Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

Publicidad

Tu Blog

 

Argentina 

 

Sin migajas

 
Sin migajas
 Juan Carlos Quinteros 

26 DE SEPTIEMBRE DE 2011

La parábola de  El rico y Lázaro  tiene interesantes particularidades que les invito a considerar [i] .

Por ejemplo, que los valores y parámetros manejados por Dios son muy diferentes a los nuestros; que el infierno es un lugar físico, activo y sombrío; que nuestra conducta terrenal repercute en la eternidad; que después de la muerte es imposible cambiar el destino; que en el más allá perdura una conciencia de sentimientos y recuerdos...

El relato habla de abismos a manera de barreras infranqueables y  nos hace oír  un diálogo que sirve tanto para confrontarnos con la inutilidad del arrepentimiento tardío, como para destacar la imposibilidad de incidir desde aquel lugar de tormento en el mundo de los vivos. Todo eso dentro de un marco social, donde los protagonistas –el rico y Lázaro [ii] – por fuerza y mérito de la manera en la que vivieron, reciben  post mortem  tratamientos opuestos a los que tuvieron durante su peregrinaje terrenal.

Pero se percibe que dentro de este relato hay una condena implícita de los sectores económicos más favorecidos, pero inmisericordes; más influyentes y poderosos, pero egoístas e insolidarios; más opulentos y beneficiados, pero marginadores. Y sin querer ser un manifiesto que reclama igualdad y justicia, tal como lo demandan los sectores políticos que enarbolan banderas de paridad y equidad social, incluye dulces y tiernas palabras de consuelo para los desposeídos, generando así una expectante y gozosa esperanza en aquellos que, viviendo una dolorosa y aberrante marginalidad, fueron los parias de la tierra.

Jesús no está diciendo que si sufrimos aquí nuestro destino natural será el cielo, ni tampoco procura decir que la opulencia es un pasaporte al infierno. No, ésa no es la tesis que presenta Jesucristo. Porque el destino eterno de los hombres sólo se determina a la luz de la relación y comunión que voluntariamente establece cada criatura pecadora, rica o pobre, con el Redentor de la humanidad. Pero tampoco perdamos de vista que Su advertencia fue:  “¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!” [iii] .

El drama del hombre rico llega a su cúspide cuando, en medio de los tormentos del infierno, procura interceder a favor de sus cinco hermanos, pidiendo que  “alguien” (Lázaro quizás) suba a la tierra a fin de persuadirles para que abandonen su licenciosa manera de vivir. Esta intención loable, pero tardía, nos confronta con una verdad dolorosa y terrible: ¡cuántos quisieran cambiar todo lo que hicieron mal, corregir todos los errores que cometieron, retractarse de todas las perversidades que hicieron, borrar todo lo dañino que escribieron o todas las blasfemias que profirieron! Pero, ¡eso es imposible! No hay marcha atrás.

La respuesta válida para todos los tiempos fue que aquellos cinco hermanos del rico–al igual que los hombres de hoy– tenían a su alcance las Sagradas Escrituras y también las palabras de los profetas que daban testimonio de la verdad. Dicho de manera más clara, la respuesta fue:  “Tienen templos abiertos, ¡vayan! Tienen predicadores y maestros, ¡escúchenlos! Tienen Biblias, ¡léanlas!” . O sea: ¡Tienen la posibilidad de la enmienda por el camino del arrepentimiento! Pero no quieren transitarlo, así que no tienen excusa. Si se pierden es porque escogen los caminos de la perdición.ç

El  Lázaro  actual, el  Lázaro  del siglo XXI, está constituido por una legión que vive de migajas y que se llama tercer o cuarto mundo, donde una minoría privilegiada se ha apoderado descaradamente de la mesa a la que todos tenemos derecho. Hoy mismo, en plena crisis económica mundial, las industrias y las fuentes de empleo han sido destruidas por esa desmedida ambición humana ajena a toda moral social, por lo que centenas de millones de  Láz aros  –en todo el mundo– se hunden en la marginalidad hasta morir de hambre o masacrados por la violencia que hace enmudecer sus justos reclamos.

A Lázaro lo han alejado de los barrios residenciales y de las mansiones protegidas con policías armados, perros y alarmas. Lázaro quisiera saciarse con las migajas que sobran del banquete, pero pocas son las que caen al suelo, porque la corrupción las va acumulando para terminar depositándolas en los bancos extranjeros. Y es así como este Lázaro -marginado, despreciado y con tantas carencias, que sobrevive como puede y malvive entre ruinas e inmundicias- se prostituye, se hace drogadicto, ladrón y asesino, hasta que una muerte, casi siempre prematura, le permite encontrar entre los ángeles de Dios, a alguien que lo quiera, lo arrope y lo cobije. Y es recién entonces cuando esa legión de marginados tiene un lugar, una patria, un sitio donde nadie podrá despojarlos, vigilarlos y apalearlos en nombre de su propia seguridad.

Mientras tanto, los poderosos, haciéndose las víctimas, siguen como siempre urdiendo planes de grandeza, convencidos de su inocencia y creyendo que los asiste la razón, tanto que hasta la mismísima Iglesia debería respaldarlos y justificarlos, haciendo así honor al romance íntimo y afectivo que desde siempre vivieron las clases opulentas con la Iglesia, también rica, también poderosa y también influyente. Pero eso es  ‘harina de otro costal’,  que en su tiempo y momento podríamos comentar.

