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Domingo 20 DE MAYO

SUPLEMENTO DOMINICAL DE PROTESTANTE DIGITAL

  • Por el último Adán

     

     

     

    Alfredo Pérez Alencart

    Juan Antonio Massone, poeta del Señor

     
    Juan Antonio Massone, poeta del Señor
     

     Bien sabemos que no hay un último Amén y que a diario renacen nuevos Amenes en nuestra boca. Esto le sucede al poeta Massone. 

    28 DE ENERO DE 2012

     
     EL PESO DEL CORAZÓN 
    Aunque sólo hubiera escrito y publicado el libro  Las siete palabras  (1987), sería mérito suficiente para otorgar a Juan Antonio Massone del Campo (Santiago de Chile, 1950) el preciado premio de considerarlo “Poeta del Señor”. Pero sus aportes no quedan allí, pues buena parte su obra lírica está impregnada de savia cristiana. Aprecien un primer ejemplo, extraído de otro poemario:

    TRES ES EL NÚMERO PERFECTO
     Tres son las Personas Primordiales, 
     los años ocultos del Mesías fueron treinta, 
     tres los Reyes Magos y la Sacra Familia,  
     las tentaciones tres y los regalos,  
     múltiplo de tres los doce apóstoles,  
     tres en el Tabor y tres en el Calvario, 
     fueron también tres los años públicos,  
     tres veces los dejó velando en los olivo 
     y por otras tres los halló dormidos, 
     las negaciones tres y las horas de la Cruz. 
     Tres veces Cristo dijo “¿Tú, me amas?”, 
     las consultas de los jefes fueron tres,  
     Pilato vaciló también tres veces, 
     treinta monedas fue la tasa para el Hijo 
     y el velo del templo se rasgó a las tres. 
     Al tercer día resucitó de entre los muertos. 
     En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 
     Amén. 

    Bien sabemos que no hay un último Amén y que a diario renacen nuevos Amenes en nuestra boca. Esto le sucede al poeta Massone, grande en estatura y grande en su voz poética que no silencia o esconde el Amor por Cristo. Quise preguntarle por su religación con el Amado galileo, y aquí copio tal testimonio inédito:  “El Señor es el núcleo de mi vida. Incluso cuando mi andar equivocado se aleja de Él, bien sé que habita dentro, en el alma del alma. Más que un ideal, es mi Salvador.  En Él se nutremi confianza de que esta vida alcanza sentido en la disponibilidad del amor y que la palabra culminante de la existencia es Vida”. Luego, la siguiente pregunta se centró en cómo entrañaba en su poesía el mensaje de Jesús: “Sospecho que el convencimiento de lo anterior se manifiesta en varias de las preguntas y cavilaciones habidas en los poemas.  En muchos, queda al desnudo mi humanidad precaria, especialmente cuando el tiempo y la fracción han pretendido gobernarme; en otros, emerge el clamor y la confesión de su presencia . Salvo el mal, parto de la base de que todo lo existentecomparte el rango de creación. Por eso, los poemas suelen aludir a una realidad más vasta que la apariencia”. Pero transcribamos otra muestra de su fehaciente entrega; un valioso inventario de otro creyente Amén:

    CREDO
     Creo en la Palabra Todopoderosa 
     que deposita semillas de cielo en el polvo, 
     suspira de júbilo o silenciosa se tiende 
     en la entraña invisible de los vientos; 
     creo en su Verbo, misterioso abrazo de sílabas, 
     concebido por obra y gracia del silencio 
     y grávida deja las almas tornasoles 
     sin que le amedrenten desiertos o cenizas, 
     ni el artero vacío del absurdo en tumulto. 

     Creo en la Palabra que padece la espina 
     del aire y en cuyo expolio se ensañan 
     el ruido mercantil y la zozobra del tiempo; 
     creo en los ojos inocentes, en los dedos 
     de luces y de brisas, la mirada crucial 
     y la mano que no rehúyen abandono. 

