Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

Publicidad

Tu Blog

 

Argentina 

 

¿Sectas evangélicas?

 
¿Sectas evangélicas?
 Nicolás Antiporovich Linderman 

03 DE OCTUBRE DE 2011

La manipulación, los programas de modificación de pensamiento o  lavado de cerebro , el aislamiento y la inducción al fanatismo y la dependencia son características presentes en muchas sectas destructivas. Pero, ¿ocurre lo mismo dentro de la iglesia?

El propósito de este artículo es doble: por un lado, es un llamado a la reflexión, dirigido al cuerpo de Cristo, siempre listo para criticar el accionar destructivo de ciertos grupos religiosos, al mismo tiempo que ignora (o finge ignorar) que lo mismo ocurre en muchas de nuestras iglesias. Por otro lado, pretende abrir los ojos del entendimiento a quienes son víctimas del sistema espiritual más perverso y han caído bajo la influencia de manipuladores vestidos con piel de oveja.


 ¿Qué es una secta? 

La palabra  secta  tiene múltiples significados según el contexto en el que sea utilizada. Por ejemplo, desde el punto de vista etimológico, secta significa división. Así, los cristianos son una secta del judaísmo y los protestantes una secta del catolicismo, sin que haya un uso peyorativo del término.

En el presente artículo –siguiendo la definición que da el investigador español José Rodríguez, gran estudioso de los grupos de manipulación psicológica- entiéndase  secta  como “ todo aquel grupo que, en su dinámica de captación o adoctrinamiento, utilice técnicas de persuasión coercitiva que propicien la desestructuración de la personalidad previa del adepto o la dañen severamente. El que, por su dinámica vital, ocasione la destrucción de los lazos afectivos y de comunicación del sectario con su entorno social y consigo mismo. Y, por último, el que en su dinámica de funcionamiento le lleve a despreciar derechos jurídicos inalienables en un Estado de derecho ”.


 Metidos entre nosotros 

Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho. La historia reciente muestra que acciones propias del mundo sectario están metidas en la Iglesia de Cristo. Uno de los sucesos más lamentables ocasionados por el fanatismo sectario en Argentina ocurrió en 1978, en la reserva aborigen de Lonco Luan. Miembros de la pequeña comunidad indígena –convertidos al cristianismo evangélico- realizaron una semana de ayuno y oración con el fin de obtener la sanidad de una hermana (cuya enfermedad era atribuida al accionar demoníaco sobre su vida). En el último día del ayuno, en estado de trance y profiriendo gritos, comenzaron a reprender a los demonios, al mismo tiempo que golpearon a Sara hasta asesinarla. Posteriormente, con la convicción de que los espíritus que salieron de la difunta se apoderaron de sus dos hijos y de su sobrina, también pusieron fin a sus vidas.

Las sectas evangélicas no sólo se forman en poblaciones pequeñas y aisladas, como fue el caso de Lonco Luan. Por el contrario, una enseñanza provocadora de fanatismo, de dependencia del líder como mediador entre Dios y el hombre (primer paso para la manipulación y el abuso espiritual), y de descrédito del pensamiento crítico, se ha introducido en muchas de nuestras iglesias. El desprecio por la vida y por el sentido común de quien inculcó una fe destructiva en los protagonistas de la masacre de Lonco Luan, no se diferencia mucho del que posee quien afirma: “ La medicina es el instrumento de Dios para sanar sólo a los inconversos y los cristianos sin fe ”. Y esta frase fue repetida hasta el hartazgo, no por un clérigo medieval ni por el excéntrico líder de algún nuevo movimi ento religioso, sino por un evangelista contemporáneo de fama internacional.


