Publicidad

Magacín

Domingo 13 DE ABRIL

SUPLEMENTO DOMINICAL DE PROTESTANTE DIGITAL

  • ConCiencia

     

     

     

    Antonio Cruz Suárez

    El suicidio en la Biblia

    La eutanasia (9)

     
    El suicidio en la Biblia
     

     En la Biblia se describen algunos casos famosos de determinados personajes que se quitaron la vida. 

    14 DE ENERO DE 2012

     
    El acto por el que una persona se causa la muerte, con conocimiento y libertad suficiente, es lo que habitualmente se conoce como suicidio.

    Se trata de la mayor violación que existe de la propia vida. Un gesto irreversible mediante el cual se rechaza la soberanía absoluta de Dios sobre la existencia humana.

    EL SUICIDIO EN LA HISTORIA
    Entre los griegos, los estoicos se caracterizaron por su defensa del suicidio. El filósofo Zenón de Elea se quitó la vida con el fin principal de demostrar sus teorías acerca del suicidio. También entre los pueblos celtas y romanos la acción de acabar con la propia vida llegó a considerarse como una demostración honrosa de valentía. Así Séneca defendía la idea de que el hombre sabio puede demostrar mediante el suicidio su amor y fidelidad a la patria.

    Han sido bastantes los teóricos del suicidio a lo largo de la historia y, sobre todo, en la época moderna. Pensadores como Hume, Montesquieu, Schopenhauer, Nietzsche o Durkheim, eran fervientes partidarios de renunciar a la vida cuando ésta ya no les fuera agradable o satisfactoria.

    En la actualidad son también numerosas las personas y entidades que defienden el derecho al suicidio libre y despenalizado. Se afirma, por ejemplo, que “en una sociedad liberal, basada en el principio de la autonomía moral del individuo, la ley no debería influir en evitar que en ciertas circunstancias la gente se quite la vida.

    En otras palabras, aunque el suicidio pudiera ser o no un pecado en algunas circunstancias, desde luego no debería ser un delito” (Charlesworth,  La bioética en una sociedad liberal,  Cambridge, 1996: 46). De manera que en el inicio del tercer milenio el suicidio tiende a convertirse casi en una institución social reivindicada por determinadas corrientes de pensamiento.

    EL SUICIDIO EN LA BIBLIA
    ¿Cómo puede valorarse este asunto desde la Biblia? Ya se ha señalado en numerosas ocasiones que la vida humana, en la perspectiva de la Escritura, se concibe siempre como un don de Dios.

    Sólo el Creador tiene autoridad sobre la vida y la muerte de su criatura. Es, por tanto, el verdadero propietario que la concede en usufructo para que el ser humano la administre y rinda cuentas al final de su buena o mala gestión. Esta creencia de los cristianos primitivos supuso una colisión frontal contra la cultura del suicidio que predominaba en el mundo pagano.

    A pesar de que, en general, el suicidio es raro en la Biblia, no obstante en las páginas del Antiguo Testamento se describen algunos casos famosos en los que determinados personajes se quitaron la vida.

    Abimelec es uno de los primeros (Jue. 9:53-54). Cuando estaba intentando quemar la puerta de una torre, durante el transcurso de una sublevación cananea, cierta mujer le arrojó un pedazo de rueda de molino y le rompió el cráneo. La deshonra que ésto suponía para él le hizo pedir a su propio escudero que lo atravesara con la espada.

    Algo parecido ocurrió con Saúl y su escudero (1 S. 31:3-5). También Ahitofel se ahorcó cuando comprobó que Absalón no había seguido su consejo (2 S. 17:23). Zimri, el comandante del rey Asa, después de cerciorarse de que sus intrigas habían salido mal, se encerró en el palacio real, le pegó fuego y murió quemado (1 R. 16:18). Sansón, no sólo se vengó de tres mil filisteos derrumbando la casa donde se reunían sino que él mismo pereció también en aquella hazaña (Jue. 16:27-30).

    Incluso en el Nuevo Testamento se relata el suicidio de Judas Iscariote después de traicionar al Señor Jesús (Mt. 27:5).

    ¿Cómo explicar todas estas acciones contra la propia vida?

    La ley mosaica del Antiguo Testamento no se refiere directamente al suicidio porque lo contempla dentro del homicidio. Si la muerte provocada a otra persona estaba condenada por la ley de Dios, ¡cuánto más reprobable sería matarse uno mismo!. Estos acontecimientos bíblicos no constituyen la norma, ni tampoco suponen una aprobación de la conducta suicida sino que por el contrario, el pueblo judío despreciaba a quienes se quitaban deliberadamente la vida.

