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Domingo 20 DE ABRIL

SUPLEMENTO DOMINICAL DE PROTESTANTE DIGITAL

  • ¿Y Vd qué dice?

     

     

     

    Manuel J. Martínez

    Conocimiento filosófico

     
    Conocimiento filosófico
     

     Pautas para el acercamiento a una teoría cristiana del conocimiento (VIII)

     Es muy cierto que, para la mayoría de las decisiones y de las conductas humanas cotidianas, bastaría con los tres modos de conocimiento estudiados (Innato, Experiencial y Científico). De ello, podríamos citar ejemplos enormemente decisivos y determinantes, que afectasen, no ya a nuestra propia vida individual, sino a la vida del planeta y su futuro.

    18 DE JUNIO DE 2006

     
    Respóndame a esta pregunta: ¿Si de Vd. dependiera la decisión de detener en todo el mundo la fabricación y liberación de CFC, que están destruyendo la capa de ozono, la cual protege la vida en la Tierra, la tomaría Vd.? Yo, sinceramente, y creo que Vd. también, haciendo uso de nuestros logros en el ámbito de los tres saberes anteriores, es decir, basándonos en nuestros conocimientos, seguramente tomaríamos la misma saludable decisión.

    Pero, vayamos un poco más allá. También creo sinceramente que Vd. o yo, si tuviéramos esa tremenda responsabilidad, antes de paralizar todas las fábricas de esos gases nocivos, antes de tomar esa decisión tan importante y tan buena para la vida terrestre, antes de ello, repito, tendríamos en cuenta muchas más cosas, ¿no cree?, muchas más consecuencias y efectos colaterales económicos, sociales, laborales...

    Y, seguramente, si tomáramos una decisión sería porque la consideráramos como “buena” o al menos como “menos mala” que su contraria.

     ¿Se ha dado cuenta de que el concepto de lo bueno y lo malo empieza a ser inevitable? 

    Quiere ello decir, a mi modo de ver, que:

     1.-  El ser humano, ciertamente, haciendo uso de sus conocimientos -del tipo que sean- , a la hora de tomar decisiones, tiende a tomar la opción, que a su juicio es la mejor o la que más le interesa de entre las que se le presentan. Sus decisiones están siempre revestidas de una voluntad de búsqueda de lo que cree bueno, pertinente, conveniente, interesante, correcto, provechoso...

     2.-  Dado que el ejercicio de la libertad es necesariamente individual, lo elegido como "bueno", en cada caso, será lo bueno para ese individuo, y para ese caso.

     Y de aquí, a llegar a percibir un común anhelo humano por descubrir lo Bueno, lo Bello, lo Justo de forma universal, no hay más que un paso. A ese paso se llama Filosofía, es, como la etimología de su propio nombre indica, el Amor a la Sabiduría, el no conformarse con los conocimientos empíricos, sino buscar un verdadero y trascendente sentido del Ser.  

    Es cierto que muchas personas poseen estas ansias de saber, a veces sin reconocerlo como tal, pero el Saber Filosófico, cómo búsqueda del sentido del Ser, es tan antiguo como el propio Hombre y su anhelo por explicarse el mundo de forma racional y aceptable. Nadie pone en duda ni en entredicho los logros de este saber humano. Lo que ocurre es que hay tantas filosofías como culturas (o quizá sea al revés); tantas culturas como filosofías, tantas filosofías como épocas; tantas filosofías como planteamientos ideológicos, y, si apuramos mucho, tantas filosofías como individuos. Tantas filosofías como visiones del mundo. Tomás de Aquino lo formulaba como que “ hay dentro de cada alma un ansia de felicidad y significado”. 

    Si no ligamos, por ahora, esta afirmación al sentido religioso que pudo tener en su momento, sino sólo en sentido estrictamente filosófico, es decir, como  ansia  o amor a saber, a conocer. Lo que Tomas de Aquino quiere decir con  significado  es el querer descubrir el mero sentido de las cosas.

     RESUMEN: 
     Modo de Conocimiento:  Filosófico
     Sustentación:  Especulación Racional
     Registro:  Historia del Pensamiento, Historia de la Filosofía
     Logros de Conocimiento:  Ideologías, Teorías Políticas y Económicas. Ética. Moral. Filosofías para-religiosas, etc..

    Recuerdo ahora otro profesor mío -éste tan diferente del que he citado en dominicales anteriores, que sólo me sirve de ejemplo de denostación del amor al saber-, que ante todo aquello que no fueran matemáticas y números decía “ ...eso es poesía” . Y lo decía despreciando aquel saber que él calificaba de “poético”. Lo que quería decir, probablemente, sin saberlo no es que fuera “poesía”, sino “filosofía”. Para él nada había fiable más allá de un teorema demostrable. Luego cuando fui mayor y estudié un poco más a fondo las matemáticas, me di cuenta que tenían mucho más de aquella “poesía” de lo que aquel pobre hombre creía (pobre en sabiduría, aunque fuera rico en conocimientos).

