Pero lo que fue insólito para los dos países fue que estas dos victorias parecieron inaugurar una nueva época de relaciones. Las primeras visitas de estado de los dos presidentes fueron entre ellos, algo que no se había visto con los presidentes de EEUU. Y durante la reunión entre Bush and Fox se trataron dos de los temas “tabú” para cada país en sus relaciones mutuas, el petróleo mexicano y las leyes migratorias de los Estados Unidos. Los dos se comprometieron a tratar estos temas como parte de sus agendas nacionales. Todo parecía indicar que podría haber mejores relaciones entre los dos países.
Todo esto desapareció con el ataque del 11 de septiembre. Aunque los terroristas que fueron parte de este ataque todos entraron legalmente a Estados Unidos por aeropuertos, inmediatamente se cerró la frontera mexicana y se comenzó a hablar más de “asegurar nuestras fronteras” (léase cerrar la frontera mexicana, siendo que nunca se ha hablado de “asegurar” la frontera canadiense, aunque se mucho más grande que la mexicana). Nunca en la historia ha entrado un terrorista a EEUU por México, pero esa era la frontera que se tenía que fortalecer.
México y Latinoamérica desaparecieron de la visión política del Presidente Bush. Aunque él siguió trabajando para una reforma migratoria, que casi se logró en el 2006, la oportunidad de forjar las relaciones bilaterales mejores había desaparecido. Las elecciones mexicanas del 2006 trajeron a Felipe Calderón al poder con su política anti-narcotráfico que ha causado tanta inestabilidad social en México. Las ligas entre los presidentes terminaron de disiparse con la elección en el 2008 del Presidente Obama.
Es difícil anticipar que las elecciones presidenciales del 2012 en los dos países traigan una mejoría en las relaciones bilaterales. Los candidatos de derecha en EEUU tienen una retórica que suena demasiado anti-mexicana y el candidato de izquierda en México tiene un discurso anti-EEUU . No parece haber espacio para un encuentro como el que hubo entre Bush y Fox.
Se le atribuye al dictador mexicano Porfirio Díaz haber dicho que el problema de México era que estaba “tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos.” Esta es una realidad que México no olvida y que parece que los Estados Unidos sólo recuerda como pesadilla.
Todo parece indicar que en las elecciones mutuas del 2012 las relaciones bilaterales sólo serán tema de campaña en sentido negativo y no como oportunidad de ver hacia un futuro común. Pero siendo que somos vecinos, espero que los presidentes electos puedan encontrar un camino mutuo que nos ofrezca un futuro más favorable a los dos países.
Autores: Juan Francisco Martínez
©Protestante Digital 2012







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