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En Sus Zapatos 

 

Percha, Banco o Papelera

 
<em> Percha, Banco o Papelera</em>
 
 Claudio Tupinambá 

21 DE FEBRERO DE 2012

No, no estamos jugando a "piedra, papel o tijera". Más bien es un otro juego, en el cual pienso a menudo. Me explico.

Escena muy común: está un grupo de adultos conversando; viene un niño corriendo y, sin decirle nada, a uno de ellos le cuelga del brazo, del codo o del hombro un abrigo o una mochila. Eso es "percha".

Escena número 2: está un grupo de adultos conversando; viene un niño corriendo y, sin decirle nada, a uno de ellos le mete un papel de caramelo o chocolatina en su bolsillo o entre los dedos de su mano. Eso es "papelera".

Cae el telón; se abre el telón.

Está un grupo de adultos conversando; viene un niño corriendo, se para ante uno de ellos y empieza a hablarle (o incluso gritarle) pidiéndole dinero para cualquier cosa - normalmente chuches. En el mejor de los casos no interrumpe la conversación adulta, sino que se queda botando delante de su progenitor con cara de "meestoyhaciendopis+elmundoseacabaráenunpispás" hasta que le preguntan qué pasa y él hace su pedido. Eso se llama "banco".

Los niños son maestros en jugar al "Percha, Banco o Papelera". Es normal. Desde bebés han sabido que sus padres son los que primero le van a suplir sus necesidades: la leche materna, la papilla, la ropa, las cosas que hay que comprar, quien me ducha, me limpia, quien me acuesta, quien arregla lo que no funciona, quien me protege y me saca del apuro. Es normal.

A medida que uno crece se va dando cuenta de que está aprendiendo muchas cosas y se las puede arreglar solito, aunque muchas veces sea muy cómodo depender de papá. Creedme: es común ver a adolescentes y granditos jugando al "Percha, Banco o Papelera" con sus padres. Bueno... a lo mejor es sólo en el pueblo donde vivo. ;-)

Sin embargo, cuando uno madura con los años empieza a ver a la persona por detrás del resuelve-problemas. Un padre tiene sentimientos, emociones, afectos, gustos, predilecciones, opiniones, ideas, sueños, frustraciones, creencias, historias que contar. A un padre, más que educar, enseñar, entrenar, aconsejar u orientar a sus hijos, lo que le gusta de verdad es hacer todo eso compartiendo su vida, sus experiencias y quien él realmente es con ellos. Es llegar a tener un mismo corazón, como Jesús y el Padre lo tenían, y eran uno. *

Querido, querida: tu padre y tu madre - sean como sean - son mucho más que una percha, un banco o una papelera. Disfrútalos. Relaciónate con ellos como personas que son, no como instituciones o máquinas resuelve-problemas-suple-necesidades en forma humana. Comparte tu caminar con ellos y deja que ellos compartan su caminar contigo.

Proverbios 23:26 -  “Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.” 

 * Juan 10:30; 17:21 
 

Autores: Cláudio Tupinambá

©Protestante Digital 2012

 
 



 

 

Comentarios (1)

 
Id Autor/Fecha Comentario
1

Daniel Oval

22/02/2012 02:30h

Muy buena reflexión. El tiempo pasa y se va, no desperdices el tiempo y busca esa relación antes de que ya no puedas...

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