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Internacional

 

Día Martin Luther King 

 

El 'I have a dream' de los latinos evangélicos en EE.UU.

 
El 'I have a dream' de los latinos evangélicos en EE.UU.
 
Juan Francisco Martínez, profesor del Seminario Fuller y líder latino evangélico,analiza la situación de este colectivo, que más que nunca dice junto a Martin Luther King que tienen “un sueño: la transformación espiritual” de la nación donde viven.

28 DE ENERO DE 2013, ESTADOS UNIDOS

Ha sido una semana intensa para los evangélicos en Estados Unidos, por una parte con la  toma de posesión de Obama  y la polémica sobre su fe, y con la celebración del  recuerdo de la figura del pastor bautista Martin Luther King.  Pero ¿qué tienen que decir los latinos evangélicos en Estados Unidos sobre ambos aspectos?

Desde Protestante Digital hemos contactado con Juan Francisco Martínez, Director Académico del Centro para el Estudio de Iglesia y Comunidad Latina del Seminario Teológico Fuller y  bloguero habitual de esta web,  que ha seguido de cerca la actualidad de estos días entre los latinos evangélicos.

Ante la figura de Martin Luther King, explica que actualmente los latinos han ido acercándose a esta figura para tenerla como ejemplo. “Hace años, en los hogares católicos de los latinos se solían ver cuadros que incluían a King, Kennedy, César Chavez y la Virgen de Guadalupe”, cuenta Juan Francisco, latino que se ha criado en Estados Unidos desde niño. Por eso la figura de King “parecía que era algo ajeno a nuestra experiencia: los latinos evangélicos eramos más bien apolíticos”.

Sin embargo, se ha producido “un cambio”, como se refleja en la  participación de un pastor latino, Sammy Rodríguez, en la conmemoración nacional del 21 de enero celebrada en el Memorial de Washington.  “La figura de King es también usada entre los indocumentados, que son los nuevos 'sin derechos' de los Estados Unidos, haciendo que la perspectiva sobre su figura sea más positiva”, explica.

SUEÑO Y REALIDAD LATINA EN EEUU
Los latinos ya  son una masa importante en Estados Unidos  y, entre ellos, los evangélicos también están ganando protagonismo. Uno de los temas más candentes referentes a la política del país pasa por la regularización de los indocumentados, un  asunto en el que los evangélicos conservadores no latinos se han ido involucrando  con más énfasis en los últimos años.

Cuenta Juan Francisco Martínez que hay una “tensión” permanente entre los latinos evangélicos, que han vivido muchos años en una “doble marginación: la de ser latinos en EEUU y la de ser evangélicos en una mayoría católica”. Dentro de esta experiencia “se crea una teología en la que la visión y la vocación cristiana es mantenerse aparte, tener una vida aparte. Por eso nos cuesta entender el valor de la participación social y política”, explica.

“El  asunto de la agenda migratoria  ha creado interés en ver un cambio, pero no ha cambiado la visión clásica de 'aquí no tenemos nada que hacer' que sigue siendo mayoritario entre los creyentes conservadores”, asume Juan Francisco Martínez, que reconoce que “la participación del pueblo evangélico está muy por debajo de sus números de población”.

Pero eso no quiere decir que el pueblo latino evangélico no tenga intención de ser influencia en su país. Todo lo contrario: tienen un sueño “que va en dos líneas”. “A nivel de la política está el de legalizar a los no regularizados, ante la realidad de que cada vez más personas están entrando en el país, al mejorar la economía”, avisa este experto.

Pero además “la generación inmigrante evangélica siente que será un factor de transformación espiritual. Escuchamos en la generación que está llegando que la forma en la que se ven contribuyendo a la realidad del país es siendo agentes de transformación espiritual. Uno escucha más y más entre estos líderes que no vamos a ganar mayor cosa por influir a Obama (para muchos, Obama ya está perdido, se ha definido en una forma que no agrada a Dios). Piensan que su papel es ser factor de transformación espiritual, comenzando en un nivel local”.

Definitivamente, los latinos evangélicos esperan que “el macrocambio venga por un cambio espiritual y no por un cambio político”, dice Juan Francisco Martínez.