     Creo en el Espíritu, animador de lo inerte 
     cuando más inesperado: desata nieve en estío 
     y despunta su albor cuando la duda hiere. 
     Creo en la santidad peregrina de los labios, 
     en el feliz reencuentro de todas las ausencias, 
     en el postrer perdón a la mezquina arrogancia, 
     en el vigor lustral de agónicos escombros 
     y en la perenne Voz que acoge a todo hombre. 
     Amén. 

    Autor de versos tallados con paciencia, Massone es autocrítico y no duda en poner sus textos sobre una balanza que demuestre cuántos gramos, kilos o toneladas de certeza se albergan en cada línea de lo escrito. Y es que él conoce la fórmula magistral para obtener la mejor poesía. Dicha receta cabe en un par de líneas:

     Según sea el peso del corazón/ alcanzan valor las palabras. 

     MENSAJE POR NAVIDAD 
    Pero el poeta también es un excelente ensayista, Miembro de Número de la Academia de la Lengua de Chile y profesor de Literatura en prestigiosas universidades de Santiago. En sus escritos en prosa también plasma las primicias del pensamiento cristiano. Transcribo un texto inédito, titulado  La mejor noticia,  que recibí días previos a la Navidad que acaba de conmemorarse: “Si alguien espera alcanzar pleno sentido de cuanto vive; si quiere empinarse por encima de los escombros de malas noticias, con que se nos aturde y deprime todos los días; si necesita desatar los nudos ciegos de una larga fatiga interior; si acepta la invitación que se le hiciera desde el principio; si se atreve a mirar el más grande espectáculo que es el universo de lo pequeño y de lo inmenso; si aún después de todos los sufrimientos y todas las decepciones se percata de que lo infinito comienza puertas adentro de su persona, a la vez sagrada y misteriosa, entonces podrá ver, oír, palpar, percibir audiciones e inhalar el aroma de los brotes en las ramas;  entonces se le abrirá el espíritu y sabrá que para Dios, nuestro Señor, no había asunto imposible cuando escogió el tierno cuerpo de un bebé con tal de hacerse uno como nosotros . Despertar, animarse y aceptar la simplicidad de Quien une el principio y la finalidad de cuanto existe, significa empezar otra vez, como lo hace un niño en quien revive la esperanza, la confianza y las ganas de vivir con amor. Este no es un regalo mío para cada uno —soy apenas un amanuense de los mensajes de los árboles y de la cambiante luz de las jornadas—, sino un presente que nos tiene a todos por destinatarios. Feliz Navidad”.

     LA BIBLIA REIVINDICADA 
    J. A. Massone del Campo es de aquellos cristianos que no dudan en recomendar la lectura de los textos bíblicos como fuente de enseñanzas a ser utilizadas en la educación de los jóvenes. Por ello, cuando Sandra Maldonado, en una sugerente y extensa entrevista, le pregunta sobre lo que significa la Biblia para él, que tanto la promociona; ésta es su respuesta: “Somos herederos de lo greco-latino no menos que de lo bíblico. ¿Por qué mutilar la formación de la gente, dejándola en el desconocimiento de nociones fundadoras como las que entrega la Biblia? La Biblia enseña, recuerda, plantea dimensiones esenciales en lo personal, lo comunitario, para lo inmediato y lo trascendente. ¿Seremos mejores si olvidamos, por terquedad y soberbia, sabidurías largamente seculares? Y todo esto, sin esquivar el hecho de que la Biblia reúne varios formatos literarios, verdaderos modelos que han servido a tantos. Lo lírico y narrativo, lo épico y lo ideativo, el mito y la narraciones finales, todo tiene asiento en ese Libro de muchos libros”.
    Magnífico ejemplo el que nos trasmite

     DOS PALABRAS, DE LAS SIETE 
    Antes destaqué el valioso contenedor de poemas titulado  Las siete palabras  (Santiago de Chile, Ediciones Aire libre, 1987), pues cualquiera de sus nueve poemas bien puede elegirse para formar parte de una selecta antología de poesía religiosa. Cálida puntería la de estos versos que circunvalan aquellos instantes de la Entrega irrenunciable: los textos de Massone bracean una Fe nobilísima, cual flamantes dádivas para un Cristo que vuelve a sonreírnos.

