| Mentiras
históricas
Era Marzo, lo recuerdo con toda nitidez. Los días
comenzaban a estirarse hasta las seis de la tarde y la luz
se colaba entre los grises cristales de la clase. La profesora,
una catedrática de Historia Moderna de la Universidad
Complutense, lanzaba un discurso apologético sobre
la Inquisición y la monarquía hispana.
- “Unas pocas miles de
personas quemadas, otras encarceladas de por vida o expulsadas
de sus casas y ciudades, no justifican
la Leyenda Negra-, comentaba ante una audiencia indiferente
y cansina.
- Cuantos miles han de morir para que a usted le parezca
un genocidio. ¿Un millón?
- No hay que juzgar a nuestros antepasados con las ideas
de este siglo-, se limitó a contestar la profesora”.
La
Historia está llena de mentiras. Comentaba con
descaro Pio Baroja frente a un tinto en alguno de los cafés
de Madrid: “La Historia es una fantasía sin
base científica, y cuando se pretende levantar un
tinglado invulnerable y colocar sobre el una consecuencia,
se corre el peligro que un dato cambie y se venga abajo toda
la armazón histórica”.
Cervantes, que
siempre tuvo mucha mano izquierda, escribía
con su letra ágil: “Es la Historia la madre
de la verdad, émula del tiempo, depósito de
las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo
presente, advertencia de lo porvenir”.
Lewis, que como
buen intelectual observaba con detenimiento a su sociedad
comenta acerca la poca credibilidad de la
Historia: “Observo que el inglés corriente
es casi completamente escéptico con respecto a la
Historia. Yo había supuesto que no creía en
el Evangelio porque incluye milagros. Pero realmente no cree
en él
porque trata de cosas que ocurrieron hace 2.000 años...En
su modo de pensar, el presente ocupa casi por completo el
campo de visión. Mas allá del presente, aislado
de él y como algo completamente irrelevante, hay algo
llamado “los tiempos antiguos”...Más allá de
los tiempos antiguos (y esto es lo más extraño
de todo) viene un cuadro del hombre primitivo, cuadro que
es ciencia no historia, y por consiguiente se concibe como
mucho más real,...se cree mucho más en lo prehistórico
que en lo histórico”.
Las mentiras de la Historia desvelan
la falta de acuerdo de los seres humanos y en muchos casos
son justificación para grandes atrocidades. Pero la
Verdad se esconde detrás del telón de los prejuicios
e intereses partidistas, siempre ha estado ahí, tan
sólo hay que querer verla.
Mario Escobar Golderos
Licenciado en historia y director de las revistas “Historia
para el debate” y “Kerigma” |