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Wenceslao Calvo

La monja que robaba bebés

 
La monja que robaba bebés
 
Algunos cristianos, en su celo por proclamar las excelencias de la fe, han traspasado esa fina línea y se han convertido en fanáticos impositores de la misma. La historia está llena de ejemplos.

25 DE ENERO DE 2013

En estos días se está produciendo la vista judicial sobre los casos de bebés dados por muertos en la maternidad de O'Donnell de Madrid durante los años setenta y ochenta, pero que en realidad eran sustraídos de sus madres naturales para darlos en adopción a otras familias.

La presunta autora de estas sustracciones era una monja, Sor María, recién fallecida, que trabajaba en dicha maternidad y la cual tenía amplia libertad de movimientos y ascendencia sobre el personal del centro para realizar tales manejos.

A la vuelta de los años se han descubierto las manipulaciones documentales que se urdieron para privar a los bebés de sus madres legítimas.

El argumento que Sor María esgrimía en su fuero interno para hacer una cosa así era la indignidad moral que una determinada madre podía tener ante sus ojos. Por ejemplo, si una madre era soltera había muchas posibilidades de que su hijo o hija le fuera arrebatado; igualmente si se trataba de una mujer de la calle o de fama dudosa. Simultáneamente a este juicio de valor peyorativo, existía otro de sentido contrario, en el que determinadas familias eran conceptuadas dignas de recibir a los recién nacidos.

De manera que Sor María era quien determinaba el grado de idoneidad para denegar o conceder la tenencia de un hijo recién dado a luz.

Quien esto escribe podría haber sido víctima perfectamente de estos atropellos, ya que mi esposa dio a luz a una de nuestras hijas en esa maternidad en el año 1982. ¿Qué habría pasado si Sor María descubre que los padres de esa niña recién nacida eran evangélicos? ¿Hubiéramos sido dignos ante sus ojos de poder continuar siendo sus padres? Tal vez, en vista de sus criterios sobre el bien y el mal, hubiera decidido que con una familia católica nuestra hija sería mejor criada y educada que con nosotros.

Menos mal que Sor María era un caso individual en una maternidad concreta, aunque hay más imputados bajo estas acusaciones. Pero ¿qué ocurriría si su filosofía de actuación se trasladara al ámbito institucional y legislativo?

Quiero decir que en vez de ser una iniciativa privada, como lo fue la suya, fuera otra de carácter legal y estatal. Sencillamente que estaríamos ante una monstruosidad, en la que el Estado dictaminaría, según determinados cánones, quién es digno y quién no lo es de ostentar ciertos derechos.

No es difícil establecer un vínculo de conexión entre la filosofía que movía a esta monja con otras filosofías a lo largo de la historia, que terminaron por hacer distinciones esenciales entre las personas, que afectaban a sus derechos fundamentales, y acabaron siendo germen de abusos y atrocidades.

Sor María pensaba que su criterio era el mejor para decidir quién podía quedarse con un recién nacido. El problema es que al llevar a la acción esa pauta, se erigió en juez inapelable de quién es digno o indigno, violando el derecho natural de esas madres a seguir siéndolo.

Esta monja se arrogó competencias que no eran de su incumbencia, ni de la de nadie, y en eso radica su culpabilidad. Esto enseña que hay una delgada línea, fácilmente traspasable, por la que lo que se cree se puede convertir en una imposición forzada hacia otros que anula sus legítimos derechos. Es decir, que en aras de unos principios subjetivos se sacrifican otros objetivos.

Algunos cristianos, en su celo por proclamar las excelencias de la fe, han traspasado esa fina línea y se han convertido en fanáticos impositores de la misma. La historia está llena de ejemplos.

En la ciudad alemana de Münster se llevó a cabo en el siglo XVI uno de los experimentos más desastrosos que imaginarse puedan para implantar el reino de Dios en la tierra. Al recurrir a la fuerza, aquellos extremistas provocaron una reacción que acabó en un baño de sangre y en un descrédito para el evangelio.

Y es que una cosa es el celo por Dios, algo excelente si está bien dirigido, y otra querer suplantar a Dios. Es lo que hicieron aquellos de Münster entonces y es lo que presuntamente hizo Sor María después. La gran lección en todo esto es que pretendiendo actuar en el nombre de Dios, se pueden llevar a cabo obras que el mismo Dios abomina. Por eso es muy importante dejar que Dios sea Dios y nosotros conformarnos con el papel que nos compete.
 