    Por ello el libro contiene un poema final orientativo de vivificantes certezas:  “Nada ha terminado”,  mientras que el texto inicial,  “Los jueves del huerto”,  precede a las Palabras que Jesús dijo desde el Madero. Aquí selecciono dos: “Tengo sed” y “Todo está consumado”. Las otras son “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”; “Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu madre”; “En verdad, en verdad te digo, hoy serás conmigo en el paraíso”; “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”; “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

    TENGO SED
    “Después de esto, sabiendo Jesús que todo
    estaba ya consumado, para que se cumpliera
    la Escritura, dijo: Tengo sed”.
    (Evangelio según San Juan 19,28)


     En mi boca todo desierto precipita. 
     Tengo sed de Ti, Padre, mientras lo arduo 
     escolta la sagrada voluntad de ser perfecto. 

     Los hijos de los hombres han pervertido 
     las dunas, el beso, cualquier tierra, el agua 
     y no restará un Nilo ni el Mar Rojo 
     bajo los pies de esta generación inhóspita. 

     Tengo sed de Ti y me ofrecen vinagre. 

     Yazgo exprimido y los desiertos precipitan 
     en la impiedad del tiempo que se atreve 
     a denigrar la Eternidad y la Vida. 

     Tengo sed de Ti y la esponja es agria. 
     He bebido el cáliz hasta ya no poder 
     otra vigilia en el manojo de la espera, 
     mientras el estertor se viene a traspasar la tarde. 

     Tengo sed. Me abandonan sangre y tiempo 
     para dejarme solo, sólo con la sed de Ti. 

    TODO ESTÁ CONSUMADO
    “Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está
    consumado, e inclinando la cabeza entregó el espíritu”.
    (Evangelio según San Juan 19, 30)

     La historia ha venido a quedarse 
     mutilada y crucial en estos huesos. 
     Minuciosa, la memoria se harta de sus rostros 
     y el pobre Judas se repugna en árbol. 
     Algunos me rodean con la frente 
     hasta la tierra como refugio sin Ti. 
     La tarde sucede exacerbada e insensata 
     en concierto de mujeres y cobardes. 

     He vivido la vida hasta los clavos 
     y el amor sigue en mí sangrando lento, 
     lentamente en los ¡ay!, de cara a los desprecios. 
     Me han lastimado el corazón a lo largo 
     de todo el tiempo de mi eternidad. 

     La historia deviene en la miseria 
     de omitir resueltamente el rostro. 
     Al ocaso reverencian los remendados ojos 
     de los hombres. Quedaré enemistado con la muerte, 
     como quien siente un asco y está lejos. 

     Todo está consumado y todavía el escarnio 
     de Longinos en mi devoto estertor  
     con que te digo: Todo está consumado, 
     Padre mío, Padre Nuestro. 

     LOS REFERENTES, EL ESCRITOR Y DIOS 
    Dos escritores de marcada raigambre religiosa fueron los primeros referentes de Juan Antonio Massone: San Agustín (con sus  Confesiones ) y Unamuno (con su  Del sentimiento trágico de la vida ). La franqueza de ambos caló profundamente en el imaginario del joven creyente, con sus dudas acopladas a las preguntas sobre la vida y la muerte, sobre el misterio y lo trascendente, sobre el Dios que se busca. A ellos los siente viviendo aún en el árbol altísimo del pensamiento nunca empobrecido. También tiene a Vallejo, a Gabriela Mistral, a Martin Luther King…

     La navegación por la palabra, el pulirla o apuntalarla, forma parte de la disciplina del re-creador, del poeta que vuelve a nombrar aquello que ya fue cubierto por hierbajos o telas de araña.  Massone asume tal cometido: “Así, cada quien recibe la gracia otorgada al lejano Adán: dar nombre a las cosas, a lo otro y a sí; y, parejamente, se despliega aquel don sobre realidades y experiencias a la manera de un peregrino…”.

