Publicidad

Magacín

Domingo 20 DE JULIO

SUPLEMENTO DOMINICAL DE PROTESTANTE DIGITAL

  • El escribidor

     

     

     

    Eugenio Orellana

    Todos somos iguales

     
    Todos somos iguales
     

    No sé de quién será la frase, pero se la atribuyo a quien primero se la escuché: al presentador de noticias de Televisión Nacional de Chile, Amaro Gómez Pablos. Fue apenas ayer, cuando hacía referencia a un hecho bastante común en la justicia chilena pero que ha causado malestar en un importante sector de la población penal de este país. ¿La frase? «Todos somos iguales ante la ley, pero hay algunos que son más iguales que otros». Genial. «Todos somos iguales ante la ley, pero hay algunos que son

    01 DE ABRIL DE 2007

     
    Le preguntaban al poeta chileno Nicanor Parra en una entrevista periodística, por qué en su vida había tenido tantas mujeres. El poeta pensó un poco y luego respondió, muy serio: «¿Tantas? Tantas, tentas, tintas, tontas, tuntas». ¡Qué manera más «poética» de salirse por la tangente!

    En cierta ocasión, un ciudadano cubano visitaba Buenos Aires. Amante de la literatura, asistió a un encuentro de escritores donde tuvo la dicha de coincidir con Jorge Luis Borges pero, aun más, de intercambiar unas cuantas palabras con él. Le dijo: «Señor Borges: ¿qué opinión le merece a usted el gran escritor José Lezama Lima, de Cuba?» Borges, después de escuchar la pregunta, entrecerró sus ojitos, alzó la cabeza como tratando de mirar al horizonte y después de unos segundos, contestó: «Cuba, ¡qué lejos queda eso!» Y la última: Un padre asistía con su hijo de seis años a un servicio religioso. En el momento de los cantos, y todos de pie, el niño se dio cuenta que su padre estaba cantando a todo pulmón una canción que parecía conocer muy bien. Entonces, tirándole de la manga, le dijo al oído: «Papá, no cantes tan fuerte que te pueden oír”.

     «Todos somos iguales ante la ley, pero algunos somos más iguales que otros».  Un senador de la República de Chile, acusado de abuso sexual infantil, fue juzgado y condenado a cinco años de cárcel. Al año y medio, y por buena conducta, se le ha permitido salir los días domingo. Otros presos, en iguales condiciones que él, no han disfrutado de este privilegio. Y se han alzado en una especie de huelga concertada no necesariamente para que le quiten el permiso al ex senador, sino porque a ellos los midan con la misma vara con que lo miden a él. La justicia es ciega, afirma el dicho popular, pero a veces, además de ciega, se hace la tonta.

    Todos somos iguales, pero algunos son más iguales que otros. Cuando el juez Garzón atrapó al general Pinochet en Londres y lo retuvo preso por más de un año (bueno, preso es un decir, más bien un poco privadillo de libertad) al final lo dejó libre porque el pobre(?) anciano estaba muy mal de salud. Cada vez que tenía que presentarse en público, aprovechaba la ocasión para hacerlo en silla de ruedas y con una cara con la que que parecía querer causar lástima; sin embargo, cuando llegó a Santiago, y después de haber bajado del avión, abandonó de un empellón la silla de ruedas y salió tan suelto de cuerpo prodigando abrazos a diestra y siniestra. Años después, en visita a Santiago, el juez Garzón sugirió que se sabía que Pinochet estaba en perfectas condiciones para enfrentar un proceso pero que como todos somos iguales ante la ley, también hay algunos que son más iguales que otros.

     Es inmensa la superioridad que sentimos hacia el más débil.  Hoy día, cuando el sistema económico-social imperante en el mundo lleva a millones de pobres de un lado a otro huyendo de la muerte por hambre sin saber que muchos de ellos perecerán en los mares embravecidos o en los desiertos más espantosos, se hace más salvaje la discriminación. En España, en Francia, en América Latina, en los Estados Unidos más y más se trata de frenar esta marea incontrolable. Se les persigue, se les mete en la cárcel, se les deporta dejando a sus hijos, de un minuto para otro, sin padres y en el más horrible e inhumano desamparo. Todos somos iguales ante la ley, pero algunos somos más iguales que otros.

