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Editorial

 

 

 

¿Navidad?

 
¿Navidad?
 
 Es hora de utilizar el recuerdo dormido, adulterado, borroso, de lo que ocurrió aquel día para que alcemos la voz y digamos lo que profetizó Isaías. 

25 DE DICIEMBRE DE 2011

Los hombres intentaron subastar la Navidad, venderla al mejor postor, y crearon un sucedáneo de marketing económico y religioso.

Quisieron convertir el pesebre de Belén en un centro comercial de sonrisas superficiales que ocultasen el frío, el dolor y la soledad, y surgió un teatro de luces brillantes.

Sustituyeron el oro, el incienso y la mirra por comidas opíparas, alcohol, y cocaína, y se encontraron en un laberinto artificial sin salida a la realidad.

Cambiaron el coro de ángeles por dvds, a los pastores por programas de cotilleo en la televisión y a los sabios de Oriente por adivinos; y se encontraron en un mundo vacío.

Tampoco hallaron a un matrimonio joven en el establo. Se divorciaron poco antes, por conflictos personales. Él no confiaba en ella, discutían, había habladurías. Cada cual fue por su camino a empadronarse.

Y, era previsible, no nació ningún niño. No fue complicado abortar. Ella se encontró con que fue la primera y única opción que le ofrecieron. Fácil, sencilla, eliminando los incómodos problemas de la responsabilidad de ser madre en circunstancias difíciles.

Y se quedó una Navidad que era un sucedáneo comercial, superficial, consumista, virtual, sin familia, sin niño... una cáscara que quería ser hermosa pero terriblemente cuarteada y vacía.

 Aún así, continuaban cada año recordando que un día, en medio de la pobreza, en un lugar con soledad, incomprensión, incomodidades y problemas, la realidad del ser humano cambió paras siempre,  teniendo una fuente de fe, ezperanza y amor en cualquier situación.

En la historia real no hubo sucedáneos en Belén. La fe en Dios de una familia unida frente a la adversidad, que se amaba, rodeó el nacimiento de un niño. El fue el eslabón que unió a pobres y a ricos, a ignorantes y a sabios, a desconocidos y compañeros.

¿Un sueño? Aquel niño vivió y murió defendiendo que el ideal de la Navidad era Él mismo, el Hijo de Dios, el camino, la verdad, y la vida que venció a la muerte. O era un loco, o un mentiroso, o realmente Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros con el nombre de Jesús, nacido de una virgen.

 Es hora de utilizar el recuerdo dormido, adulterado, borroso, de lo que ocurrió aquel día. Que alcemos la voz y digamos, como profetizó Isaías cientos de años antes de que se cumpliese su anuncio. 

 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (…) Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre . (Isaías 7:14; 9:6-7)

 ¿Un milagro ? Cierto, porque justo eso es lo que Dios pensó que era lo único que podría salvar al ser humano, y cambiar nuestra sociedad. Un milagro que sólo el amor y la gracia de Dios podían obrar. Porque finalmente la fe no es creer sólo en la razón que nos ha llevado a una Navidad falsa, sino creer en el milagro de Dios que hizo real la genuina Navidad.

¿Quieres tú creer?
 

© Protestante Digital 2012

 
 



 

 

Comentarios (7)

 
Id Autor/Fecha Comentario
7

Edgar Elíazar Tallet López \'Di.Os Presente\'

29/12/2011 00:39h

--__Si, como dicen, 'Los hombres intentaron subastar la Navidad' por Comercios de marketing económico y religioso, quisieron convertir el pesebre de Belén en un centro comercial de sonrisas superficiales que ocultasen el frío, el dolor y la soledad, para surgir un teatro de luces brillantes de conveniencias. Sustituyendo el oro, el incienso y la mirra por comidas opíparas, alcohol, y cocaína, y se encontraron en un laberinto artificial sin salida a la realidad 'comercial' en muchos puntos de realidades, pero hallaron a un matrimonio joven en el establo, porque se divorcian poco antes por conflictos personales. Él no confiaba en ella, discutían, había habladurías. Cada cual fue por su camino a empadronarse sin descendencia. Fácil, sencilla, eliminando los incómodos problemas de la responsabilidad de ser madre o padre en circunstancias difíciles. Y se quedó una Navidad que era un sucedáneo comercial, superficial, consumista, virtual, sin familia, sin niño... una cáscara que quería ser he

