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Domingo 31 DE SEPTIEMBRE

SUPLEMENTO DOMINICAL DE PROTESTANTE DIGITAL

  • Reforma2

     

     

     

    Emilio Monjo Bellido

    Vaticano y Estados Unidos

    Ética cristiana en el mundo (10)

     
    Vaticano y Estados Unidos
     

    La confesión doctrinal de una iglesia de que “el papado es la personificación del anticristo”, que en otra época se daría por sentado, hoy puede sonar como un problema social.

    21 DE AGOSTO DE 2011

     
    Se ve como un anacronismo que rompe la posición ecuménica de “valores cristianos”, quizás la más general e integrante de “valores religiosos”, que es la presentación mediática que estos días se hace en España con la visita del papa, y en la que todos estarán, por razones muy diferentes, de acuerdo. [Este proyecto de “valores religiosos”, sin definición específica, que abandona totalmente a la persona y obra de Cristo, el Mesías, se intenta inculcar en Estados Unidos para integrar también a cualquier grupo “espiritual” incluido el Islam. La confusión religiosa del futuro cada vez es más clara.]

    Pensaba en esto cuando  leí en este diario que una emergente posible candidata del Partido Republicano, Michele Bachmann, había tenido que dar explicaciones por esa posición doctrinal de la iglesia a la que pertenecía. Y aparecían en el horizonte algunas indicaciones para orientarse en la situación presente, para ver algo de la relación entre el Vaticano y Estados Unidos.

    De entrada nos encontramos con algo evidente: la formación, naturaleza y fines políticos y religiosos de los Estados Unidos es la negación histórica de la formación, naturaleza y fines políticos y religiosos del Vaticano. La libertad política y religiosa que encarna el nacimiento de esa nación es lo más contrario que pueda verse respecto al Vaticano. Son ideas irreconciliables. Eso de entrada, pero antes de salir, ya hay que adelantar que cuando se da un beso idílico entre Estados Unidos y el Vaticano, como en la actualidad cercana, algo ha pasado. Algo se ha cambiado; y no ha sido el Vaticano precisamente. Hemos de deducir que el cambio se ha producido en la acción y conciencia de Estados Unidos.

    Si algún candidato, como afirman algunos, quiere recuperar el honor y la dignidad de los Estados Unidos, no estaría de más recordar que eso no se puede hacer de la mano del Vaticano. Precisamente en la idea de libertades que los fundadores llevan a esa tierra está la liberación de lo que el Vaticano, como institución política y religiosa, supone. Querer retomar esa raíz, de la mano de lo que era su contrario natural, es una natural incongruencia. Pero eso es lo que se espera hoy, a menos que alguien despierte.

    La existencia en el grupo de las trece entidades fundadoras de una que nace de la motivación “católica” de su creador: el estado de Maryland, no quita, sino que afirma la proposición de naturaleza opuesta entre el Vaticano y la nueva nación. Maryland es el resultado de la petición del ferviente católico George Calvet Baltimore, que solicitó carta al rey Carlos para constituir un lugar de acogida y protección para los católicos. Tras su muerte en 1632, al final se la conceden a su hijo, que forma una colonia en 1634.

    El nombre tiene que ver con la católica esposa del rey, Enriqueta María, es decir, se refiere a su protectora la reina consorte. La presencia de la virgen María, siempre de referente, la toman luego en el nombre de la capital, Santa María (que más tarde se traslada a la actual Annapolis). El gobernador [realmente el “señor propietario”] promulgó una norma de tolerancia religiosa, pionera en su momento. No podía ser de otro modo, lo requería su supervivencia dado el contexto donde se movían. Esa carta de tolerancia era una ofensa para el Vaticano, aunque la promulgaran “católicos”. La colonización hispana y portuguesa, fue un regalo para el Vaticano; la que progresa hasta la formación de la nación de Estados Unidos, su peor pesadilla. Había que acabar con ella. Y se intentó de muchos modos. Desde luego no se le ocurriría “reconocer” la situación de Maryland, ni siquiera dándole un obispo. Es precisamente mucho después de que el cuarto Lord Baltimore, en 1715, se haga anglicano, y Maryland “deje de ser católica”, cuando se instala el primer obispo (más tarde arzobispo), John Carroll, en 1789. Antes funcionó como prefecto apostólico de las misiones católicas en Estados Unidos. Es en ese momento cuando el Vaticano reconoce por primera vez un territorio eclesiástico independiente en Estados Unidos, siendo Baltimore la primera diócesis. La filosofía que se mantiene es la de “protección” de los núcleos emigrantes católicos ante el peligro de las ideas religiosas y políticas de la nueva nación, las peligrosas ideas de libertad política y de religión. [Es evidente que con todos los errores y quebrantos de esas ideas que la propia nación produjo y produce hasta el día de hoy.]