Juan Carlos Quinteros - El Talar, Buenos Aires, Argentina

 
 
 
   [i] Lucas 16:19-31
 
   [ii] Lázaro: “Dios ayuda”
 
   [iii] Marcos 10:23
 
 

© Protestante Digital 2012

 
 



 

 

Comentarios (1)

 
Id Autor/Fecha Comentario
1

Rosa Jordán de Franco

29/09/2011 00:32h

Un excelente escritor, con profundidad bíblica y gran sensibilidad humana (o social...) En mi humilde opinión, no dejó nada a la imaginación, ni al sectarismo religioso o político. Felicitaciones mi hermano. Una gran enseñanza y una muy amena lectura. Esperamos más estudios tan edificantes como éste. Bendiciones.

Tu comentario

Deja aquí tu comentario

Normas de uso

> Esta es la opinión de los internautas, no de Protestantedigital.com

> No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

> Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Publicidad


MULTIMEDIA

Ver + MULTIMEDIA
 

J. de Segovia: Donde viven los monstruos

Sendak y el lado oscuro de la infancia, en esta famosa obra, en una entrevista de Daniel Oval a José de Segovia.

De Pascua a Pentecostés (S. Shemer)

Shai Shemer, en este tiempo que conmemora la Ascensión de Jesús, en una entrevista de Diego Acosta.

Donna Summer: la hija pródiga (J. de Segovia)

Ha muerto la genial cantante, que tras abandonar la “casa del padre” volvió para recibir su abrazo y quedarse. Una entrevista al periodista José de Segovia de Daniel Oval

Vida espiritual y corrupción -J. Llenas

¿Cristiano y corrupto? ¿es posible? ¿por qué? Responde Jaume Llenas, pastor y secretario general de la Alianza Evangélica Española, en una entrevista de P. Tarquis.

AMPE, voz para los padres evangélicos

Nace la primera asociación de madres y padres evangélicos de España, AMPE. Elisabet Rodríguez, su Presidenta, entrevistada por Esperanza Suárez.

IV encuentro ADECE (escritores evangélicos)

Intelectuales evangélicos analizaron a Unamuno desde la perspectiva de la fe, la pintura, la creación literaria o la expresión poética en Salamanca, en el marco del cuarto encuentro de la Alianza d...

Refidim, el monte de la intercesión

Félix González Moreno, en su serie sobre “Montes de la Biblia”, en una entrevista de Shai Shemer.

¿Cómo prevenir un hijo tirano? (Síndrome del Emperador 2 de 5)

Entrevista a la psicóloga Lidia Martín Torralba, cristiana evangélica, de Esperanza Suárez en la que analiza cómo prevenir que un niño llegue a ser un tirano. Un programa de eMisión TV.

 

TÉRMINOS Y CONDICIONES

1.- Para poder ser publicadas, las Cartas se enviarán firmando con el nombre y los dos apellidos, y rellenando todos los campos marcados con asterisco.

2.- El contenido no podrá exceder un máximo de 1800 caracteres (~ 350 palabras, el gestor frena automáticamente una carta que se envíe con más caracteres). No se admitirá que una opinión más extensa se divida en varias cartas (sólo se publicará la primera de ellas)

3.- Si se publica, solo figurará el nombre y la firma del remitente, ningún otro dato personal.

4.- En las cartas que hagan alusiones personales o institucionales, sólo se admitirán aquellas que traten cuestiones o información del contenido publicado en Protestante Digital (nunca fuera de nuestro medio) y que tengan relación directa con el tema tratado en Protestante Digital.

5.- Dentro de las normas y la libertad de expresión, pedimos el máximo nivel de respeto y de educación en los términos y calificaciones, centrando las opiniones en las cuestiones ideológicas y el debate de posturas y dejando de lado aspectos personales o los juicios de valor.

6.- La publicación de la carta es independiente de que su contenido coincida o no con la Redacción de Protestante Digital.

7.- No se publicarán enlaces externos, direcciones de twitter o facebook, que se envíen como parte de la carta.

8.- Se valorará la calidad de la carta, especialmente una aportación diferente a las ya realizadas, de manera que no se publicarán cartas que reiteren exageradamente puntos de visto ya expuestos previamente, obvios, o de sobra conocidos. Se espera cierta creatividad, imaginación y originalidad en las aportaciones de los lectores.

9.- Se pide centrar los comentarios en el tema central de la noticia o el artículo. Las opiniones estilo "trolls" que desvían automáticamente el debate a temas conflictivos, creando tensión innecesaria no serán publicadas; y si esta actuación es reiterada estos autores serán bloqueados.

10.- La aceptación de las cartas no es automática, sino previa valoración por el equipo de la Redacción de Protestante Digital, que puede aprobar su contenido, extractarlo eliminando aquello que no cumpla las presentes normas, o denegando su publicación (en cuyo caso no aparecerán publicadas). Intentamos que este periodo sea en general inferior a las 24 horas, y en todo caso menos de 72 horas.

11.- No se mantendrá correspondencia con los autores.

12.- Enviar la Carta confirma la aceptación total de estos términos y condiciones.

13.- Evidentemente, muchos (no todos) de los aspectos mencionados en estas normas tienen un componente subjetivo inevitable. Estamos convencidos de no acertar siempre en nuestros criterios, pero podemos asegurar que sí intentamos ser objetivos, justos y ecuánimes hasta donde nos es posible y somos conscientes.

 

Si nuestra actuación no es correcta a juicio de algún lector, le transmitimos nuestro pesar y les animamos a no dejar de manifestar sus opiniones intentando ceñirse al máximo a los términos y condiciones presentes.

 

Muchas gracias.

 

 

Cerrar