D-s de forma de pensar y actuar?.Se dice que El es inmutable.(Amós 3:7).No nos hagamos esclavos del los hombres,sólo en amarnos unos a otros como El nos amó.Mi identidad es el Señor Jesús,y mi anhelo es Su sello.De ahí en adelante hay que luchar legítimamente contra el Nicolaismo allá donde surja y vencerlo.(cf.1Cor.2:10-16;12:27-31;2 Tim.2:19;Ro.8:29;1 Jn.2:3;3:16,19;Mal.3:6;4:5-6).Shalom.

16

enrique de Sefarad

28/01/2013 12:28h

Yo de lo que no entiendo,no me prodigo.Pero ante la discusión-siempre amable aunque sea 'radical'-del libre estudio y acceso al Libro santo,subyace la cuestión de la Autoridad final para la cuestión de Fe y Conducta para el creyente('varón y hembra los creó').La ICR dice que es el magisterio romano el que tiene la última palabra(de ahí el proceso del dogma de la infabilidad papal).La Reforma,o Reformas,del s.XVI nos liberó del yugo axfisiante de la dictadura de Roma.Se abrió pues un camino donde los hombres podían 'respirar' sin la aprobación de la jerarquía absolutista.

15

Yo

28/01/2013 12:28h

Paco (14) : Ya somos dos 'liados'

14

Paco

28/01/2013 00:33h

La acusación de la Iglesia Católica es que la Biblia no se puede interpretar por cada cual... Bueno, no me meto en eso pero a veces me pregunto: por mucho que digan que todos creemos en el fondo lo mismo: no es igual un bautista que un pentecostal, ni un anglicano de un presbiteriano, ni un luterano de todos los anteriores. No hay, claramente, una sola doctrina (unos creen en los sacramentos, otros en la predestinación...). Quisiera que alguien en este foro me aclarara un poco las cosas, si es posible, porque ultimamente estoy bastante liado.

13

quim

28/01/2013 00:33h

Hay cosas que me entristecen, César ¿a que viene ese post-scriptum? Respetuosamente le digo que a veces parece usted sufrir una obsesión enfermiza con determinadas cuestiones ...y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid...no pierde ocasión para dar caña al mono y hacer aflorar sus demonios internos que ya sabemos todos cuales son: Nacionalismos Periféricos (que no españolistas) e Izquierda, izquierda de la que usted fue ferviente militante y de la que hizo acto de apostasía hace algunos años. Mire no entraré a analizar por qué me considero de izquierdas y por qué Cataluña fue siempre lugar de encuentro, de cultura, de vocación europeísta, de modernidad y modernismo arquitectónico, de revolución industrial....del porqué las notas en lengua castellana de los escolares catalanes es incluso más alta que la de otros niños de otros lugares de la España monolingüe, no quiero entrar, porque sencillamente con usted es perder el tiempo, pero por favor como hermano en la fe le pido

12

guerreroespiritual

28/01/2013 00:34h

Este es un mensaje a Cesar Vidal. Resulta curioso que la Compañia de Jesús haya infiltrado todos los movimientos de trabajadores en España, incluidos los sindicatos CCOO y el vasco ELA. He realizado una investigación yo mismo sobre los mismos y que me gustaría que ud. Cesar como gran historiador que es ahondara lo máximo posible. Gracias

11

Susana Cantalapiedra

26/01/2013 01:59h

A mí me gustaría aportar mi propia experiencia, que ha sido que por escudriñar las Escrituras me han llegado a decir que las muchas letras me volverían loca, y eso el más cercano, querido e ilustrado hermano, y que yo no tenía nivel para estudiar las profecías. El mal empieza por la casa de Dios. Hoy día, y sólo por la misericordia de Dios que ha abierto mi entendimiento como ya hizo con tantos personajes que intentaron comprender los misterios del reino, puedo comprender un poco más, gracias también a que le creí a mi Buen Pastor y no a los hombres. La gloria, toda de Dios.

10

Domingo

26/01/2013 01:59h

Pero que poco aprecian muchos españoles a su propio país, realmente una pena ... ni siquiera falta hace nombrar la importancia de España para la historia mundial, su epoca de esplendor, sus artistas, filosofos, profesionales del derecho, ciencia, etc. Los de afuera lo vemos mucho mejor. Hoy está mal, pero seguro estoy que volverá a ocupar el lugar que por historia, se merece.

