Crisis global
Este mundo necesita un Jubileo
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05 DE DICIEMBRE DE 2011
La brecha entre ricos y pobres ha crecido incluso en países tradicionalmente igualitarios. Esta situación, al margen de los diversos factores que la producen, supone una carga desproporcionada sobre unos y otros.
Llegados a este punto, no es una utopía recordar el principio que Dios estableció en relación con las riquezas acumuladas: el Jubileo. No entraremos en cuestiones de simbolismo espiritual, sino en sus aplicaciones prácticas.
EL JUBILEO
El Jubileo se producía cada 50 años, y era un año sabático. Era una norma divina en la que se proclamaba libertad por toda la tierra. Por ser un año sabático, se proclamaba de manera especial la libertad en todo Israel. Libertad para los israelitas que se habían vendido como esclavos por hallarse endeudados, libertad para que todas las tierras heredadas que habían sido vendidas por problemas de dinero retornaran a sus dueños (familias) originales (Levítico 25).
El concepto y el valor de la libertad era lo que Dios deseaba enseñar a los israelitas por medio del Jubileo. De la esclavitud del trabajo por el trabajo, de las deudas acumuladas que iban gravando no sólo a las personas, sino a las familias y descendientes. Libertad de las situaciones de injusticia y desigualdad, de hipotecas heredadas, pudiendo partir todos de cero en las mismas condiciones. También de austeridad, pues se debía vivir con lo ahorrado en años anteriores durante este periodo.
Si la nación observaba debidamente el Jubileo, el pueblo quedaba restaurado por completo, con un gobierno estable, con una economía nacional también estable y un pueblo sin deudas. El Jubileo proporcionaba además una norma equilibrada para los precios de compra y venta de las tierras, impedía una deuda interna pesada, un falso sentido de prosperidad, y los problemas de inflación, deflación y comerciales permanentes .
En pocas palabras: el Jubileo, como provisión divina, era una muestra de sabiduría de parte de Dios, porque impediría que la nación cayera en una división de clases sociales y económicas: los muy ricos, y los muy pobres. Justo lo contrario a lo que está corriendo en nuestro tiempo y sociedad.
¿Y AHORA?
Si aplican estos principios e ideas a la actualidad, no hace falta mucho esfuerzo para entender que este mundo y esta Tierra nuestra precisan un Jubileo. De hecho, los problemas que plantea evitar el Jubileo parecen escritos para este momento, sacados de un medio informativo de nuestro tiempo. El problema es que las leyes de las naciones y sociedades actuales tienen poco que ver con las de Dios; sino que son las leyes del mercado puro y duro: el consumismo, el poder acumulado de los ricos, las deudas y esclavitudes económicas adquiridas o heredadas. En definitiva, las leyes que impone la adoración al dios Mammón
Habría que pensar en qué manera aplicar a nuestro tiempo el Jubileo. Por ejemplo a los hipotecados que pierden sus empleos y casas, y tienen que seguir pagando la hipoteca. Pero lo primero sería volverse de corazón a Dios para estar dispuestos a reconstruir nuestra vida y sociedad acorde a los principios de Dios, incluyendo el del Jubileo. Y en esto no están exentos aquellos que nos llamamos cristianos.
© Protestante Digital 2012






Comentarios (9)
Miguel Wickham
17/12/2011 10:58h
Con esta editorial creo que PD está iniciando un debate apasionante que nos puede ayudar a descubrir la aplicación de los propósitos de Dios para su pueblo, para ti y para mi, en un mundo que le rechaza, sufriendo así las consecuencias. El hombre sin Dios es huérfano, en medio de una creación que gime como resultado del rechazo a su creador y sustentador. Debemos recuperar el mensaje del Jubileo, esta tercera vía que Dios no fuerza a un pueblo, sino lo presenta para su bien. Aparte de los escritos del Jubilee Centre que menciona Chris, que son de una ayuda muy importante, los escritos de Christopher Wright sobre este tema nos ayudan a comprender este mensaje tan importante para hoy. El Proyecto Miqueas que está promocionando la AEE taqmbién se encaja dentro de esta reflexión. ¿Se está levantando cristianos que claman por la justicia, que viven en un mundo gris y que apuntan al Único que verdaderamente trae esperanza a la humanidad, a Jesús? '¿Que pide Dios de ti? Hacer justicia, amar
Chris Mathieson
10/12/2011 01:33h
Quizás tendréis que mirar esta organización, que hace años trabaja con tal visión en Inglaterra: jubilee-centre.org Hace años oímos a su fundador hablando en una reunión de la EEA en Bruselas sobre sus esfuerzos para llevar la visión bíblica a la justicia.
