American Journal of Psychiatry
Espiritualidad y depresión: una relación inversa
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10 DE FEBRERO DE 2012, EEUU
Se trata de un trabajo publicado en el pasado mes de enero en la prestigiosa revista de psicología y psiquiatría American Journal of Psychiatry. Lisa Miller, Priya Wickramaratne y otros, sus autores, ya habían estudiado y demostrado hacía unos años la asociación inversa que existe entre la espiritualidad y la depresión mayor entre adultos . Encontraron que las personas con una espiritualidad despierta tenían menos riesgo de padecer una depresión. La espiritualidad estudiada fue sólo en personas de creencias cristianas (evangélicos o católicos).
Ahora, los mismos autores han investigado, en un trabajo longitudinal a lo largo de 10 años, a los hijos de estos sujetos en comparación con otros chicos cuyos padres no habían sufrido una depresión. El resultado ha sido que los hijos que informaron a los 10 años que la religión o la espiritualidad eran muy importantes para ellos tenían alrededor de una cuarta parte de riesgo de sufrir depresión mayor entre los 10 y 20 años (período estudiado) en comparación con otros participantes de su misma edad no creyentes.
Pero lo más curioso es que fueron los hijos de los padres que habían sufrido una depresión y que consideraban muy importante la espiritualidad los que estaban más protegidos contra la devastación que produce la depresión . Este grupo tenía solo una décima parte de posibilidades de sufrir esta grave enfermedad.
EVALUACIÓN Y CONCLUSIONES
Los participantes fueron 114 hijos adultos de padres deprimidos y no deprimidos, seguidos longitudinalmente. El análisis abarca el período comprendido entre los 10 años a los 20 años de evaluaciones de seguimiento. El diagnóstico se evaluó con el Programa para Trastornos Afectivos y la Esquizofrenia Versión-De Vida.
Las medidas de religiosidad incluyeron la importancia personal de la religión o la espiritualidad, la frecuencia de asistencia a los servicios religiosos, y la denominación (todos los participantes eran cristianos, protestantes o católicos) . En un análisis de regresión logística, la depresión mayor a los 20 años se utilizó como medida de resultado y las tres variables de religiosidad a los 10 años como predictores.
La conclusión del estudio es que una alta calificación del auto-informe de la importancia de la religión o la espiritualidad puede tener un efecto protector contra la recurrencia de la depresión, particularmente en los adultos con antecedentes de depresión de los padres.
© Protestante Digital 2012







Comentarios (2)
Javier
18/02/2012 15:14h
Tal y como lo entiendo la noticia no dice que los cristianos no puedan sufrir depresión sino que tienen 'menos probabilidades' Estamos ante un estudio científico de esta enfermedad, con lo cual no se trata de explicar el fenómeno a través de estadísticas sino que, simplemente, se sigue el método para llegar a algunas conclusiones. Personalmente, aun considerando que el sufrimiento (que no es lo mismo que la depresión) es parte de la vida cristiana (incluso, en ocasiones, Dios lo usa para producir crecimiento), los resultados de este estudio ponen de manifiesto la importancia de la fe como protector ante la desesperanza o, dado el caso, como ayuda para salir de ella. Con Jesús, lo mejor siempre está por llegar.
Marisa
13/02/2012 18:16h
Este tipo de noticias hace mucho daño y no hace sino confirmar la vieja creencia de que 'un buen cristiano no sufre depresión'. Más allá de las estadísticas, el ser humano pasa, a veces, por momentos de intenso sufrimiento. Los cristianos, incluso más que los demás en algunos casos, porque somos más sensibles a algunas cosas. La buena noticia es que todas las cosas son para el bien de los que aman a Cristo, sufran depresión o no. El hecho de ser creyente no te garantiza no sufrir depresión (como no te garantiza no sufrir cualquier otra cosa); pero quien sabe, hasta puede que tu depresión te acerque más a Cristo. Si todas las cosas son buenas para los que aman a Dios, esa también. No se puede explicar un problema como ese por medio de estadísticas. Es un sufrimiento muy grande y profundo de cada persona que lo padece y cada caso es único. Menos mal que Dios no nos mira a través de unas meras y frías estadísticas.
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