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La
literatura profética
Entré en contacto con la
literatura de Juan Pablo Sartre en Junio de 1956. Aquél
mes yo cumplía años. Me regalaron un dinero
y lo invertí en la compra de "EL SER Y LA NADA",
libro en el que el gran pensador francés expone
los principios de su filosofía existencialista, íntimamente
relacionada con la de Heidegger. Compré la obra
de Sartre en la Librería Cremades, en la calle Fez,
casi pegando al cine París.
Desde entonces, Sartre y Camús
han sido para mí dos autores de constantes lecturas. Confieso
que prefiero a Camús, por muchas razones que ahora
no vienen al caso. Y, desde luego, he leído más
al autor de "LA PESTE" que al de "LA NAUSEA".
Un libro de Sartre que he leido ya
tres veces y tengo casi todas las páginas subrayadas
es el titulado "¿QUÉ ES LA LITERATURA?",
escrito en 1948.
La obra se divide en tres partes principales: "¿QUÉ ES
ESCRIBIR?", "¿POR QUÉ ESCRIBIR?" y "¿PARA
QUIÉN SE ESCRIBE?".
He aquí un guión de reto,
de desafío, un toque de atención para quienes
nos dedicamos a la literatura cristiana.
Ahora mismo estoy pensando en los que
hacemos esta revista digital.
En su segunda edición -por llamarla
de alguna manera- Pedro Tarquis ha reunido a un grupo de
autores experimentados, casi todos profesionales, muy curtidos
en estas tareas, algunos de ellos con muchos libros escritos
y publicados, con una biografía que ya quisieran para
sí escritores que en el campo secular llaman famosos.
No tengo cosa alguna que enseñar
a mis compañeros de redacción. Al contrario,
necesito aprender de algunos de ellos.
Con todo, me atrevo a pedir que en
esta era de la globalización tengamos en cuenta el
guión de Sartre sobre el arte de escribir.
A la hora de redactar nuestros artículos
hemos de pensar para quién escribimos, cómo
es el hombre de hoy, cuáles son sus necesidades y
de qué forma podemos comunicarle mejor el mensaje
de Cristo.
Yo soy de ayer, pero no de antesdeayer.
Aún así abogo por el resurgir de la literatura
profética.
Los profetas nos han legado una literatura
viva, libre, extensa. Una literatura que impactó entonces
y puede impactar hoy. Una literatura agresiva, comprometida,
de denuncia, "encerrada en los huesos", según
la expresión de Jeremías.
Quienes hacemos
esta revista hemos de convertir cada una de sus páginas
en un texto de fuego que purifique, que duela, pero que se
lea y se desee.
Juan Antonio Monroy
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