Publicidad

Magacín

Domingo 13 DE ABRIL

SUPLEMENTO DOMINICAL DE PROTESTANTE DIGITAL

  • ConCiencia

     

     

     

    Antonio Cruz Suárez

    Control de natalidad: métodos de barrera y fisiológicos

     
    Control de natalidad: métodos de barrera y fisiológicos
     

     Demografía y bioética (X)

     Ya explicamos la pasada semana que existen muchos métodos diferentes capaces de limitar el número de gestaciones y nacimientos, que suelen dividirse en cuatro grandes grupos, del que estudiamos la pasada semana el de los métodos naturales (los otros son métodos de barrera, fisiológicos y abortivos). Cada uno de ellos plantea aspectos diferentes, como se verá, que no siempre resultan lícitos para una moral cristiana evangéli

    31 DE JULIO DE 2010

     
    Si bien es verdad que son más importantes los motivos que llevan a la planificación familiar que los métodos utilizados, ello no significa que éstos puedan elegirse a la ligera. Para el creyente no se tratará nunca de algo neutro o irrelevante, sino que deben ser medios respetuosos con la vida ya engendrada y la dignidad de los seres humanos.

    De ahí que la mejor solución sea siempre acudir al médico cristiano y al pastor para solicitar consejo clínico y, a la vez, asesoramiento ético.

    La pasada semana vimos los métodos naturales. Esta semana expondremos los llamados métodos de barrera (mecánica o química) y los fisiológicos

     MÉTODOS DE BARRERA MECÁNICA O QUÍMICA 
    El objetivo de los mismos es impedir que los espermatozoides consigan arribar al óvulo y fecundarlo. Para ello se emplean artefactos como  el preservativo o condón , que es una funda de goma perfectamente adaptada al pene en erección. Éste constituye una eficaz barrera física que retiene a los espermatozoides eyaculados durante el orgasmo haciendo imposible, por tanto, la fecundación.

    Se trata de un método sencillo, barato e inofensivo, lo que le ha hecho muy popular. En algunas parejas. no obstante, puede verse disminuida la sensibilidad. Si se usa con espermicidas, el número de fracasos anuales es el más bajo de todos los métodos de barrera. Tan sólo del 0% a 3%.

     La mayor parte de los moralistas protestantes sostienen que los métodos anticonceptivos no abortivos, como los profilácticos, son moralmente justificables . No es lo mismo impedir que espermatozoides y ovocitos se unan entre sí, que imposibilitar a los cigotos u óvulos ya fecundados su adecuada implantación en el útero materno. Los gametos son células que llevan sólo la mitad de la dotación cromosómica necesaria para que se origine un bebé. Hay, por tanto, una gran diferencia ética entre destruir un gameto o abortar un embrión.

     El diafragma  es otro método físico consistente en una goma circular cóncava que se coloca en el fondo de la vagina y cubre el orificio externo del cuello uterino. Con ello se impide también que el esperma penetre en el útero y llegue a las trompas donde se encuentra el óvulo. Como inconveniente principal cabe mencionar el hecho de su dificultad de colocación y que no debe ser retirado hasta pasadas las ocho horas después de realizada la cópula. Los errores sumarizan un total de entre 10% y 38% al año.

     Las sustancias espermicidas  suelen emplearse solas o en combinación con los anteriores dispositivos. Son productos químicos que destruyen o inmovilizan a los espermatozoides y que se presentan en forma de óvulos, cremas o esprais vaginales. Deben aplicarse unos minutos antes de cada coito y es conveniente esperar hasta dos horas después del mismo para efectuar el lavado de la vagina. Su eficacia es mediana (10%-15%).

     MÉTODOS FISIOLÓGICOS 
    Son los más utilizados en la actualidad y actúan modificando los procesos que controlan la fecundación o, incluso, pueden impedir la implantación de la célula huevo fecundada. Su uso es independiente del ritmo de relaciones sexuales ya que no interfiere en ellas.

    Uno de estos métodos es  el dispositivo intrauterino o DIU , llamado también espiral, estilete o esterilet. Se trata de un pequeño objeto en forma de T, hecho de material flexible y que puede llevar arrollado un delgado hilo de cobre. Algunos modelos liberan pequeñas cantidades de progesterona. Se colocan en el interior del útero de manera semipermanente. Al modificar las propiedades fisiológicas del endometrio impiden que sobre él anide el óvulo fecundado y, por tanto, cesa espontáneamente la gestación. A pesar de que su eficacia es muy buena, ya que sólo  presenta de un 0,5% a un 2% de embarazos anuales , entre sus principales inconvenientes destaca el hecho de que  puede causar complicaciones , por lo que requiere control médico periódico y, sobre todo, el que nos parece más importante desde el punto de vista ético,  destruye al embrión preimplantatorio que se está desarrollando .

    Aunque la espiral está muy extendida -en 1987 ya la usaban más de 84 millones de mujeres por todo el mundo- y es muy recomendada por la mayoría de los médicos debido a su eficacia, lo cierto es que se trata de una técnica que mata al embrión antes de su anidación.  Habiendo en el mercado otros métodos anticonceptivos tanto o más eficaces que el DIU y que son respetuosos con la vida en formación ¿por qué recurrir a algo que sólo actúa después de la fecundación?  Aún teniendo en cuenta que la destrucción del cigoto provocada por este método se realiza de manera prematura, durante los primeros catorce días después de la concepción,  no parece que sea un recurso éticamente aceptable . Tanto si al embrión en esta temprana fase se le concede el estatus de persona como si no, es evidente que se trata de una vida que posiblemente, si se le permite, llegará a convertirse en un auténtico ser humano. No creemos que deba controlarse la natalidad eliminando gratuitamente embriones humanos, aunque se haga en una etapa tan prematura.