    ¿Puede alguien encontrar un sólo ser humano que carezca, o que viva fuera de la influencia de estos logros de conocimiento? ¿Hay alguien sin ideología? Es decir, ¿hay alguien que preguntado, por ejemplo, sobre cómo debería ser el mundo, se quede callado por no tener alguna respuesta? Sinceramente, creo que no.

     Todos los seres humanos tenemos individualmente una Ética (la nuestra); socialmente una Moral (la de nuestro entorno); y universalmente una explicación del mundo, una Filosofía, que nos vale hasta para las cosas más nimias y cotidianas.  Por poner un ejemplo contundente, aunque ciertamente trágico, diré que hace unos años, no muy lejos de donde estoy escribiendo estas líneas, dos hombres murieron a manos de otro, en una reyerta iniciada por la cuestión increíblemente tonta. La cuestión era si uno de ellos, el primero de los asesinados, debía permitir que el asesino, hoy convicto, maltratara a un perro. El segundo asesinado murió por terciar en defensa del agredido. Resultado: dos personas muertas y una persona en la cárcel.

    ¿Cabe explicarse estos comportamientos, si no admitimos que en el conflicto subyacen ideas fundamentalmente éticas y morales irreconciliables de lo que está bien o mal?

    Vamos con otro ejemplo menos abominable: En la calle vemos a una mamá regañando a su hijito de pocos años, ante lo que parece un desacuerdo de criterio entre ambos, acerca de si se debe comprar o no aquel helado que se muestra apetitoso en la publicidad de la heladería. La madre lo retiene, no ya de la mano, pues el niño tira con fuerza y se le escapa, sino de la muñeca o del bracito. Lo lleva, casi lo arrastra, hacia ella, mientras el joven vástago grita y patalea en una confrontación por su parte de "a ver quién puede más". Llegado el momento, la mamá deja la pesada bolsa de la compra que tenía en la otra mano, gira al niño y le provoca un tranquilo silencio mediante el viejo procedimiento del azote en el trasero, que surte un efecto casi milagroso en el infante.

    Sigue el ejemplo: Varias personas han presenciado tan prosaico acontecimiento desde una terraza de un bar, y aquí comenzamos a conocer lo que piensan algunos de ellos... o mejor... ¿qué pensaría Vd.? ¿Cree que todos los que allí hubiera pensarían lo mismo? ¿Cree que algunos simplemente ni siquiera atenderían al asunto? Pues bien, eso que nos hace diferentes frente a problemas de moral cotidiana, es lo que nos demuestra que debemos contar con algo más que instintos, experiencias y conocimientos empíricos. También tenemos opinión, sustentada en ellos, pero sustentada también en que valoramos lo que sabemos, o sea, que además reflexionamos, razonamos, buscamos dentro y fuera de nosotros mismos; que somos filósofos en definitiva.

     Quisiera hacer notar aquí, antes de seguir adelante, que por admitir el sentido y el Conocimiento Filosófico, no estamos cediendo ante nada que yo pueda estar argumentando; sino que estamos reconociendo que todos lo tenemos, aún no yendo nunca a la Facultad de Filosofía. Simplemente reconocemos que por el hecho de ser personas, poseemos un ansía de búsqueda del significado de las cosas, y que las conclusiones o convicciones a las que lleguemos no pertenecen al Saber Innato, ni al Experiencial, ni al Científico, aunque en ellos se fundamente; sino al de una nueva forma de conocimiento humano: el Conocimiento Filosófico. 

     De este tipo de conocimiento filosófico seguiremos tratando en semanas posteriores, pues necesitaremos desligarlo de otros tipos de conocimiento, que van –o lo pretenden- ir más allá. En cualquier caso, gracias por haber llegado leyendo hasta aquí. Hasta la semana que viene.



     Artículos anteriores de esta serie:
      1 ¿Y Vd. qué dice? 
      2 ¿Cómo lo sabe? 
      3 ¿Suicidio intelectual? 
      4 Conocimiento innato 
      5 Conocimiento aprendido 
      6 Conocimiento científico  
      7 Ciencia y experiencia 
     

    Autores: Manuel J. Martínez


    ©Protestante Digital 2014

     
     



     

     

     

     

    Comentarios (1)

     
    Id Autor/Fecha Comentario
    1

    Anthony Daniel Junchaya Borda

    09/09/2012 00:34h

    Hay muchas cosas que las personas por el simple hecho de perder el habito de leer nos perdemos artículos como estos que a opinión personal me gusta por dejarte meditar sobre cosas y sucesos que pasan en la vida personal como problemas a nivel mundial .

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