Publicidad




 

Ser joven, que no es poco 

 

Menos mal que existe septiembre

 
<em> Menos mal que existe septiembre</em>
 Mauricio Reyes Sainz 

23 DE JUNIO DE 2011

 Para muchos universitarios el verano comienza cuando los exámenes de junio terminan. Es inevitable reaccionar con cierta alegría y descanso al darnos cuenta que el año escolar ha quedado atrás. No más horas dentro de la biblioteca. Por fin llega el gran momento de decir adiós al estrés de junio. Las facultades se vacían, las terrazas y piscinas se colapsan.  

 Lo cierto es que hasta que no comprobamos que la nota del examen está por encima del aprobado, ningún plan veraniego nos hace felices. El día que se publican las notas está cargado de nervios porque es determinante para saber el rumbo que tomará el verano. Caminamos por el pasillo de la facultad, nos dirigimos hacia el aula y a lo lejos vemos la lista con las notas finales. Rápidamente buscamos nuestro apellido para conocer el resultado del examen. Una gran sonrisa o una cara de desconcierto nos habrán delatado.  

 Durante muchos años, septiembre ha sido el consuelo de los menos afortunados. Con el Plan Bolonia, el nuevo sistema que unifica la educación universitaria a nivel europeo, la segunda convocatoria parece cambiar de mes y se adelanta a julio. Sin embargo, sea septiembre o julio, hemos de reconocer que las segundas oportunidades siempre son bienvenidas. Tarde o temprano todos las necesitamos.  

 Es probable que dediquemos gran parte de nuestro verano estudiando, pero, ¿quién no prefiere volver a presentarse a un examen que repetir toda la asignatura? La respuesta parece obvia, sea el área que sea, a ninguno nos gustaría repetir la asignatura y mucho menos un curso entero.  

 Fuera del ámbito universitario hay “asignaturas” que suspendemos y quizá pensamos que no hay más convocatorias, pero no es así. Es probable que la mujer que fue sorprendida en relaciones ilícitas y fue llevada a Jesucristo para ser juzgada pensara que no tendría más oportunidades. Legalmente podía haber muerto apedreada. Lo sorprendente es que Cristo le dio una convocatoria más. Sus acusadores reconocieron que ellos tampoco habían hecho un examen que mereciera el aprobado y nadie se atrevió a tirar la primera piedra.  

 Lo mismo sucediócon Pedro, uno de los discípulos más cercanos a Cristo. Traicionó a su maestro por miedo a ser condenado. Tres veces negó cualquier tipo de relación con él. Suspendió el examen de lealtad. Menos mal que existe septiembre porque al volverse a presentar al examen aprobó con matrícula de honor.  

 Existen muchos motivos por los que suspendemos la primera convocatoria, pueden ser nervios, falta de estudio, que nos pongamos enfermos el día anterior al examen, etc. La buena noticia es que hay otra oportunidad. Las segundas oportunidades nos permiten recapacitar sobre las malas decisiones, fortalecer las áreas débiles y apuntar hacia el objetivo correcto. Nos encaminan a enfocarnos en lo importante. Debemos usar las segundas oportunidades con sensatez y aprovecharlas para no tener que repetir el curso. 
 

Autores: Mauricio Reyes Sainz

©Protestante Digital 2012

 
 



 

 

Tu comentario

Deja aquí tu comentario

Normas de uso

> Esta es la opinión de los internautas, no de Protestantedigital.com

> No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

> Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Publicidad


 

 

TÉRMINOS Y CONDICIONES

1.- Para poder ser publicadas, las Cartas se enviarán firmando con el nombre y los dos apellidos, y rellenando todos los campos marcados con asterisco.

2.- El contenido no podrá exceder un máximo de 1800 caracteres (~ 350 palabras, el gestor frena automáticamente una carta que se envíe con más caracteres). No se admitirá que una opinión más extensa se divida en varias cartas (sólo se publicará la primera de ellas)

3.- Si se publica, solo figurará el nombre y la firma del remitente, ningún otro dato personal.

4.- En las cartas que hagan alusiones personales o institucionales, sólo se admitirán aquellas que traten cuestiones o información del contenido publicado en Protestante Digital (nunca fuera de nuestro medio) y que tengan relación directa con el tema tratado en Protestante Digital.

5.- Dentro de las normas y la libertad de expresión, pedimos el máximo nivel de respeto y de educación en los términos y calificaciones, centrando las opiniones en las cuestiones ideológicas y el debate de posturas y dejando de lado aspectos personales o los juicios de valor.

6.- La publicación de la carta es independiente de que su contenido coincida o no con la Redacción de Protestante Digital.

7.- No se publicarán enlaces externos, direcciones de twitter o facebook, que se envíen como parte de la carta.

8.- Se valorará la calidad de la carta, especialmente una aportación diferente a las ya realizadas, de manera que no se publicarán cartas que reiteren exageradamente puntos de visto ya expuestos previamente, obvios, o de sobra conocidos. Se espera cierta creatividad, imaginación y originalidad en las aportaciones de los lectores.

9.- Se pide centrar los comentarios en el tema central de la noticia o el artículo. Las opiniones estilo "trolls" que desvían automáticamente el debate a temas conflictivos, creando tensión innecesaria no serán publicadas; y si esta actuación es reiterada estos autores serán bloqueados.

10.- La aceptación de las cartas no es automática, sino previa valoración por el equipo de la Redacción de Protestante Digital, que puede aprobar su contenido, extractarlo eliminando aquello que no cumpla las presentes normas, o denegando su publicación (en cuyo caso no aparecerán publicadas). Intentamos que este periodo sea en general inferior a las 24 horas, y en todo caso menos de 72 horas.

11.- No se mantendrá correspondencia con los autores.

12.- Enviar la Carta confirma la aceptación total de estos términos y condiciones.

13.- Evidentemente, muchos (no todos) de los aspectos mencionados en estas normas tienen un componente subjetivo inevitable. Estamos convencidos de no acertar siempre en nuestros criterios, pero podemos asegurar que sí intentamos ser objetivos, justos y ecuánimes hasta donde nos es posible y somos conscientes.

 

Si nuestra actuación no es correcta a juicio de algún lector, le transmitimos nuestro pesar y les animamos a no dejar de manifestar sus opiniones intentando ceñirse al máximo a los términos y condiciones presentes.

 

Muchas gracias.

 

 

Cerrar