| Hagiografías
versus biografías
Las sandalias del fraile tenían la suela tan fina
que apenas amortiguaban el pedregoso ca-mino. Los pies le
sangraban pero el fraile sonreía mientras canturreaba
uno de los cánticos de su congregación. De
repente empezó a ascender hasta que los valles se
encogían hasta convertirse en pequeños surcos
mientras contemplaba un altar en el que reposar su cansado
cuerpo. El fraile era San Juan de la Cruz, pero podía
ser cualquier santo protestante al que hemos colocado sobre
el altar de la perfección. Muchas de las biografías
de personajes cris-tianos, parecen verdaderas hagiografías
o dicho de otro modo vidas de santos. No hay críti-cas
hacia el personaje, se maquillan los datos o se omiten otros.
Todo con la santa justifica-ción de edificar y evitar
el vituperio del cristianismo.
¿Dónde esta la fina línea
entre guardar el testimonio y falsearlo?
La Biblia nos da
una lección en este sentido. Historias
como las de José, Moisés, David o Pablo, nos
describen los aciertos y equivocaciones, sin miedo a poner
en entredicho la vali-dez de las promesas de la Biblia.
La
crítica constructiva puede ayudarnos a encontrar
en los cristianos que nos precedieron una riqueza increíble,
humanizando su testimonio y estimulando a otros a imitarles. ¿
Nos escandalizaría saber que Lutero adulteró o
que Calvino dudó de Jesús en sus momen-tos
de prueba?
Algunos dirán que los trapos sucios es mejor lavarlos
en casa, pero el corporativismo y la mentira sólo
aumentan el problema y convierten en cómplices a los
ocultadores. En el siglo XVII, en medio de una reforma barroca
incontrolada, se falsearon la vida de santos como San Juan
de la Cruz, se cambio su historia familiar, su linaje, las
molestias que les causaron los inquisidores y cualquier rasgo
de humanidad.
Pero no todas las biografías son “cuentos chinos”.
La biografía de C. H. Irwin sobre Juan Calvino, libro
hecho por un cristiano, para cristianos, toca todos los temas
sin complejos, aunque enfatiza la parte religiosa del reformador.
Hay sitio para todo, pero no olvidemos
que los evangélicos no creemos en las canonizacio-nes..
Mario Escobar Golderos
Licenciado en historia y director de las revistas “Historia
para el debate” y “Kerigma”
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