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D
o c u m e n t o s |
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00 - 20 de agosto, 2003 |
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RESEÑA
HISTORICO – SOCIAL DEL PROTESTANTISMO
ESPAÑOL
1.5.- LOS
EVANGELICOS DURANTE EL RÉGIMEN DEL GENERAL FRANCO
1.5.1.- Etapa
de intolerancia. (Desde la Postguerra a 1966)
1.5.1.1 Las
dificultades añadidas a la Postguerra
La guerra civil española y el régimen político instaurado tras
ella, lesionaron gravemente los activos del Protestantismo.
Aunque no se dispone de estadísticas fiables, se calcula que
al final de la guerra habían quedado en España 7.000 protestantes
(casi todos de nacionalidad española) Algunos inmuebles habían
sido saqueados (Iglesias, colegios, cementerios...) perdiéndose
enseres y escrituras de propiedad [2].
Otros fueron clausurados o sufrieron expropiaciones.
“La profesión y práctica de la Religión Católica que es la
del Estado español, gozará de la protección oficial, nadie será
molestado por sus creencias religiosas ni el ejercicio privado
de su culto. No se permitirán otras ceremonias ni manifestaciones
externas que las de la religión del Estado.”
(Artículo 6 del Fuero de los Españoles de 1945)
“La nación española considera como un timbre de honor el
acatamiento a la ley de Dios según la doctrina de la
santa Católica Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable
de la conciencia nacional que inspirará la legislación
(Apartado segundo de la ley de los Principios del Movimiento
Nacional de 1958)
La Iglesia Evangélica inició este periodo con grandes dificultades.
A los sufrimientos que trajo consigo la posguerra, se añadieron
los impuestos a las minorías religiosas (judíos y protestantes
especialmente) que fueron condenadas a vivir al margen de la
legalidad, (el 80 por ciento de los templos protestantes clausurados)
colocándoseles el estigma de “rojos o masones”, con lo que se
añadía un componente político al recelo despertado por el mero
hecho de profesar otra religión.
La sola mención, sin ánimo exhaustivo, de los lugares, donde
con frecuencia se ha puesto de manifiesto la intolerancia, deja
patente que los hitos primordiales de la vida quedan afectados
y, sobre todo, aquellos que tienen una repercusión que puede
exceder de la más estricta privacidad.
“El disidente religioso español, (hasta años muy próximos
a nosotros) ha tenido que sufrir una auténtica carrera de obstáculos
desde la cuna a la sepultura: “La inscripción del nacimiento.
La escuela. Los maestros. Los libros de texto. El servicio militar,
Prohibición de contraer matrimonio civil. La apertura o reuniones
el los templos. Las reuniones públicas, El trabajo. La imposiblidad
de acceder a ciertos cargos o profesiones como son cargos públicos,
maestros nacionales, estudiar en la Escuela Oficial de Periodismo,
colegiarse profesionalmente, ser tutores de niños etc. La obtención
de pasaporte y los viajes al extranjero. Las sanciones por violar
el Orden Público. La impresión de libros o folletos. Las manifestaciones
en la calle. El testimonio de la fe... el cementerio.”
(Gabino Fernández Campos)
1.5.1.2.- El
lento proceso hacia la tolerancia . La Comisión de Defensa Evangélica
Ante las dificultades habidas para la convivencia religiosa
de las minorías, las Iglesias Evangélicas decidieron organizarse
en aras a la promoción y defensa de la libertad de cultos y
la tolerancia. A estos efectos, el 14 de mayo 1956 se constituyó
la Comisión de Defensa Evangélica.
“Tiene por objeto esta comisión, unificar el pensamiento
y la acción de los cristianos evangélicos españoles, en todas
cuantas gestiones sea necesario llevar a cabo ante las autoridades
de nuestro país, dada la situación en que nos desenvolvemos
como miembros de Iglesias Cristianas disidentes de la religión
oficial del Estado”
(Comunicado de constitución de la Comisión de Defensa - Julio
de 1956)
“Los protestantes de Piedralaves tienen una capilla en la
carretera, a la que los mozos del pueblo, henchidos de fervor
católico, de ardor apostólico y de celo romano, pegan fuego
de vez en cuando”
(Camilo José Cela )
La Comisión de Defensa Evangélica trabajó por informar a la
prensa e instituciones europeas de la situación que estaba viviendo
en España la Iglesia Evangélica. Al mismo tiempo iniciaron contactos
con autoridades españolas solicitando el ejercicio de la tolerancia
hacia las minorías religiosas.
"Gran parte de la oposición a la libertad religiosa se basa
en la ignorancia. Cuando algunos miembros del Gobierno vieron
cómo vivía el mundo exterior y cómo las gentes de los demás
países reaccionaban ante el trato que reciben los protestantes
en España, entonces sus conciencias fueron sacudidas sintiéndose
molestos "
(Fernando María Castiella. En la revista "Liberty", octubre
1966)
El Ministro Castiella inició el proceso de paulatina reducción
de la presión ejercida hacia los protestantes. Favoreció que
se abrieran las capillas clausuradas o carentes de permiso gubernamental
de apertura. Trazó el camino hacia la tolerancia, entendiendo
ésta como la permisividad de actividades privadas a los protestantes
y otras minorías. Preparó además un anteproyecto de estatuto
para los acatólicos. Estas actividades debían realizarse evitando
todo acto o exteriorización pública que pudiera poner de manifiesto
la existencia de disidencia religiosa.
"La sinagoga de Madrid, pobre, escondida en un piso de un
barrio decadente, sin ningún cartel o indicación externa de
su existencia, correspondía perfectamente a la imagen de una
España profundamente católica y claramente hostil"
(Haim Avni. En "España, Franco y los Judíos")
[2] La Iglesia Evangélica de Ares mantiene
en la actualidad un pleito con el Ayuntamiento de esta localidad
por la titularidad del cementerio adquirido por la Iglesia a
principios de siglo. A pesar de la confesionalidad evangélica
de las personas enterradas, han recaído varias sentencias en
contra de la Iglesia que no puede demostrar documentalmente
la propiedad del lugar porque a consecuencia de la guerra civil,
la Iglesia fue intervenida y se hicieron desaparecer, entre
otros, los documentos de propiedad del cementerio protestante.
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