    El ejemplo de Job es suficientemente revelador al respecto. Cuando está atravesando los peores momentos de su vida es capaz de gritar: “¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre? Pues ahora estaría yo muerto, y reposaría” (Job 3:11,13). Sin embargo, a pesar de sus calamidades y sufrimientos jamás contempla el suicidio como una opción éticamente aceptable.

    Los casos que figuran en la Biblia son simples constataciones históricas de hechos puntuales que desgraciadamente ocurrieron pero que, de ningún modo, son moralmente aprobados.

    El suicidio es para el hombre bíblico una clara violación del quinto mandamiento del Decálogo ya que sólo Dios tiene poder y es soberano sobre la vida humana. Como afirma el apóstol Pablo en su carta a los romanos: “Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos” (Ro. 14:7-8).

    Pero nuestra vida y nuestra muerte no sólo afecta al Dios Creador y a nosotros mismos, sino también a las demás personas con quienes convivimos. No habitamos dentro de una burbuja aislada. Nadie vive sólo para sí, de ahí que el hecho de quitarse la vida tenga también repercusiones negativas sobre los demás.

    Como escribe Hans Jonas: “Puedo tener responsabilidad por otros cuyo bienestar depende del mío, por ejemplo como mantenedor de mi familia, como madre de niños pequeños, como titular decisivo de una tarea pública, y tales responsabilidades limitan sin duda no legalmente, pero sí moralmente, mi libertad de rechazar la ayuda médica. Son por su esencia las mismas consideraciones que restringen también moralmente mi derecho al suicidio” (Jonas,  Técnica, medicina y ética,  Paidós, Barcelona, 1997: 161). Desde la visión bíblica el suicidio es moralmente tan inaceptable como el homicidio.

     

     

     

     

    Comentarios (8)

     
    Id Autor/Fecha Comentario
    8

    Cristina

    12/05/2013 23:19h

    Sería lindo pensar que los suicidas pueden llegar a la Presencia de Jesús, y sus nombres pudieran estar escritos en el Libro de la Vida.. Pero, el hecho de suicidarse, es claramente un acto de Falta de Fe.. Y la Palabra de Dios, dice que sin Fe, es Imposible agradar a Dios.. Hebreos 11.6

    7

    cesar colombia

    21/04/2013 23:25h

    yo pienso que depende del estilo de vida de cada persona como viva y en que circustancias de la vida desempleo rechazo soledad desasosiego muchas cosas que despues de todo no le dan sentido a lo bello de la vida independientemente lo del suicidio va al caso y si no se lleva felicidad asi se busque interminables ayudas hay heridas y cargas con las que no se puede sobrevivir por eso depende del estilo de vida entonces es pecado?

    6

    Puntualización necesaria

    22/01/2012 01:10h

    Yo creo que el artículo, aunque bienintencionado, se ha quedado corto y simplista en muchos aspectos, como han señalado otros lectores. Yo, como Santi, siendo creyente, he tenido depresión y otros problemas asociados. Ratifico que en un momento así la mente no está clara, y se pasan muchas cosas por la cabeza. Ha faltado un enfoque más amplio y comprensivo.

    5

    Rafael

    19/01/2012 19:31h

    Estoy a favor de la eutanasia ( muerte digna ), pués creo que no hay pecado grande ni pequeño. Además... meditad sobre las palabras del Evangelio: Y Jesús entregó su vida ... y en ese momento murió. Cuando él lo decidió, no cuando la muerte quiso llegarle.

    4

    Esteban

    19/01/2012 09:25h

    Perdon el quinto mandamiento dice: Honrra a tu padre y. Tu madre para que tus Dias se alarguen en la Tierra que que Jehova tu DIOS te da. El sexto dice no mataras si no estoy equivocado, gracias

    3

    Monica

    18/01/2012 23:50h

    No es tan sencillo, nadie sabe como D.os toma el suicidio menos con tan pocos casos de estudio, estadisticamente es nulo. Expertos que estudian el fenomeno del suicidio aclaran que quien se suicida no es que no quiera vivir más sino simplemente quiere acabar con el dolor que sufre, el dolor es tan grande que desea que termine de una buena vez. Como me dijo alguien muy cercano con dos intentos de suicidio 'Cuando hice eso es porque habia perdido la esperanza, habia intentado todo, hasta buscar a D-os y todo seguia igual, queria acabar con el dolor'. Solo el Creador sabe que pasa cada uno para lllegar a ese punto sin descartar por mi parte la influencia satanica.