    Pero, como poeta creyente, tiene bien claro el hilo conductor : “Lo que resta y lo que vendrá, sólo Dios lo sabe. Por mi parte, no forzaré la palabra en pos de logros bastardos.  Tampoco, espero, sea necesario recordar aquí el papel subsidiario respecto del Universo y de la vida que tiene el pequeño aporte de un autor. Creo en la palabra y, por eso mismo, estoy persuadido de que la poesía es acción del gran misterio que, a través del paciente trabajo del escritor, deja a los ojos de la persona humana en disponibilidad de ver y de reavivar los poblados silencios de su tránsito”.

    Un peregrinaje o tránsito que aconseja dejar anotadas las últimas voluntades. La gratitud y lo por venir presentido impulsan al escritor santiaguino a dejar constancia de su sumisión a Dios. En el poema inédito “Dedicatorias” confiesa cómo la poesía le sirve, a través del Amor, para mantener una conexión perfecta con Él:  “…Al incurable amor que, a trazos de pasión/ y a vislumbres de esperanza, cunde/ por los siglos hasta que Tú lo digas;/  a la poesía por ser la única lengua/ en que podría decirte quién eres en mí;/ a la impostergable tarea de ser en estos ojos/ para un día saber que hacia Ti la hacía”.

     CUATRO POEMAS INÉDITOS 
    J. A. Massone tiene publicados los siguientes poemarios: Nos poblamos de muertos en el tiempo  (1976);  Alguien hablará por mi silencio  (1978);  En voz alta  (1979);  Las horas en el tiempo  (1983);  Las siete palabras  (1987);  Poemas del amor joven  (1989);  A raíz de estar despierto  (1995);  Pedazos enteros  (2000) y  La pequeña eternidad  (2004). También ha preparado antologías de Fray Luis de León, César Vallejo, Francisco de Quevedo, Gabriela Mistral o Humberto Díaz Casanueva, entre otros.

    De la sección quinta de su libro inédito,  Juntémonos ahora,  selecciono unos textos que bien corroboran lo que ya dije en torno a Massone:  su obra poética es magno ejemplo de consumación y belleza, con una porción considerable ofrendada al Cristo de Dios. 

    SIEMPRE TÚ
    A Carlos Aránguiz

     Siempre Tú dando que hablar 
     a quien soy o creo ser. Te pertenece 
     la Palabra, la garganta del día, incluso 
     esta voz que se enreda sin llegar lejos. 

    Nadie me hará creer que lo tuyo
     ha sido solo muerte disfrazada,  
     un pedazo escindido o tuerto  
     de las almas en viaje. 

     Resignado a la propia historia 
     y destartalando recuerdos, 
     se sumirá conmigo el nombre 
     cuando nadie sepa detener mi noche.  

    QUÉDATE CON NOSOTROS
    ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?
    (Cor 1, 55)

     Han entrado con frente enaltecida 
     al comprobar cómo el sepulcro 
     vaciaba sus fantasmas. Sueltas 
     las vendas, la piedra removida. 
     Aún la pena no soltaba su noche. 

     De camino ibas Tú, sereno 
     de túnica, sin dilema, ofrecidas 
     las manos otra vez, millones 
     de veces, precisamente como ahora, 
     cuando pones a la muerte en su lugar.  

    PENSANDO EN AQUEL DÍA
    Para Alberto Carrizo

     Solamente quedará por decirse 
     una fracción de sol a mis raíces 
     cuando sea cumplida su Voluntad. 

     Y restará en el pecho un álamo 
     de la tarde como quien escucha 
     las confidencias de su Voluntad. 

     Permanecerá suspensa la vista 
     en un mirar sin distracción 
     cuando se haga en mí su Voluntad. 