    Otro dato que se presenta como expresión de esa oposición natural entre los fines de una y otra entidad, es la circunstancia y decisiones que tienen que ver con el llamado Congreso de Viena (varios, 1814-1815) y la subsiguiente Santa Alianza para restaurar el absolutismo monárquico en Europa. España sufrió esa “solidaridad” de los poderes contra la libertad social.

    Ese pacto era para intervenir militarmente en otros países para eliminar las libertades sociales y reponer las coronas absolutistas. Ya han cambiado los tiempos. En otra época las ideas y los textos escritos de pensadores protestantes europeos son la guía reconocida en la formación de Estados Unidos, ahora [en palabras del presidente Monroe en 1823] “mientras ésa [Europa] trabaja para convertirse en casa y domicilio del despotismo, nuestro esfuerzo debe de ser claramente hacer nuestro hemisferio casa y domicilio de la libertad. … Y [después de las tropelías de Bonaparte] ahora continuada por la también ilegal Alianza, llamándose a sí misma Santa”. Es decir, en ese momento el presidente Monroe considera (igual que el ya retirado Jefferson) que la acción propuesta por las naciones defensoras del absolutismo, suponen un peligro real contra Estados Unidos. [Que el Vaticano fue sustento, nutriente y gozoso impulsor de la Santa Alianza, no creo que haya que recordarlo, pero por si acaso, lo recuerdo.]

    La relación del Vaticano y Estados Unidos queda definida por un hecho: sólo había en el Vaticano legación comercial de Estados Unidos, en algún caso, representante personal del presidente, nunca embajador. Hasta que llegó Reagan. Desde entonces ambos imperios forman una “santa alianza” contra otro imperio que anda por ahí suelto. [La confusión religiosa y política del futuro, cada vez es más clara.]

    Sin atender a las advertencias contra el peligro que supone el Vaticano para la existencia de Estados Unidos, que tanto habían explicado años atrás pensadores, presidentes, y, por supuesto, pastores protestantes, Reagan se dio un beso de amistad y se colocó en yugo de igualdad con los intereses vaticanos. Nombró por vez primera embajador ante el Vaticano, y su administración, en la sección internacional, estuvo copada por militantes católicos (incluida la CIA). En todo eso jugó un papel clave, que sigue funcionando hoy, la asesoría religiosa para las elecciones presidenciales, que le proporcionan un discurso [con el ojo puesto en el electorado católico] de “valores religiosos”, tal vez de “valores cristianos”, que llevó a su urna un voto católico que le otorgó la presidencia. La jugada del Vaticano fue redonda: porque luego la estética de reproche “religioso” de su administración (y la de Bush) se la llevó el “fundamentalismo” evangélico. [A Reagan tampoco le salió mal, porque de una manera pragmática, también consiguió sus fines políticos. Pero ya el Estados Unidos de la primera época, ha muerto; el Vaticano de la primera época, sigue vivo. El Mesías lo matará con la Espada de su boca, y a todos los que se cobijan bajo sus alas.]

    Mal tiempo el nuestro, pero muy esclarecedor. Ya tenemos los avisos, las situaciones para aprender. Que Dios nos conceda ojos y oídos. Les propongo, d. v., para los próximos encuentros, un recorrido con la ética cristiana en el mundo por las iglesias de Apocalipsis.

    Autores: Emilio Monjo Bellido


    ©Protestante Digital 2014

     
     



     

     

     

     

    Comentarios (8)

     
    Id Autor/Fecha Comentario
    8

    Galo Nómez

    24/08/2011 00:41h

    Cuando los gobernantes de Estados Unidos afirman que el buen cristiano debe apoyar la invasión militar y los bombardeos contra países más débiles por considerarlos apóstatas -o comunistas, o amenazas contra el mundo libre, que para el caso es lo mismo-, es cuando, curiosamente, surgen los acercamientos con los leones rugientes del Vaticano. Así pasó con Reagan y George W. Bush, que acordó una cumbre con Wojtyla para que éste respaldara sus acciones criminales contra Afganistán e Irak.

    7

    Nelson

    23/08/2011 20:33h

    Excelente artículo... No tiene desperdicio.