    2

    Alejandro

    15/01/2012 15:45h

    Interesante y necesaria nota. Me hizo recordar al uno de los primeros libros que leí del predicador Billy Graham, Paz con Dios, donde dice en sus comienzos que son muchos los que se suicidan día a día con tenedor y cuchillo. En clara referencia a la gula y glotonería típica en su país en aquella época, Graham nos hace pensar en el suicidio moral, ese que esclaviza a muchos -creyentes o no- a un estilo de vida contrario a la voluntad de Dios. Para ello, no hay mejor remedio que recordar a Jesús cuando nos advierte: 'Oísteis que fue dicho...más yo os digo...'.Como nos alienta el autor a pensar me pregunto:¿honro con mi vida a Dios?

    1

    Santi de Manresa

    15/01/2012 15:45h

    Lamentable. Acabo de leer su artículo sobre el suicidio y quiere Ud en pocas palabras y ejemplos bíblicos pretender dado por explicado, todo un complejo entramado de la mente ,muy difícil de comprender, por todos aquellos que no vivieron ciertas circuntancias-como cryente de 46 años de convertido escribo, y sumido durante 25 largos años en una profunda depresión Mayor Grave Atipica-como seguramente Ud. Leo en sus palabras retórica, intectualismo, pero muy lejos de aquel amor de Dios, quien como juez final , sabedor de todas aquellas circunstancias que indujeron a un creyente al suicidio, aplicará al mismo, la sangre expiatoria de Cristo. No niego que suicidarse sea pecado, pero no más que el del cryenyte que con un coche de alta ganma circula a 180 Km/h , tiene un accidente y se mata él y a llos del vehiculo contrario.( Suicidio y Homicidio) pero de esto no halamos. Hipocritas y Fariseos.... Debo decirle, que si ahora estoy escribiendo este comentario, es por la Pura GRACIA DE DIOS, qu

    Tu comentario

     
    Deja aquí tu comentario

    Normas de uso

    > Esta es la opinión de los internautas, no de Protestantedigital.com

    > No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

    > Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Publicidad


 

TÉRMINOS Y CONDICIONES

1.- Para poder ser publicadas, las Cartas se enviarán firmando con el nombre y los dos apellidos, y rellenando todos los campos marcados con asterisco.

2.- El contenido no podrá exceder un máximo de 1800 caracteres (~ 350 palabras, el gestor frena automáticamente una carta que se envíe con más caracteres). No se admitirá que una opinión más extensa se divida en varias cartas (sólo se publicará la primera de ellas)

3.- Si se publica, solo figurará el nombre y la firma del remitente, ningún otro dato personal.

4.- En las cartas que hagan alusiones personales o institucionales, sólo se admitirán aquellas que traten cuestiones o información del contenido publicado en Protestante Digital (nunca fuera de nuestro medio) y que tengan relación directa con el tema tratado en Protestante Digital.

5.- Dentro de las normas y la libertad de expresión, pedimos el máximo nivel de respeto y de educación en los términos y calificaciones, centrando las opiniones en las cuestiones ideológicas y el debate de posturas y dejando de lado aspectos personales o los juicios de valor.

6.- La publicación de la carta es independiente de que su contenido coincida o no con la Redacción de Protestante Digital.

7.- No se publicarán enlaces externos, direcciones de twitter o facebook, que se envíen como parte de la carta.

8.- Se valorará la calidad de la carta, especialmente una aportación diferente a las ya realizadas, de manera que no se publicarán cartas que reiteren exageradamente puntos de visto ya expuestos previamente, obvios, o de sobra conocidos. Se espera cierta creatividad, imaginación y originalidad en las aportaciones de los lectores.

9.- Se pide centrar los comentarios en el tema central de la noticia o el artículo. Las opiniones estilo "trolls" que desvían automáticamente el debate a temas conflictivos, creando tensión innecesaria no serán publicadas; y si esta actuación es reiterada estos autores serán bloqueados.

10.- La aceptación de las cartas no es automática, sino previa valoración por el equipo de la Redacción de Protestante Digital, que puede aprobar su contenido, extractarlo eliminando aquello que no cumpla las presentes normas, o denegando su publicación (en cuyo caso no aparecerán publicadas). Intentamos que este periodo sea en general inferior a las 24 horas, y en todo caso menos de 72 horas.

11.- No se mantendrá correspondencia con los autores.

12.- Enviar la Carta confirma la aceptación total de estos términos y condiciones.

13.- Evidentemente, muchos (no todos) de los aspectos mencionados en estas normas tienen un componente subjetivo inevitable. Estamos convencidos de no acertar siempre en nuestros criterios, pero podemos asegurar que sí intentamos ser objetivos, justos y ecuánimes hasta donde nos es posible y somos conscientes.

 

Si nuestra actuación no es correcta a juicio de algún lector, le transmitimos nuestro pesar y les animamos a no dejar de manifestar sus opiniones intentando ceñirse al máximo a los términos y condiciones presentes.

 

Muchas gracias.

 

 

Cerrar