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Mat–mix
Como el agua y el aceite. Él, fogoso, temperamental,
intuitivo, extravertido…
(Vale igual en femenino: “Ella,
fogosa, etcétera).
Ella, fría, cerebral, reflexiva,
introvertida…
(Lo mismo vale en masculino: “Él,
frío, cerebral, etcétera).
Cierto que el “flechazo”, esa llamada suprema
del amor, pone toda lógica patas arriba. Pero… un
hombre latino y una mujer escandinava, por ejemplo, han crecido
en culturas diametralmente opuestas. (Vale igualmente al
revés: hombre anglosajón / mujer mediterránea).
El amor no conoce imposibles; rompe barreras, hace añicos
los convencionalismos, hace posible -¡y tan hermoso!– lo “ilógico”.
Pero, ¿y si uno/a es creyente y el/la otro/a no? ¡Eh!
Manuel López Rodríguez,
es periodista, director de la revista FOTO,
y profesor de Ciencias de la Información en Madrid
© Manuel López Rodríguez, Madrid, España.
LETRA PEQUEÑA / MARTES 23-09-03
Paciencia
Entre la tremenda sarta de desgracias
en cadena del principio hasta el final feliz del libro de Job,
hay cuarenta densos capítulos de la más honda
literatura sagrada.
Para aguantar los trallazos y convivir con la "mala
suerte", la "fatalidad del destino", la receta
no es otra que armarse de paciencia, la capacidad de "padecer
o soportar algo sin alterarse", la facultad de "saber
esperar cuando algo se desea mucho".
"El que creyere, no se apresure" (Isaías
28:16).
Otro campeón de la paciencia, Moisés, no llegó
a ver la Tierra Prometida.
Su misión fue llevar a los demás a ella.
Manuel López Rodríguez,
es periodista, director de la revista FOTO,
y profesor de Ciencias de la Información en Madrid
© Manuel López Rodríguez, Madrid, España.
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