    6

    emilio monjo

    23/08/2011 16:09h

    [Sufridos compañeros de Protestantedigital, me parece que no envié correctamente un anterior comentario. Si os parece, éste puede valer. Gracias.] En todo el proceso de restauración absolutista, el Vaticano, aún teniendo un alma común con sus mentores, su carencia de poder territorial no le permitía sino estar subordinado a los intereses de otras potencias. De modo especial quedó bajo los intereses de Austria, lo que luego supondría la ruina de sus posesiones territoriales, quedando el papa 'prisionero' en el Vaticano hasta que lo 'liberó' Mussolini en 1929. Esto es simple Historia, que no debe olvidarse. Mal podía salir a primera fila contra Napoleón en el reparto de Europa, quien lo había coronado Emperador en 1804. Pero el modelo social que propugna la Restauración: 'El gobierno representativo es contrario e incompatible con la monarquía', es el natural del Vaticano. Por otra parte, D. Alfonso, al menos tenga la delicadeza de copiar literariamente las cosas que lee en las web, pues

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    Alfonso

    22/08/2011 19:21h

    Alfredo, le repito que la Santa SEDE se nego a ser miembro de la Santa Alianza; ' Los críticos de la Doctrina Monroe, como Noam Chomsky,[24] argumentan que en la práctica la Doctrina Monroe ha funcionado como una declaración de la hegemonía y un derecho de intervención unilateral en los Américas: Una esfera de influencia “para salir de América para los americanos” que se fortalecen con el Corolario Roosevelt. Chomsky apunta a la labor de filibusteros, Sobre todo William Walker, Que trató de conquistar y países diferentes en el anexo América Latina.' 'El debate sobre este nuevo espíritu de la Doctrina Monroe llegó a un punto en la década de 1980, como parte de la Asunto Irán-Contra. Entre otras cosas, se reveló que los EE.UU. Agencia Central de Inteligencia había sido encubierta de formación “Contra”Guerrilleros en Honduras en un intento por desestabilizar y derrocar al Sandinista gobierno revolucionario de Nicaragua y de su Presidente, Daniel Ortega. Director de la CIA Robert Gates, d

    4

    Alfredo

    22/08/2011 14:00h

    Una de las mejores columnas que he leido desde hace mucho tiempo -- en efecto, muy poca gente hoy en día en EEUU se atreve a insinuar que el Vaticano es una organización peligrosísima para la libertad constitucional bíblica y para los valores de la Biblia y la libertad política -- gobierno limitado, economía de libre mercado, etc. Roma siempre ha sido y siempre será una organización fascista y totalitaria. Alfonso: Me asombra ver que aún ahora hay papistas fervientes como usted -- y decir que un rey protestante la haya apoyado no nos dice nada -- tambien hay 'protestantes' que hoy apoyan alianzas con Roma, violando claramente la Biblia. También es esclarecedor como usted siendo al parecer católico cita a Chomsky (una fuente muy fiable sí, sobre todo porque Chomsky es totalmente anticristiano).

    3

    Nicté

    21/08/2011 16:40h

    Es lamentable observar como la superficialidad, la primacía de las emociones y falta de conocimiento bíblico y también histórico están llevando a muchos olvidar que el evangelio no nos permite acompañar a las multitudes, menos a áquellas que hablando de cristo es evidente por sus frutos que no le conocen.

    2

    Alfonso

    21/08/2011 16:41h

    Fue gracias a que la Iglesia Católica impuso sus creencias el mundo se hizo más civilizado:asi por influencia cristiana en el 365 se prohibió condenar a los reos ser devorados por animales en el circo,el papa Damaso condeno la tortura y las penas atroces en el 382,el papa Nicolas abolió la tortura en Bulgaria en el 866,Gregorio VII prohibió la quema de brujas en Dinamarca.El Papa Urbano VIII en una carta a su nuncio en Portugal del 1639 condena absolutamente la esclavitud y amenaza con la excomunión, pero se refería a la de los indios y estaba impulsado per los jesuitas de las Reducciones ante las incursiones de los bandeirantes brasileños que hacían en ellas razzias para obtener esclavos. Clemente XI a principios del siglo XVIII da órdenes a los nuncios de Madrid y Lisboa de que actúen para conseguir poner fin a la esclavitud. No hubo respuesta.Y gente sin escrupulos como Voltaire,todavía de gran prestigio en los circulos progresistas,se forraba con la trata de negros. Hugh Thomas

    1

    Alfonso

    21/08/2011 16:42h

    Don Emilio la Santa Alianza fue propuesta por el zar ortodoxo y anticatólico Alejandro I y apoyada fervorosamente por el rey protestante prusiano, la santa sede nunca fue miembro...Por cierto, como Chomski ha demostrado, la doctrina Monroe 'America para los americanos' ...para los del norte claro.

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