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Ser joven, que no es poco 

 

Pensar o no pensar

 
<em> Pensar o no pensar</em>
 Mauricio Reyes 

13 DE FEBRERO DE 2012

¿Cómo podemos ser la generación de Jesús en una generación pornográfica? Llevo varios días dándole vueltas a la idea de que nuestras mentes han sido abusadas por casi todo lo que nos rodea. Sin darnos cuenta y sin pedirlo, vemos imágenes que no queremos ver, escuchamos lo que no queremos escuchar y como consecuencia, hacemos lo que no queremos hacer y vivimos como no queremos vivir. El resultado es frustración, condenación y un montón de sentimientos incómodos que nos hacen pensar que ser cristiano es una carga difícil de llevar en el siglo XXI.

   

   No podemos ni debemos aislarnos, tampoco podemos controlar los anuncios que ponen en la televisión, los carteles expuestos en las paradas de autobús, ni las canciones de moda que cuando menos nos damos cuenta estamos tarareando sin saber dónde las aprendimos. Lo cierto es que aunque no controlamos lo que ocurre a nuestro alrededor, sí tenemos derecho a controlar lo que ocurre en nuestro interior. 

   ¿Por qué Cristo nos dijo que amáramos a Dios con toda nuestra mente? Nuestros pensamientos tienen la capacidad de mostrar a Dios que le amamos. Dejar a nuestra mente pensar lo que le de la gana es un suicidio. 

   Analiza tus pensamientos, hazte preguntas... ¿Por qué estoy pensando en tal o cual cosa? Si realmente quieres perdonar a un exnovio que te hizo daño, no escuches una y otra vez la canción de Alejandro Sanz que te recuerda a él y no entres a su perfil de Facebook. Si anhelas vivir en pureza sexual, no te recrees en la imagen que has visto en el quiosco de la esquina. Si quieres vivir en gratitud no permitas a tu mente pensar en lo que no tienes. Debemos pasar por un filtro cada pensamiento que viene a nuestra mente o de lo contrario nos pasará factura. 

   ¿Nunca te has preguntado si era más fácil ser joven (y cristiano) antes de que inventaran los ordenadores, los móviles o incluso la televisión? Es probable que pienses que tus padres o abuelos no luchaban con lo que tú luchas. Lo cierto es que a lo largo de la historia los seres humanos han tenido los mismos conflictos que nosotros tenemos el día de hoy. 

   Nuestra generación está cansada de las largas listas de cosas que “tenemos” que hacer. Ya no creemos en los programas de cinco pasos para ser más felices. Queremos algo que funcione, anhelamos lo auténtico, estamos gritando para que alguien nos escuche de verdad y nos diga la verdad. Pero si realmente estamos desesperados por un cambio genuino debemos mirar dentro de nosotros mismos y prestar atención a las cosas que pensamos. 

   ¿Alguna vez te has sentido tan culpable que no puedes dormir? ¿No sería maravilloso poder sentir el verdadero descanso de una mente libre? La buena noticia es que Cristo nos ha dado su mente para que podamos pensar como él piensa. Si queremos ser la generación de Jesús tenemos que reprogramar nuestra mente. 

   ¿Qué es lo que llena la mente de Cristo? ¿Cuáles son los pensamientos que pasan por su cabeza? ¿En qué medita? San Pablo nos dijo en qué cosas fijar nuestros pensamientos y cómo mantener ocupada nuestra mente:  cosas verdaderas , es decir, no debemos pensar en mentiras;  cosas dignas de reverencia y honorables; todo lo que merezca respeto; todo lo que es justo, hermoso, noble, correcto, bueno y puro; todo lo amable; todo lo que tenga virtud y excelencia; todo lo que es agradable y merece ser alabado.  Estas mismas cosas ocupan los pensamientos de Cristo. 

   Recuerda que todo inicia en tu mente. Piensa intencionalmente. Habla con Dios y pídele que te ayude a pensar como él piensa y a ocupar tu mente en las cosas que ocupan su mente. No dejes que tu mente siga siendo atormentada por mentiras o recuerdos que te hacen daño. Usa tu derecho de decidir en qué cosas pensar y en cuales no. Pensar o no pensar, esa es la cuestión. 

 

Autores: Mauricio Reyes Sainz

©Protestante Digital 2012

 
 



 

 

Comentarios (1)

 
Id Autor/Fecha Comentario
1

Sara

14/02/2012 12:12h

muy bueno!

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