9

Domingo

26/01/2013 01:59h

Teniendo en cuentas las diversas calamidades bélicas, como son las invasiones barbaras y de los sarracenos, el régimen feudal, los conflictos entre reinos, la fusión de culturas, le cupo a la Iglesia, mediante sus escuelas parroquiales y sus universidades, la tarea de educación y alfabetización y ello resulta innegable. Destacados pensadores, artistas de todo tipo, cientificos, filosofos, teologos, etc. se forgaron gracias a ella, entre ellos se encuentran nombres de destacados españoles que ganaron relevancia histórica. A mi opinión, mal planteo de César Vidal.

8

Juan-Antonio

25/01/2013 16:24h

Muy deleitosos estos últimos artículos. Bendito sea el Señor porque podemos leer.

7

Domingo

25/01/2013 16:24h

C. Vidal: 'Resulta curioso observar la manera machacona en que algunos persisten en considerar el libre examen de la Biblia como una conducta malvada'. Balmes: 'Habla el Protestantismo de la fe y su principio fundamental la hiere de muerte; ensalza el Evangelio; y el mismo principio hace vacilar su autoridad pues que la deja abandonada al discernimiento del hombre; y si pondera la santidad y pureza de la moral de Jesucristo ocurre desde luego que en algunas de las sectas disidentes se les despoja de su divinidad y que todas podrían hacerlo muy bien sin faltar al único principio que les sirve de punto de apoyo ... la religión cristiana tal como la explican los protestantes es una opinión y no más; es un sistema formado de mil partes incoherentes'. El 'libre examen' en un analisis serio ¿malvado?. Se equivoca CV.

6

Francisco

25/01/2013 16:24h

César, gracias por ilustrarnos. Buen artículo. Pero al igual que Dorcas, me descoloca un post-scriptum que está a la altura de la subjetividad rancia de alguien que está sujeto, en exceso, a deseos y pasiones (y ya sé que todos tenemos nuestras cosmovisiones e ideologías). Me sorprende que la aportación protestante al tema sea el de la descalificación como análisis de un problema que es mucho más profundo y que empieza en nuestra casa...

5

Enzinas

25/01/2013 16:24h

Felicitaciones, César, por este breve recuerdo de la Historia. El énfasis colocado en la alfabetización para conocer la Palabra de Dios, es fundamental; pero si la utilizamos para ir de vacaciones... a Tailandia, acaba'embruteciendo' a los que se titulan ilustrados. La ilustración tampoco es la guillotina, pero puede dar lugar a ella

4

José Luis Medina Rosales

25/01/2013 16:26h

Las reflexiones del Sr. Vidal sobre la realidad de España siguen siendo clarividentes, serias y bien documentadas. Los que por los años hemos vivido varias etapas de nuestra historia, y hemos confrontado esa realidad con los acontecimientos de hoy, sea en el campo religioso, educacional, economía, etc., nos vamos dando cuenta del hecho diferencial con los países de cultura protestante. En nuestro país, con una trayectoria de ingobernabilidad, intolerancia, injusticias y mala educación, es lógico que nos encontremos en el punto en que estamos. Las conciencias siguen estando divididas y nadie habla ni escribe a gusto de todos por los condicionantes políticos y religiosos. El 'Post Scriptum' final es el juicio concluso de una triste realidad por mas que los nacionalistas y las izquierdas se rasguen las vestiduras.

3

Galo Nómez

25/01/2013 16:26h

Deberían decirles estas cosas a aquellos hermanos latinoamericanos formados en medio del populacho católico que insisten en que el conocimiento es un pecado, pues traería la vanidad y el alejamiento de las cosas de Dios.

2

Dorcas

25/01/2013 00:23h

Muy instructivo. Me ha gustado leerlo. Hasta el post-scriptum, claro, al que no le veo la lógica por ningún lado. No creo que el problema en España sea culpa, sobre todo, de los nacionalistas y la izquierda. De la sociedad española de hoy, pensemos, ¿quiénes respaldarían lo que el autor de este artículo ha criticado acertadamente hasta el post-scriptum? Todos sabemos que en la lista aparecerían unos cuantos más... y ocupando los primeros puestos. Lo dicho, conocer algo más de cómo la historia arroja luz sobre la realidad actual, ha sido muy instructivo. Pena que la conclusión sea increíblemente simplista. De hecho, no logro salir de mi asombro pensando en lo simplista que es.

1

Sebastián

25/01/2013 00:23h

De los mejores artículos que he leído de usted,D.César

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