Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

Publicidad

Magacín

Domingo 20 DE MAYO

SUPLEMENTO DOMINICAL DE PROTESTANTE DIGITAL

  • Kairós y Cronos

     

     

     

    Carlos Martínez García

    Hacia CLADE V (quinta parte)

     
    Hacia CLADE V (quinta parte)

     Para Pedro Savage, por cuyo denodado esfuerzo cristalizó la FTL. 

    08 DE ENERO DE 2012

     
     El tema de la liturgia es introducido en el documento preparatorio del Quinto Congreso Latinoamericano de Evangelización  mediante preguntas. “¿Cómo influyen las prácticas litúrgicas (canciones, oraciones, sermones, gestos, ritmos, cultos) en nuestro seguimiento de Jesús? ¿Hay criterios que nos ayudan a discernir frente a estas prácticas?”

    Es claro que  las prácticas litúrgicas reflejan entendimientos de lo que es dar culto a Dios. En esos entendimientos, con frecuencia, se entremezclan comprensiones bíblico teológicas de la historia de la salvación con elementos culturales prevalecientes en la sociedad en la que están inmersas las comunidades cristianas .

    Es decir, por un lado lo cúltico es perfilado por nuestro horizonte comprensivo de las acciones y Revelación de Dios que tenemos en la Biblia, pero también influye poderosamente el contexto cultural en que están inmersos los cristianos y cristianas. La liturgia se expresa en momentos históricos determinados, sea que los creyentes estén conscientes de ello o no lo estén.

    La teología implícita y explícita de una comunidad cristiana se puede conocer por los textos escritos que produce, o consume, y también, sobre todo en grupos que dicen no tener teología (por una reacción negativa a una disciplina que consideran contraria a una fe dinámica) a través de sus predicaciones y cantos que se entonan en sus reuniones.

     Las comunidades evangélicas latinoamericanas han sido muy fecundas en la producción de himnos, cantos y coritos desde las primeras décadas de su establecimiento en los distintos países del Continente.  En un inicio se hicieron traducciones, y/o adaptaciones, de los himnos clásicos del protestantismo europeo y del estadounidense. Pero en esas traducciones/adaptaciones hubo el aporte endógeno, y no mucho tiempo después comenzó la composición hímnica de letristas y músicos latinoamericanos.

    En el muy útil libro  La historia del himno en castellano , de Cecilio McConnell (Casa Bautista de Publicaciones, 1987), se traza el origen y desarrollo de la producción hímnica protestante en la lengua de los países iberoamericanos. Para el caso de México el autor resalta la fecundidad de autores que trascendieron las fronteras del país, y contribuyeron con sus piezas musicales al sucesivo crecimiento de los himnarios que se fueron elaborando en distintos lugares de Iberoamérica.

    Comenta McConnell que “ aunque la obra evangélica en Chile y en la Argentina empezó en la misma década que en México, no obstante desde un comienzo la tierra de los aztecas tuvo una mayor importancia evangélica e hímnica que los demás países hispanoamericanos . Por ejemplo, antes de finalizar el siglo XIX los himnarios de España llevaban himnos evangélicos de México, pero casi ninguno de los países sudamericanos”.

    Desde entonces la traducción y composición original de himnos y cantos ha sido particularmente fructífera en México. Hoy los llamados “salmistas” mexicanos hacen giras por toda la geografía donde la liturgia se expresa en castellano. Aunque a diferencia de sus antecesores del siglo XIX y las dos terceras partes del siglo XX, los actuales compositores, en su mayoría, están lejos de la riqueza lingüística y de conocimiento bíblico de quienes produjeron las primeras traducciones y composiciones de piezas musicales para ser usadas en las celebraciones litúrgicas evangélicas.

     Desde las últimas dos décadas del siglo pasado y hasta ahora la liturgia cantada ha ido desplazando a la exposición de la Palabra en las reuniones de las comunidades protestantes/evangélicas hispanoamericanas . Considero que la gama de distintos ritmos musicales es un aporte importante en las celebraciones cúlticas que en muy diversos climas, condiciones culturales, sociales y económicas se llevan a cabo por toda Iberoamérica. Es de celebrar la riqueza musical que puede expresar nuestros distintos estados de ánimo.  Debe haber lugar en nuestras liturgias para la solemnidad, el duelo, la desbordante alegría, la reflexión, la fraternidad, la esperanza, el compromiso, el gozo del perdón y el fortalecimiento de la voluntad para seguir el código ético del Reino . Para todo ello, y más, las expresiones musicalizadas pueden contribuir poderosamente, a condición de que no releguen la Palabra sino que sean permeadas por ella.

    Mucha de la producción litúrgica musical iberoamericana contemporánea está centrada en los beneficios que tiene el creyente al confesar a Jesús como Salvador. Se enfatiza que hay salvación, sanidad, poder del Espíritu Santo y prosperidad material en Jesús. De la misma manera es subrayada la expectativa del retorno del Señor y las bendiciones para los cristianos. Todo lo anterior casi siempre está escrito, y por eso se canta así, en primera persona de singular. Por lo tanto se internaliza una dimensión individualista de la fe, en la que abundan los privilegios pero prácticamente están ausentes las responsabilidades de ser discípulos de Jesús.