     Porque seré despojo de tierra yerta 
     para quien me crea estero detenido. 
     Entonces sabré cumplida su Voluntad. 

    TE RUEGO
     Acepta que contemple esta última tarde 
     al pie de un ventanal entrometido en la lluvia. 

     Concédeme asistir al festejo de los aromos 
     que amarillean el mundo con fragancia verde. 

     Permite decir en silencio todas las palabras 
     merecidas bajo la gracia del sol y de la espera. 

     Déjame asistir al funeral del resquemor; 
     también la piedra sabe callar su desplante. 

     Acógeme otro instante en el tiempo de tus ojos 
     y completa lo que en mí Tú has amado.  

     SEÑAL PRIMERA, Y SIEMPRE EL SEÑOR 
    Cuando desde la Embajada de Chile en Madrid surgió el nombre de Juan Antonio Massone, para ser invitado al XII Encuentro de Poetas Iberoamericanos que cada octubre se celebra en Salamanca, busqué obra suya y fue grande mi alborozo cuando encontré varios poemas dedicados al Señor. Al formalizar tal invitación, le hice algún comentario al respecto. He aquí su respuesta, la primera de los frecuentes mensajes cruzados que venimos manteniendo desde entonces. Está fechada el 26 de julio de 2009: “…Gracias por su lectura y, sobre todo, la alegría de encontrarme con quiense comparte un fondo de existencia semejante, y bebe delinvencible y amorosovenero de nuestro Señor./ De modo que somos vasallos del mismo Señor. Por si fuera poco, gustamos de la necesaria palabra para completar y, quizás, conocer con mirada menos volandera, el paso, el pulso, la memoria, los dilemas de ser persona”.

    Tras conocernos personalmente en la ciudad de Fray Luis y Unamuno, leí más libros suyos. En un poema encontré estos versos que bien pueden sintetizar lo que muchos creyentes y poetas sienten cuando encuentran a un hermano en la fe poética y en la fe cristiana.

     Tan inmenso el instante 
     que a uno le dan ganas 
     de todo, incluso de la nada, 
     desde luego de Dios 
     que ha puesto amistad 
     entre el frágil tiempo 
     y su ternura de Gran Regazo. 

    Terminemos esta somera presentación de un Poeta del Señor llamado Juan Antonio Massone del Campo.  No hay simulacro en su prosa ni en su verso; lo suyo es un renovado bautizo en lo más puro de la Palabra.Noolvidemos su convicción al nombrar a Dios en todas partes: “Soy persona que tengo menos ilusiones que esperanzas. Soy creyente y sé que la Vida es y tiene la última palabra. No adhiero a una teoría, sino a Alguien. Desde luego, soy frágil y vulnerable por mi condición humana… La trascendencia genuina corresponde a la que nos regala Dios, al vencer la muerte, otorgar sentido a todo y redimirnos por amor.  La otra trascendencia, con minúscula, puede asimilarse a la perduración de algo de lo hecho. Para ello, sólo los tiempos tendrán la palabra”.

    No olvidemos esa Poesía que hereda el tiempo del Señor:

     Delante de ti, la eternidad 
     te deja intacto. El mismo Dios 
     crece dentro y ya nadie 
     concluye en sepulcro. 
     ya no debes dejarte vivir así tan solo, 
     porque en todo el Oriente y el Occidente 
     la misma muerte ha sido muerta allí en la Cruz. 

     Verdaderamente eres hijo predilecto 
     del buen Dios, así en la tierra 
     como en el cielo. 

     

     

     

     

    Comentarios (2)

     
    Id Autor/Fecha Comentario
    2

    Javier.

    04/02/2012 19:35h

    Desconocíamos e a este autor. Bueno, sí, muy bueno.

    1

    annamaria

    31/01/2012 23:16h

    Excelente poesía, dentro de ella aletea el soplo de Dios. Muy buena la entrevista, nos deja con el fresco sabor de haber estado con un auténtico cristiano. Felicitaciones al autor y al poeta.

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