DESENGAÑO CON OBAMA
El presidente Barack Obama comienza su segundo mandato  enfadando a muchos evangélicos  por distintas razones. Juan Francisco Martínez opina que esto se debe a la deriva que Obama ha tomado desde hace unos meses, cuando ya en campaña desechó mostrarse “como un cristiano comprometido con la iglesia local: ni siquiera se le vio en su iglesia de Washington, que es liberal”.

Esto también se ha visto refrendado con un discurso distinto. “Aunque sigue apelando a imágenes bíblicas, sus argumentos ya no va por la línea de la iglesia evangélica, ni siquiera la progresista negra donde él fue formado. Su argumento ahora el el de un liberalismo blanco estadounidense laicista”.

Martínez cree que Obama ha dejado “de apelar a sus raíces, ya que no le interesa ni la religión ni la religiosidad progresista negra. Ni siquiera se le puede relacionar ya con Martin Luther King, siendo éste liberal pero claramente comprometido con el papel de la fe cristiana como base”. Obama se sentiría incómodo con este Luther King.

RELACIONES ENTRE COLECTIVOS
Otro asunto que siempre está en liza es el de la relación entre los distintos colectivos en Estados Unidos. ¿Cuál es la situación entre los latinos y los afroamericanos? Martínez admite que hay “avances” y cada vez “más interacción entre líderes y pastores afroamericanos y latinos”. Sin embargo, es una relación en la que también hay desacuerdos y “tensión”.

“Creo que el afroamericano, sobre todo el pobre, ve al indocumentado como competencia laboral. Y muchos de los evangélicos latinos tienen un poquito de recelo de que alguno de estos líderes, aunque concuerden con la iglesia latina en su fe y valores, están dispuestos a apoyar a Obama por su defensa de la igualdad y justicia racial. Nuestros intereses son comunes en muchas áreas, pero hay discrepancias y tensiones y ambiciones políticas que hace que caminemos juntos, pero...”.

PERSPECTIVA SOBRE LUTHER KING
Martin Luther King ‘quiso hacer la voluntad de Dios’ Otro de los asuntos que llaman la atención es que Martin Luther King está siendo “reclamado” cada vez por más colectivos como propio. Pero en este sentido, Juan Francisco Martínez estima que su figura sigue siendo difícil de calificar. “Era un profeta”, expresa, y como tal “creo que se hubiera sentido incómodo siendo símbolo de todos”.

Piensa que parte de su imagen ahora “se acerca a la de un símbolo y poco más, como la del Che Guevara, y cada quien puede tomar el pedazo que más nos conviene”, cuando en realidad “era una persona compleja. Creo que seguiría cuestionando, a todos. Creo que no sería héroe de ninguno”.

EVANGÉLICOS, COMO MINORÍA
El doctor King marcó la diferencia en su sociedad. Pero ¿sería posible una figura así hoy? Martínez examina las nuevas generaciones de evangélicos, encontrando que son “muy sensibles a la necesidad y tienen una fuerte conciencia social”. Pero por otra parte no está claro cuál deba ser la forma o el nivel de implicación de un evangélico en la política.

“No abogo por empezar partidos evangélicos, que fracasan como hemos visto en América Latina. Pero sí que necesitamos más voces al estilo King, como profetas. Personas dispuestas a lidiar con las contradicciones. En algunas partes camino más fácil con los demócratas y en otros con los republicanos, y no debo dejarme vender con unos o con otros más o menos”, añade.

En su opinión “el error de la derecha evangélica conservadora en EEUU” ha sido ligarse tanto al Partido Republicano “que lo usa cuando quiere y lo descarta cuando quiere”. Por eso, para la nueva generación evangélica se presenta un reto: “pensar cómo participar, quizá en una forma que no estamos acostumbrados hasta ahora".

Finaliza Juan Francisco Martínez "La administración Obama sigue aislando o excluyendo a voces de esta línea cristiana más conservadora. ¿Tomaremos nuestro papel como minoría religiosa y entender las implicaciones de esto? Nos costará, sin duda”.

Y concluye con otro aviso: los evangélicos de línea reformada, de herencia holandesa, tendemos a creer que estaremos en el centro de la vida pública, pero serán las líneas anabautistas y pentecostales las que nos guiarán en este camino”.
 

 

 

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