6

Alfonso Chíncaro (Perú)

28/12/2011 02:54h

Aunque llego pasadas las fechas a este artículo, me uno a lo que realmente celebra la navidad: ¡Dios se encarnó! ¡Fue uno de nosotros! Seguro lloró al nacer, tuvo hambre y durmió. Seguro sintió frío y lo tuvieron que abrigar, seguro pesaba y lo tuvieron que acostar, seguro creció y aprendió como los demás. ¡Acaso no es para celebrar! Bendiciones.

5

Carlos Sánchez

26/12/2011 11:40h

Celebrar esta fiesta significa proclamar que aun es posible la esperanza. Dios se hace hombre para que el hombre pueda participar de la misma vida de Dios. El Señor se hace esclavo para que el esclavo se convierta en señor. El que nace es el Salvador, comparte nuestra suerte y conoce nuestros caminos, por eso nos puede guiar. Al seguir sus pasos nos sabemos salvados de nuestro egoísmo y de nuestro descarrío. Jesús es el Mesías, por eso sus palabras están llenas de vida y de verdad. Y sus acciones nos hacen evidente la compasión de Dios hacia los pobres y los marginados. Al niño de Belén lo reconocemos como el Señor. Comparte con nosotros la humanidad más genuina. Y comparte con Dios la gloria que nos ilumina, nos ensalza y diviniza. Jesús, hijo de María e hijo del Dios Altísimo, te reconocemos como el prototipo perfecto de lo humano y te adoramos como el Eterno con un corazón que palpita como el nuestro. Amén. ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

4

Una reflexión

25/12/2011 21:23h

Está muy bien el editorial. Mientras estos días se habla de consumismo, de familia en el mejor de los casos, muchas personas, algunas cristianas de corazón, pasamos la Navidad en soledad y con pocos recursos. Pero la Navidad auténtica es la de los Evangelios, y la verdadera riqueza es una fe sincera. Y están al alcance de todos.

3

Carlos Sánchez

25/12/2011 12:30h

Hoy celebramos la solemnidad de la Natividad del Señor Por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo Subió también José desde Galilea a Belén, con María, su esposa que estaba encinta. Y mientras ella estaba allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Los cristianos no podemos cerrar los ojos al ambiente laicista que pretende borrar toda huella cristiana de nuestra cultura. La Navidad es escándalo y misterio, pero nosotros mismos la hemos hecho una fiesta pagana. Dios nace en la pobreza y el abandono. Se acerca a nuestra historia y nos ofrece su cercanía misericordiosa. En Jesús nuestra humanidad se siente inundada por el misterio de Dios, por la luz de Dios, por la bondad de Dios. Celebrar esta fiesta significa proclamar que aun es posible la esperanza. Dios se hace hombre para que el hombre pueda pa

2

Alejandro

25/12/2011 12:30h

Gracias a Dios por planificar la Navidad antes de crear el mundo. Gracias a Él por ser Soberano, Santo, Justo, Misericordioso y Perdonador ¡todo al mismo tiempo! Gracias por ocultarnos el día exacto del nacimiento de Jesús; para que le recordemos a él y no a su onomástico. Gracias a Jesucristo, que vivió todo lo que se necesita vivir para identificarse con nuestro dolor y morir con tal de rescatarnos del engaño, la hipocresía y el materialismo que nos despersonaliza y asfixia sin remedio. Gracias Jesús.

1

Carlos A. Varas W.

25/12/2011 00:50h

Muy bueno, es mi oración que sirva para tomar conciencia cuán vacías están algunas mesas y hogares, aunque la mesa esté llena y haya mucha gente, falta el lugar de privilegio que debe tener a quién honramos y esperamos en su venida (2da).

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