 Conocer para prevenir 

Con el fin de prevenir, es útil conocer las  características más comunes de una secta  que, según el ya mencionado J. Rodríguez, son:

- Ser un grupo cohesionado por una doctrina y encabezado por un líder carismático que pretende ser un favorito de Dios.
- Tener una estructura teocrática, vertical y totalitaria, donde la palabra del líder es dogma de fe. El líder exige que sus órdenes sean ejecutadas sin la menor crítica.
- Exigir una adhesión total al grupo y obligar bajo presión psicológica a romper con lazos sociales anteriores a la entrada al culto.
- Vivir en dependencia del grupo.
- Suprimir las libertades individuales y el derecho a la intimidad.
- Controlar la información que llega hasta sus adeptos, manipulándola a su conveniencia.
- Utilizar técnicas psicológicas y neurofisiológicas que sirven para anular la voluntad y el razonamiento del adepto.
- Propugnar un rechazo total de la sociedad (o “ del mundo ” en lenguaje  evangeloide ) y de sus instituciones.
- Tener como actividad principal el proselitismo y la recaudación de dinero.
- Obtener, bajo coacción psicológica, la entrega de grandes sumas de dinero.

Permanecer vinculado a uno de estos grupos puede llevar al adepto a las siguientes consecuencias: pérdida de la capacidad de elección y libre voluntad; disminución de la habilidad intelectual, lenguaje y sentido del humor; disminución de la capacidad para establecer nuevas relaciones personales; reducción del poder de abstracción; distintos trastornos tales como alucinaciones, pánico, disociación, culpa y paranoia.


 El remedio: ejercitar la capacidad de dudar 

La Biblia, lejos de ser un “panfleto oscurantista”, como la han llamado sus detractores, es un manual para la vida que nos anima a buscar sabiduría como si se tratara de un tesoro precioso. “Sabiduría” se describe con tres palabras en el Nuevo Testamento:  sínesis  (sentido común),  sophia  (conocer el origen de las cosas) y  frónesis  (sabiduría práctica). Significa esto que  la sabiduría que Dios desea que tengamos no se reduce al conocimiento de doctrinas teológicas, sino que es una sabiduría integral y con aplicaciones prácticas en el mundo terrenal. 

Decía Descartes que para tener sabiduría es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas. En esta misma línea de pensamiento -aunque dieciséis siglos antes que Descartes- el apóstol Pablo exhortaba a los primeros cristianos a examinarlo todo y retener sólo lo bueno ( 1º Tesalonicenses 5: 21 ). ¡Esto incluía dudar de lo que el mismo apóstol predicaba! Sus oyentes tenían la responsabilidad de cotejar cada palabra del apóstol con lo que las Escrituras decían para comprobar así su veracidad ( Hechos 17:11 ) y lo mismo se espera que hagamos nosotros. La Biblia es la palabra profética más segura, inmutable e infalible.  Sin menospreciar a quienes ejercen un ministerio profético o de enseñanza, hay que entender que nuestra total confianza tiene que estar puesta sólo en Dios y Su Palabra revelada. Hacer esto nos evitará numerosos problemas en estos tiempos en que frecuentemente el diablo simula ser un ángel de luz .

Nicolás Antiporovich Linderman , Redactor y estudiante de Antropología, Argentina
 

© Protestante Digital 2012

 
 



 

 

Comentarios (3)

 
Id Autor/Fecha Comentario
3

Belén Devesa

07/11/2011 10:33h

Gracias Nicolás, un buen trabajo. Saludos.

2

Carlos

07/10/2011 19:07h

Que buen tema, es necesario que publicaciones como estas cada vez sean más frecuentes, pues la biblia dice que por falta de conocimiento el pueblo se pierde. felicitaciones.

1

guillermo

04/10/2011 17:03h

muy buen trabajo sobre un tema muchas veces conflictivo y realmente muy actual, felicitaciones.

Tu comentario

Deja aquí tu comentario

Normas de uso

> Esta es la opinión de los internautas, no de Protestantedigital.com

> No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

> Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Publicidad


MULTIMEDIA

Ver + MULTIMEDIA
 

J. de Segovia: Donde viven los monstruos

Sendak y el lado oscuro de la infancia, en esta famosa obra, en una entrevista de Daniel Oval a José de Segovia.

De Pascua a Pentecostés (S. Shemer)

Shai Shemer, en este tiempo que conmemora la Ascensión de Jesús, en una entrevista de Diego Acosta.