 

 

Comentarios (16)

 
Id Autor/Fecha Comentario
16

José Luis Medina Rosales

02/02/2013 16:49h

(Coment. 14) No obstante, D. Domingo, he de darle las gracias por su humorística observación ante mi 'despiste' incluyendo mi coment. 12. iSon los efectos secundarios cuando por los años se va perdiendo la vista y reflejos. No se preocupe, que a usted también le llegará su turno!.

15

José Luis Medina Rosales

02/02/2013 16:49h

(Coment.14). Estimado D.Domingo usted siempre al pie del cañón para descalificar a los que no piensan como usted, aunque tengan razón. Lo del 'enojo', ¡hombre, si me lo hubiera dicho cuando era joven o a su edad, por ejemplo, pero a mi edad ya he recuperado la serenidad en la que todo me escurre y me hace sonreir!. Quiero decir con esto que le veo 'el plumero' a los que con engañosas palabras quieren hacer apología destructiva. Sin embargo, hace unos días un programa satírico en el Canal 6 de TV. si me produjo no solo enojo sino también indignación. Dicho programa con un cartelón de fondo con la foto de Sor María, hacían mofa realmente humillante contra su persona. Una cosa es que no estemos de acuerdo con ella ni con su comportamiento y otra muy diferente que se atente contra su dignidad, ya fallecida y sin posibilidad de defenderse. ¡Espero que lo entienda!. Saludos.

14

Domingo

01/02/2013 01:38h

Sr. Medina Rosales, bonita forma de decalificar su propio comentario Nro. 12, usted es tan hábil para descalificar que hasta a sí mismo se descalifica jajaja ... dentro de lo terrible de la noticia, me causo gracia el detalle. Sólo un toque de humor, no se enoje. Saludos en la Paz de Cristo.

13

enrique de Sefarad

31/01/2013 11:26h

Muchas gracias hno. Wenceslao por su sencilla pero profunda meditación ante el triste caso.Parce fácil 'dejar que D-s sea D-s',mas observando las experiencias de otros y,sobre todo la mía misma,es constatado que el mayor enemigo de uno es uno mismo.El Señor nos ayude a no caer en la soberbia,que precede a la caída.

12

José Luis Medina Rosales

29/01/2013 13:29h

(A los coment. 11 y 12) ¡ESO CUENTESELOS A LAS MADRES A QUIENES LE ROBARON SUS HIJOS'. Por esa regla de tres, tenemos que decir 'adiós' a los tribunales de justicia, a la condenación del pecado, etc. No podemos ser tan simplistas a la hora de interpretar un texto aisladamente sin el contexto.

11

lluis alberto

29/01/2013 00:22h

Los comentarios me han hecho recordar la narracion de la mujer adultera. Todos la quieren lapidar. Solo Jesucristo, puede tirar la piedra porque en EL no hay pecado. Por otro lado las Escrituras nos dice: 'no juzgar, el que juzga es un asesino. El que juzga no es cristiano. En Cristo Lucho

10

JHN

29/01/2013 00:22h

sí, ya veo que todos los comentarios se refieren al fácil arte de ver en los demás..., pero el pastor Wenceslao va más allá de criticar a los demás y entra en el propio castillo donde no nos faltan quienes en la historia (y si pudieran ahora también lo harían algunos cristianos que conozco bien) han intentado guiar la vida de ciudades enteras, regiones enteras, iglesias enteras y países enteros. ¿Quieren ejemplos? Bueno, lean textos de historia y lo verán, textos incluso escritos por brillantísimos evangélicos. Hay mucho ministro y poco siervo..., y así nos luce el poco pelo que nos queda.

9

Paco

28/01/2013 00:33h

Vaya, vaya con la monja. O sea que no le parecía bien una madre, y le quitaba al niño. Hay poco amor en esa decisión. Amor hubiera sido ayudar a esa madre a criar al hijo. Bueno, Dios verá q hace.