     Lole Montoya canta en su álbum «Ni el oro ni la plata» a la condición de iguales con que Dios nos hizo, lo cual hoy día está siendo más desmentido que nunca antes: 
    No somos distintos, somos semejantes
    hermandad de raza, tos’ somos iguales.
    Cerremos los ojos tú y yo
    para soñar un mundo nuevo.
    Qué difícil es a veces conjugar los verbos.
    Hermanos con la piel distinta
    hermanos que vienen de lejos
    rechazados por ser de otro color
    En Abraham son benditos todos ellos
    la promesa se cumple en este tiempo.
    Cuando Dios creó al hombre
    de donde todos descendemos
    soñar un mundo nuevo
    ese que tienes en tu corazón
    No somos distintos, somos semejantes
    hermandad de raza, tos’ somos iguales.

    Autores: Eugenio Orellana


    ©Protestante Digital 2014

     
     



     

     

     

     

    Tu comentario

     
    Deja aquí tu comentario

    Normas de uso

    > Esta es la opinión de los internautas, no de Protestantedigital.com

    > No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

    > Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Publicidad


 

TÉRMINOS Y CONDICIONES

1.- Para poder ser publicadas, las Cartas se enviarán firmando con el nombre y los dos apellidos, y rellenando todos los campos marcados con asterisco.

2.- El contenido no podrá exceder un máximo de 1800 caracteres (~ 350 palabras, el gestor frena automáticamente una carta que se envíe con más caracteres). No se admitirá que una opinión más extensa se divida en varias cartas (sólo se publicará la primera de ellas)

3.- Si se publica, solo figurará el nombre y la firma del remitente, ningún otro dato personal.

4.- En las cartas que hagan alusiones personales o institucionales, sólo se admitirán aquellas que traten cuestiones o información del contenido publicado en Protestante Digital (nunca fuera de nuestro medio) y que tengan relación directa con el tema tratado en Protestante Digital.

5.- Dentro de las normas y la libertad de expresión, pedimos el máximo nivel de respeto y de educación en los términos y calificaciones, centrando las opiniones en las cuestiones ideológicas y el debate de posturas y dejando de lado aspectos personales o los juicios de valor.

6.- La publicación de la carta es independiente de que su contenido coincida o no con la Redacción de Protestante Digital.

7.- No se publicarán enlaces externos, direcciones de twitter o facebook, que se envíen como parte de la carta.

8.- Se valorará la calidad de la carta, especialmente una aportación diferente a las ya realizadas, de manera que no se publicarán cartas que reiteren exageradamente puntos de visto ya expuestos previamente, obvios, o de sobra conocidos. Se espera cierta creatividad, imaginación y originalidad en las aportaciones de los lectores.

9.- Se pide centrar los comentarios en el tema central de la noticia o el artículo. Las opiniones estilo "trolls" que desvían automáticamente el debate a temas conflictivos, creando tensión innecesaria no serán publicadas; y si esta actuación es reiterada estos autores serán bloqueados.

10.- La aceptación de las cartas no es automática, sino previa valoración por el equipo de la Redacción de Protestante Digital, que puede aprobar su contenido, extractarlo eliminando aquello que no cumpla las presentes normas, o denegando su publicación (en cuyo caso no aparecerán publicadas). Intentamos que este periodo sea en general inferior a las 24 horas, y en todo caso menos de 72 horas.

11.- No se mantendrá correspondencia con los autores.

12.- Enviar la Carta confirma la aceptación total de estos términos y condiciones.

13.- Evidentemente, muchos (no todos) de los aspectos mencionados en estas normas tienen un componente subjetivo inevitable. Estamos convencidos de no acertar siempre en nuestros criterios, pero podemos asegurar que sí intentamos ser objetivos, justos y ecuánimes hasta donde nos es posible y somos conscientes.

 

Si nuestra actuación no es correcta a juicio de algún lector, le transmitimos nuestro pesar y les animamos a no dejar de manifestar sus opiniones intentando ceñirse al máximo a los términos y condiciones presentes.

 

Muchas gracias.

 

 

Cerrar