Donna Summer: la hija pródiga (J. de Segovia)

Ha muerto la genial cantante, que tras abandonar la “casa del padre” volvió para recibir su abrazo y quedarse. Una entrevista al periodista José de Segovia de Daniel Oval

Vida espiritual y corrupción -J. Llenas

¿Cristiano y corrupto? ¿es posible? ¿por qué? Responde Jaume Llenas, pastor y secretario general de la Alianza Evangélica Española, en una entrevista de P. Tarquis.

AMPE, voz para los padres evangélicos

Nace la primera asociación de madres y padres evangélicos de España, AMPE. Elisabet Rodríguez, su Presidenta, entrevistada por Esperanza Suárez.

IV encuentro ADECE (escritores evangélicos)

Intelectuales evangélicos analizaron a Unamuno desde la perspectiva de la fe, la pintura, la creación literaria o la expresión poética en Salamanca, en el marco del cuarto encuentro de la Alianza d...

Refidim, el monte de la intercesión

Félix González Moreno, en su serie sobre “Montes de la Biblia”, en una entrevista de Shai Shemer.

¿Cómo prevenir un hijo tirano? (Síndrome del Emperador 2 de 5)

Entrevista a la psicóloga Lidia Martín Torralba, cristiana evangélica, de Esperanza Suárez en la que analiza cómo prevenir que un niño llegue a ser un tirano. Un programa de eMisión TV.

 

TÉRMINOS Y CONDICIONES

1.- Para poder ser publicadas, las Cartas se enviarán firmando con el nombre y los dos apellidos, y rellenando todos los campos marcados con asterisco.

2.- El contenido no podrá exceder un máximo de 1800 caracteres (~ 350 palabras, el gestor frena automáticamente una carta que se envíe con más caracteres). No se admitirá que una opinión más extensa se divida en varias cartas (sólo se publicará la primera de ellas)

3.- Si se publica, solo figurará el nombre y la firma del remitente, ningún otro dato personal.

4.- En las cartas que hagan alusiones personales o institucionales, sólo se admitirán aquellas que traten cuestiones o información del contenido publicado en Protestante Digital (nunca fuera de nuestro medio) y que tengan relación directa con el tema tratado en Protestante Digital.

5.- Dentro de las normas y la libertad de expresión, pedimos el máximo nivel de respeto y de educación en los términos y calificaciones, centrando las opiniones en las cuestiones ideológicas y el debate de posturas y dejando de lado aspectos personales o los juicios de valor.

6.- La publicación de la carta es independiente de que su contenido coincida o no con la Redacción de Protestante Digital.

7.- No se publicarán enlaces externos, direcciones de twitter o facebook, que se envíen como parte de la carta.

8.- Se valorará la calidad de la carta, especialmente una aportación diferente a las ya realizadas, de manera que no se publicarán cartas que reiteren exageradamente puntos de visto ya expuestos previamente, obvios, o de sobra conocidos. Se espera cierta creatividad, imaginación y originalidad en las aportaciones de los lectores.

9.- Se pide centrar los comentarios en el tema central de la noticia o el artículo. Las opiniones estilo "trolls" que desvían automáticamente el debate a temas conflictivos, creando tensión innecesaria no serán publicadas; y si esta actuación es reiterada estos autores serán bloqueados.

10.- La aceptación de las cartas no es automática, sino previa valoración por el equipo de la Redacción de Protestante Digital, que puede aprobar su contenido, extractarlo eliminando aquello que no cumpla las presentes normas, o denegando su publicación (en cuyo caso no aparecerán publicadas). Intentamos que este periodo sea en general inferior a las 24 horas, y en todo caso menos de 72 horas.

11.- No se mantendrá correspondencia con los autores.

12.- Enviar la Carta confirma la aceptación total de estos términos y condiciones.

13.- Evidentemente, muchos (no todos) de los aspectos mencionados en estas normas tienen un componente subjetivo inevitable. Estamos convencidos de no acertar siempre en nuestros criterios, pero podemos asegurar que sí intentamos ser objetivos, justos y ecuánimes hasta donde nos es posible y somos conscientes.

 

Si nuestra actuación no es correcta a juicio de algún lector, le transmitimos nuestro pesar y les animamos a no dejar de manifestar sus opiniones intentando ceñirse al máximo a los términos y condiciones presentes.

 

Muchas gracias.

 

 

Cerrar