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En defensa de la "Sola Scriptura"
Llamamiento de la Alianza Evangélica,
en Carta abierta, a los evangélicos españoles
Un acontecimiento legal de gran trascendencia ha sacudido lastimosamente el tejido social de nuestro país: la legalización de las uniones homosexuales como matrimonios, convirtiendo a España en el cuarto país del mundo que aprueba una ley semejante.
Conocida es la clara oposición de un sector importante de la sociedad española tal como se ha puesto de manifiesto de muchas formas en las últimas semanas. Asimismo es conocida la posición de la mayoría de evangélicos en nuestro país, contrarios a la equiparación de las parejas homosexuales al matrimonio, aunque aceptamos un reconocimiento legal que asegure el derecho a la igualdad de todos los ciudadanos (tal como consta en la declaración de la AEE sobre este tema). Nuestro desacuerdo con la mencionada ley no se debe a ningún tipo de homofobia, sino a los dictados de una creencia sólidamente enraizada en las enseñanzas de la Biblia, Palabra de Dios.
Se da, no obstante, el caso de que algunos creyentes evangélicos, miembros de alguna de nuestras iglesias han expresado abiertamente su conformidad con la ley mencionada . Pero esto, aun siendo preocupante, no es lo más inquietante. Lo grave en esos casos es que justifican su tolerancia hacia la práctica homosexual alegando un talante "progresista", mentes abiertas y actitudes de comprensión y simpatía, cuando en realidad su posición implica una negación franca de la autoridad de la Biblia. No vale apelar a recursos hermenéuticos porque no es un problema hermenéutico. El modelo bíblico de sexualidad y de familia es tan abrumadoramente claro que no da pie a interpretaciones diversas según la "escuela" hermenéutica de cada uno. El problema de fondo no es de interpretación, sino de reconocimiento de la autoridad de las Escrituras. No podemos convertir la hermenéutica en excusa elegante para un subjetivismo total a la hora de acercarse a la Palabra de Dios.
Por ello, como Alianza Evangélica, nos sentimos obligados a recordar la importancia vital de reconocer y aceptar la autoridad de la Biblia, punto sobre el cual la iglesia se mantiene en pie o cae. Rechazado ese punto, ¿en qué basaremos nuestra fe? ¿Qué garantía podemos tener de que nuestras creencias y nuestra enseñanza se ajustan a la verdad de Dios? Si negamos autoridad a lo que Pablo escribió en su carta a los Romanos sobre la homosexualidad (Ro. 1:24-28), ¿no estaremos poniendo también en tela de juicio todo lo que enseñó sobre la salvación por la fe o respecto a la ética cristiana? En el plano de la moralidad ¿no estaremos en una situación comparable a la del tiempo anárquico de los Jueces, cuando "cada cual hacía lo que bien le parecía" (Jue. 21:25)?
La situación es grave, porque se está abriendo la puerta a conceptos y opiniones claramente opuestos a las normas de la Palabra eterna de Dios. Así no es extraño ver cómo algunos en nuestros días otorgan mayor autoridad a los teólogos y moralistas liberales que a lo escrito por profetas y apóstoles. Por este camino, muchas iglesias llamadas cristianas niegan hoy en Occidente la resurrección corporal de Cristo. En estos casos ¿qué se ha hecho de la sola Scriptura de los reformadores, piedra de toque de la verdadera y sola fe ? Ese distintivo de la fe protestante a lo largo de siglos se está convirtiendo en reliquia que -en opinión de los actuales maestros y profetas- de poco sirve ante el "progreso" de nuestro tiempo.
El pastor de una iglesia evangélica en España, concluía unas desafortunadas declaraciones -hechas a un periódico local con motivo de la manifestación pro-matrimonios homosexuales que tuvo lugar hace escasas semanas en Barcelona- con un vaticinio que, debidamente corregido, puede expresar nuestra visión de futuro, Sus palabras: "Vamos a una sola distinción: cristianos progresistas y cristianos conservadores". Nosotros decimos: "Vamos a una sola distinción: cristianos que se toman en serio la Sagrada Escritura y cristianos que la someten al juicio desfavorable de las ideas e ídolos contemporáneos".
Porque creemos que la situación es comprometida, invitamos a nuestros hermanos evangélicos a compartir nuestra inquietud , a orar, a ser fieles a toda la Palabra de Dios y "a que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Jud. 3).
Por la Alianza Evangélica Española
Presidente Secretario general
Pablo Martinez Vila Jaume Llenas
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