     La dimensión ética personal y comunitaria queda muy marginada en las liturgias que reducen la riqueza del Evangelio al incesante incremento de todo tipo de comodidades que, supuestamente, llegarán a los creyentes mediante la repetición de ciertas fórmulas y rituales . De tal manera que el centro litúrgico ya no es la manifestación máxima de la Revelación de Dios, que es Jesús, sino los descubrimientos en turno de un chamán o gurú evangélico, o post evangélico, que predica una exacerbada fuga del mundo y un espiritualismo que es muy endeble ante la espiritualidad bíblica.

     Cierta espiritualidad se refleja en determinada liturgia , a la vez que ésta última revela nuestra formación espiritual. Porque la espiritualidad es “un estilo de vida, una manera de ser y de hacerse discípulo de Jesús […] una manera de pensar y actuar, de caminar según el Espíritu ( Romanos 8:4 )… una manera de ser cristiano (Gustavo Gutiérrez,  La verdad os hará libres: confrontaciones ). Eldin Villafañe subraya también que una espiritualidad auténtica y relevante debe ser integral y debe responder por igual a la dimensión vertical y horizontal de la vida […] ya que toda espiritualidad verdadera es, en última instancia, amar a Dios y a nuestro prójimo como a nosotros mismos ( El Espíritu liberador: hacia una ética social pentecostal latinoamericana ). Hemos tomado la cita del estimulante libro de Darío López,  La fiesta del Espíritu. Espiritualidad y celebración pentecostal  (Ediciones Puma, Lima, 2006, pp. 17-18).

     Las tradiciones litúrgicas, las de larga historia así como las más recientes que son cambiantes y flexibles, deben ser evaluadas con la integralidad de las Escrituras , “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” ( Hebreos 4:12 ).

     

     

     

     

    Tu comentario

     
    Deja aquí tu comentario

    Normas de uso

    > Esta es la opinión de los internautas, no de Protestantedigital.com

    > No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

    > Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Publicidad


 

TÉRMINOS Y CONDICIONES

1.- Para poder ser publicadas, las Cartas se enviarán firmando con el nombre y los dos apellidos, y rellenando todos los campos marcados con asterisco.

2.- El contenido no podrá exceder un máximo de 1800 caracteres (~ 350 palabras, el gestor frena automáticamente una carta que se envíe con más caracteres). No se admitirá que una opinión más extensa se divida en varias cartas (sólo se publicará la primera de ellas)

3.- Si se publica, solo figurará el nombre y la firma del remitente, ningún otro dato personal.

4.- En las cartas que hagan alusiones personales o institucionales, sólo se admitirán aquellas que traten cuestiones o información del contenido publicado en Protestante Digital (nunca fuera de nuestro medio) y que tengan relación directa con el tema tratado en Protestante Digital.

5.- Dentro de las normas y la libertad de expresión, pedimos el máximo nivel de respeto y de educación en los términos y calificaciones, centrando las opiniones en las cuestiones ideológicas y el debate de posturas y dejando de lado aspectos personales o los juicios de valor.

6.- La publicación de la carta es independiente de que su contenido coincida o no con la Redacción de Protestante Digital.

7.- No se publicarán enlaces externos, direcciones de twitter o facebook, que se envíen como parte de la carta.

8.- Se valorará la calidad de la carta, especialmente una aportación diferente a las ya realizadas, de manera que no se publicarán cartas que reiteren exageradamente puntos de visto ya expuestos previamente, obvios, o de sobra conocidos. Se espera cierta creatividad, imaginación y originalidad en las aportaciones de los lectores.

9.- Se pide centrar los comentarios en el tema central de la noticia o el artículo. Las opiniones estilo "trolls" que desvían automáticamente el debate a temas conflictivos, creando tensión innecesaria no serán publicadas; y si esta actuación es reiterada estos autores serán bloqueados.

10.- La aceptación de las cartas no es automática, sino previa valoración por el equipo de la Redacción de Protestante Digital, que puede aprobar su contenido, extractarlo eliminando aquello que no cumpla las presentes normas, o denegando su publicación (en cuyo caso no aparecerán publicadas). Intentamos que este periodo sea en general inferior a las 24 horas, y en todo caso menos de 72 horas.

11.- No se mantendrá correspondencia con los autores.

12.- Enviar la Carta confirma la aceptación total de estos términos y condiciones.

13.- Evidentemente, muchos (no todos) de los aspectos mencionados en estas normas tienen un componente subjetivo inevitable. Estamos convencidos de no acertar siempre en nuestros criterios, pero podemos asegurar que sí intentamos ser objetivos, justos y ecuánimes hasta donde nos es posible y somos conscientes.

 

Si nuestra actuación no es correcta a juicio de algún lector, le transmitimos nuestro pesar y les animamos a no dejar de manifestar sus opiniones intentando ceñirse al máximo a los términos y condiciones presentes.

 

Muchas gracias.

 

 

Cerrar