| Voto
Católico La Conferencia episcopal
católica española ha dado pautas para orientar
el voto de los ciudadanos, basándose en determinados
valores morales defendidos por la derecha española.
Defendidos en la teoría, ya que en la práctica
lo que defienden son los intereses de la jerarquía católica
española.
El caso más flamante y
claro es el del divorcio. Un valor a defender a toda costa
en el catolicismo, salvo que la propia ICR decida que fue
nulo por razones a menudo nimias, como la inmadurez de alguno
de los cónyuges (¿quién se casa joven
siendo ya maduro?). Dicho sea de paso, los protestantes en
general defienden (defendemos) el vínculo matrimonial,
salvo situaciones extremas y claramente inviables, en las
que se admite el divorcio. No por declarar nulo el matrimonio,
sino como mal menor -y tras agotar todas las posibles soluciones-
por considerarse éste inviable en sus condiciones
de amor y respeto mutuos, como pueden ser los casos reiterados
de infidelidad o la violencia doméstica. Volviendo a los políticos, muchos conocidos líderes
de la derecha están no sólo divorciados, sino
casados en segundas nupcias con mujeres que son (casualmente)
más jóvenes que sus predecesoras en el cargo,
aunque evidentemente también mucho más “maduras” para
asegurar la estabilidad matrimonial a pesar de su juventud. Así pues, la teórica defensa de la moral se
queda en realidad en la práctica en la defensa de
la subvención gratuita y aegurada del Estado a la
ICR (a pesar de que cada vez menos españoles apoyan
este donativo del Estado a la sucursal española del
Vaticano). O en asegurar la enseñanza confesional
católica en la escuela pública; o en dar prebendas
a las organizaciones católicas más conservadoras
(véase en este número el avance del Lumen Dei,
seguidores del contrareformista Ignacio de Loyola). Mientras tanto, la FEREDE (Federación de Entidades
Religiosas Evangélicas de España) año
tras año denuncia en sus informes anuales el retroceso
que experimenta la libertad religiosa en España. Pero
claro, no importa: quienes restringen la libertad religiosa
para los no católicos son personas que defienden los
valores morales –y sobre todo los intereses- de la
Iglesia católico-romana. La Contrareforma de Ignacio de Loyola se basó en
la autodisciplina y el sufrimiento (además de perseguir
la Reforma de Lutero). La del cristianismo protestante en
la denuncia de la hipocresía moral, y en la defensa
de la libertad de conciencia para elegir a Dios o rechazarle.
Todo un abismo de planteamientos y posturas, sin entrar en
cuestiones de voto.
|