eladi
08/12/2011 11:03h
De poco sirve un jubileo si persisten las causasd de la pobreza. Si uno compara dos estadísticas: la de la pobreza y la de la corrupción y falta de libertades y garantias democráticas observara la logica coinicdencia.
luis gomez
07/12/2011 23:52h
Convertirse a Cristo significa no vivir por encima de tus posibilidades reales,evitar endeudarse,rechazar la corruccion y la picaresca,valorar el trabajo y el estudio etc.Podemos perdonar las deudas ,incluso partir de cero,pero sin estas normas de nuevo habrian' escandalosas' desigualdades sociales .¿Por que el pueblo judio ha sido un pueblo prospero a pesar de vivir en sociedades espcialmente injustas con ellos?.Que no ,que no que el problema esta en el corazon ,mas que en las estructuras injustas ,que lo son.
Baltazar Zamora Zamora
07/12/2011 00:12h
Totalmente de acuerdo con esta editorial.
Amalia Durán
06/12/2011 15:39h
No habla el Editorial de aplicar el Jubileo a los que no son cristianos, sino los principios del Jubileo. Bien haríamos los creyentes en apoyarlo, en vez de cuestionarlo. Igual ocurre con el amor al prójimo, la defensa de la verdad y otros. De puro puristas matamos la pureza del ideal, querido Esteban protestantólogo.
eladi
06/12/2011 15:36h
Es un dato engañoso, que incluso tiene una lectura positiva. Es cierto que los ricos abren brecha sombre los más pobres pero eso tiene una explicacion, los paises más pobres siguen siéndolo en un modo que no cabe ir más abajo de su pobreza, pero en cambio, en términos globales, sí se esta creando riqueza en el mundo que hace que, ciertamente, los ricos sean más ricos, pero tambien hace que esa misa riqueza este provocando que muchos pobres esten pasando de pobres a ser clase media...comoo pasa en China o India.
Esteban Soto. Protestantólogo.
06/12/2011 14:14h
No quisiese enmendarle la plana al editorialista, su análisis es contundente. Pero, tengo que decir y digo: el mundo no necesita un jubileo, entre otros porque supone obediencia a un gobierno de corte teocrático; demanda, clama (incluso avestruces y peñas) POR UNA IGLESIA FIEL, sus componentes son la LUZ del mundo y SAL de la tierra. Cómo va a ser fiel una iglesia que fornica con todo viento ecuménico de doctrinas, que usa y distribuye Biblias amañadas, 'interpretadas' ex-profeso para calmar los ímpetus de falsas doctrinas y sectas, que evangeliza anteponiendo criterios ideológicos que niegan la eficacia de la piedad, que 'adora' según los patrones espiritualistas de un mundo perdido y en vías de extinción. No es la economía, es un corazón no arrepentido que acumula ira para el día de la ira y del juicio de Dios.
Alfonso Minguez
06/12/2011 10:38h
PUes sí, sin duda este sistema ... ¡NO nos representa, que no, que no nos representa! ¿O es que alguien puede negar que este sistema no representa a los cristianos? ¿Cómo vamos a defender un sistema donde los bancos dejan en la calle a una familia por no poder pagar y con una deuda contraida del 50 por ciento del valor total? ¿y cómo vamos a defender que un sistema no de una vivienda a esas personas desalojadas? ¿y cómo vamos a defender que se ayude a los bancos con 20 mil millones de euros y que los acuerdos para 'salvar al país' pasen por recortes en sanidad, educación ... y que no llegan a esos 20 mil millones de euros? Pues eso, que al cristiano este sistema que no, que no que no nos representan, que no!!! Y tú, ¿qué vas a hacer, quedarte en casita o vas a empezar a orar y por supuesto a protestar contra las desigualdades? Mira lo que le hicieron a Pablo: En esto, se presentó alguien que les informó: «¡Miren! Los hombres que ustedes metieron en la cárcel están en el templ
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