    En cuanto a  los anticonceptivos hormonales  los más difundidos son los que se toman por vía oral. Se trata de las famosas pastillas o píldoras que deben administrarse diariamente durante la mayor parte del ciclo. Están compuestas por sustancias químicas que inhiben la producción de aquellas hormonas hipofisarias responsables de la ovulación. Su eficacia es muy buena ya que el índice de fracasos oscila sólo entre 0,2% y 5%. Sin embargo,  entre los inconvenientes podrían mencionarse la incomodidad que supone acordarse diariamente de la pastilla y los posibles efectos secundarios , tales como el aumento de peso, irritabilidad, migraña, disminución del deseo sexual, etc. De ahí que los facultativos limiten su uso a las mujeres menores de 35 años.

    Un método anticonceptivo que generalmente suele ser definitivo es  la esterilización, tanto femenina como masculina . Es una pequeña intervención quirúrgica que interrumpe la continuidad de las trompas, en la mujer, o de los conductos deferentes, en el hombre, impidiendo así para siempre el paso de los gametos. Los óvulos no pueden ya bajar por las trompas y el esperma eyaculado por el varón no contiene espermatozoides. Se considera, por tanto, un método irreversible aunque en ocasiones resulta posible restablecer otra vez el normal funcionamiento.  Debido a las abundantes consideraciones éticas que suscita esta técnica será tratada en un apartado posterior. 


     Artículos anteriores de esta serie:
       1 Demografía y control de la natalidad 
       2 Crecimiento de la población mundial 
       3 El pesimismo de Malthus 
       4 Las pirámides de edad  
       5 Biblia y política demográfica 
       6 Planificación familiar responsable 
       7 ¿Existe el derecho a tener hijos? 
       8 Católicos y protestantes frente a la anticoncepción   
       9 Métodos naturales para el control de la natalidad 
     

    Autores: Antonio Cruz Suárez


    ©Protestante Digital 2014

     
     



     

     

     

     

    Tu comentario

     
    Deja aquí tu comentario

    Normas de uso

    > Esta es la opinión de los internautas, no de Protestantedigital.com

    > No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

    > Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Publicidad


 

TÉRMINOS Y CONDICIONES

1.- Para poder ser publicadas, las Cartas se enviarán firmando con el nombre y los dos apellidos, y rellenando todos los campos marcados con asterisco.

2.- El contenido no podrá exceder un máximo de 1800 caracteres (~ 350 palabras, el gestor frena automáticamente una carta que se envíe con más caracteres). No se admitirá que una opinión más extensa se divida en varias cartas (sólo se publicará la primera de ellas)

3.- Si se publica, solo figurará el nombre y la firma del remitente, ningún otro dato personal.

4.- En las cartas que hagan alusiones personales o institucionales, sólo se admitirán aquellas que traten cuestiones o información del contenido publicado en Protestante Digital (nunca fuera de nuestro medio) y que tengan relación directa con el tema tratado en Protestante Digital.

5.- Dentro de las normas y la libertad de expresión, pedimos el máximo nivel de respeto y de educación en los términos y calificaciones, centrando las opiniones en las cuestiones ideológicas y el debate de posturas y dejando de lado aspectos personales o los juicios de valor.

6.- La publicación de la carta es independiente de que su contenido coincida o no con la Redacción de Protestante Digital.

7.- No se publicarán enlaces externos, direcciones de twitter o facebook, que se envíen como parte de la carta.

8.- Se valorará la calidad de la carta, especialmente una aportación diferente a las ya realizadas, de manera que no se publicarán cartas que reiteren exageradamente puntos de visto ya expuestos previamente, obvios, o de sobra conocidos. Se espera cierta creatividad, imaginación y originalidad en las aportaciones de los lectores.

9.- Se pide centrar los comentarios en el tema central de la noticia o el artículo. Las opiniones estilo "trolls" que desvían automáticamente el debate a temas conflictivos, creando tensión innecesaria no serán publicadas; y si esta actuación es reiterada estos autores serán bloqueados.

10.- La aceptación de las cartas no es automática, sino previa valoración por el equipo de la Redacción de Protestante Digital, que puede aprobar su contenido, extractarlo eliminando aquello que no cumpla las presentes normas, o denegando su publicación (en cuyo caso no aparecerán publicadas). Intentamos que este periodo sea en general inferior a las 24 horas, y en todo caso menos de 72 horas.

11.- No se mantendrá correspondencia con los autores.

12.- Enviar la Carta confirma la aceptación total de estos términos y condiciones.

13.- Evidentemente, muchos (no todos) de los aspectos mencionados en estas normas tienen un componente subjetivo inevitable. Estamos convencidos de no acertar siempre en nuestros criterios, pero podemos asegurar que sí intentamos ser objetivos, justos y ecuánimes hasta donde nos es posible y somos conscientes.

 

Si nuestra actuación no es correcta a juicio de algún lector, le transmitimos nuestro pesar y les animamos a no dejar de manifestar sus opiniones intentando ceñirse al máximo a los términos y condiciones presentes.

 

Muchas gracias.

 

 

Cerrar