Construir y destruir
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23 DE OCTUBRE DE 2011
Y ya si hablamos de poder encontrar a quien es capaz de discutir construyendo (puentes, razonamientos…) ya es para nota.
No nos referimos a personas evidentemente malintencionadas, expertos trolls , o quienes manifiestan una fijación obsesiva contra algo o alguien de manera compulsa. No. Nos referimos a lo que podríamos llamar personas en situación de normalidad.
Dos ejemplos simples. En primer lugar en el uso de la palabra. Imaginemos el caso de alguien que opina o defiende lo que -a juicio de quien le critica- no se corresponde con la realidad . Automáticamente es un MENTIROSO, con todas las letras. Es decir, alguien que conociendo la verdad voluntariamente quiere engañar a los demás. Ninguna opción a ser alguien sinceramente equivocado, o con datos o información erróneos. O confundido en su análisis de las cosas.
En segundo lugar, otro ejemplo, en este caso del uso de la Palabra. Se trata de una persona que no es aparentemente coherente en una idea o actuación con lo que afirma pensar o creer . Ignorando que todo ser humano es (somos) incoherente(s) por principio (unos más y otros menos, es cierto), se pasa automáticamente al apelativo de FARISEO. Sin opción a otras posibilidades, desde la equivocación o el error puntual hasta la posibilidad de una persona extremadamente coherente con una parcela de incoherencia.
En estos dos ejemplos mencionados sería más sencillo, respetuoso, objetivo y constructivo hablar de quien falta a la verdad, o es incoherente con sus ideas (dicho por cada cual en la forma que mejor le parezca). Cierto que Jesús utilizó términos fuertes, pero lo hizo con los poderosos, en casos de gravedad o importancia, y no fue ni mucho menos la constante en su vida.
Lo peor de esta forma de actuar es que no transmite todo lo positivo que tiene en potencia el ser humano, especialmente aquellos que llevan en su corazón a Jesús. Y es necesario que abunde la buena levadura de la bondad que -¡sin negar la verdad y la justicia!- leude la masa, que cree un ambiente distinto a los que son tan habituales en política, medios de comunicación y –por desgracia- en la familia.
No es fácil, pero debería ser un ejercicio voluntario –y seguro que provechoso- utilizar la palabra y la Palabra para edificar . Sin dejar de decir lo que pensamos. Sin dejar de defender lo que creemos. Pero desde el ámbito y la perspectiva del respeto, la comprensión y la búsqueda de construir.
Esperamos haber podido hacerlo nosotros en este Editorial, aunque somos conscientes de que no siempre lo logramos, pero en ello estamos queridos lectores y lectoras.







Comentarios (4)
Alfonso Chíncaro (Perú)
31/10/2011 21:13h
Es un reto. A mí me es algo difícil expresarme por que en el Perú somos muchos que no manejamos completamente bien el idioma, también por que a veces es difícil restringirse a 500 caracteres. Sí he distinguido las actitudes de las que hablan,seguro que también las he asumido sin darme cuenta. Tomo su pedido, hnos. de P+D, trataré que construir con mis palabras, sabiendo que no todos tendrán el mismo proyecto arquitectónico en mente, pero el que prevalece es el del Señor. Que Él nos guíe.
luis gomez
31/10/2011 00:18h
Hace unsafe horas hablaba con in hermano sobre la imagen Que damos en los distintos periodicos evangelicos,usamos conceptos,argumentos yexpresiones similaress a los demas periodicos,a veces tengo la impresion sequel somos como Jose y Maria a la salida delTemplo,habian predisposed a Jesús y no Lo sabian.
Fariseo de segundo grado
24/10/2011 14:58h
La 'crispación', el maniqueismo y la incapacidad de debatir amistosamente con quien no estás de acuerdo es muy tipical spanish. En lo religioso esto se extiende especialmente a la cultura latina y del sur de EE.UU.. Si no tienes exactamente el mismo corpus doctrinal que muchos de ellos facilmente te mandarán al infierno o serán anatema. No sé como no tiemblan cuando leen que Dios les juzgará a ellos del mismo modo con el que juzgan
Edith Vilamajó
24/10/2011 10:34h
Justamente esta mañana meditadaba de nuevo en el llamado de Jeremías (Jeremías 1). Me llama en particular la atención la multitud de veces en que sale la palabra 'palabra' o palabras relacionadas a este término. La promesa de Dios a Jeremías es que 'Él pondra todo lo que tenga que hablar en su boca'. Esto es lo que debía Jeremías hablar, las palabras de Dios. Esto es lo que tenemos que hablar, las palabras de Dios.
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