8

pepe

27/01/2013 03:40h

quien a visto que a muerto o alguien lo a visto en la tele quien me dice a mi q no a falsificado su propia muerte y se a quitado de españa ella sabe manejarse para falsificar los documentos es lo q a echo con los niños

7

Juan-Antonio

27/01/2013 03:40h

Muy sospechoso que 'casualmente' cuando la justicia española estaba detrás de la monja, muere; de acuerdo a la costumbre de la iglesia católica, es más probable que a esa señora la enviaron a otro convento o a otro país.

6

José Luis Medina Rosales

27/01/2013 03:40h

Esta monja acaba de fallecer ¿? a punto de enfrentarse a la vista judicial acusada por robo de niños. Puede que sea así, pero podemos pensar que hay un trasfondo un tanto dudoso y escabroso con esa casualidad. ¿Podría haber personas que no les interesara que se enfrentara al juicio? ¿quienes son sus más cercanos? ¿o fue un suicidio?¿Se le ha hecho la autopsia para despejar posibles dudas?. Sor María (q.e.p.d.) ya no puede robar más niños y ni siquiera declarar lo que realmente le pasó, pero ahí hay material para toda clase de especulaciones.

5

Sergio de Lis

27/01/2013 03:40h

En aquellos años en que esta monja tenía un omnímodo poder de decisión sobre el destino de los recién nacidos, España aún vivía en la negrura de la dictadura franquista, con esa especie de ministerio del interior paralelo que constituía la iglesia católica. Es innegable que todo fanatismo es nocivo e injustificable, aunque dudo mucho que fuera eso lo que motivara a hacer lo que hacían algunos religiosos en hospitales y maternidades; me inclino por la razón que da Luis, la soberbia... ¿no ha sido ella la que motivó la separación original entre el hombre y Dios? Y a Él le doy las gracias porque mis dos hermanos también nacieron en esa maternidad... Probablemente, también influyera en que a mi madre no le quitaran sus hijos su humildad y su temor de Dios. Y me obligo a añadir que no estoy menospreciando a las madres que no tuvieran ese mismo carácter. Porque enseguida, alguien lo interpreta torcidamente.

4

LUIS GOMEZ

26/01/2013 01:59h

Creo que es en la Divina Comedia donde el pecado de soberbia se personafica en un eclesiastico.No se por que nos cuesta tanto reconocer nuestros errores,pedir perdon,evaluar y examinar nuestras acciones...Esta monja no tenia ningun arrepentimiento y es posible que se haya muerto con su conciencia en paz.APARTAROS DE MI,NUNCA OS CONOCI

3

Rosa Jordán de Franco

25/01/2013 16:24h

Creo que no hace ni una semana escuché en un canal de noticias español, acerca del juicio al que no se presentó a declarar la monja de ochenta y tantos años, y me entero ahora que falleció, ¡y qué justo a tiempo para ella ... ! Creí que vendía a los niños, y que habían varios implicados en el ilegal y monstruoso negocio, no pensé que era una sola mente desquiciada la que tomaba por sí misma la decición que sólo a Dios competía. Ignoro qué experimentos llevaron a cabo fanáticos 'cristianos' en Munster, en el Siglo XVI, pero no dejarán de sorprender las atrocidades cometidas contra la Humanidad, debido al fanatismo. ¿O será el negro pozo de maldad en el corazón del hombre, la única causa de tanta perversidad y vileza, y no el fanatismo? Dios tenga misericordia de los inocentes, como la tuvo de usted y de su familia en esa clínica, hermano Wenceslao. Bendiciones.

2

Julian Velasco (Galicia)

25/01/2013 16:24h

Me uno a tu preocupación, en los años 1982 y 1984 nuestras hijas nacieron Santa Cristina, claro que yo estaba con mi mujer en el nacimiento cosa rara en esos años, pero que gracias al papeleo pude estar y verlas nacer desde el primer momento, claro que nosotros no sabíamos es que 'Sor Maria' o mas bien 'Roba bebes' andaba por esos pasillos de la clínica.

1

PIEIT

25/01/2013 16:28h

Al menos podria haber dejado una carta confesando todo lo que paso ¿no? Y Mon Señor Roucco Varela dice que no tiene ni idea de quien es? ¿Pero que se piensa esta gente? ¿Que somos tontos? No se como siguen teniendo la poca verguenza de seguir donde siguen. Esta claro que el dinero es lo mas importante hasta en temas de Fe. Y aun habra gente que los defienda... a si esta el mundo..

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