E s p e c i a l e s
Número 05 - 03 de octubre, 2003
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
Íntimo
yolanda tamayo

El encanto de lugares y gentes

Aún retengo con mucha frescura los recuerdos de este último viaje que he realizado. He pasado unos días en una preciosa ciudad de la cual voy a omitir nombre y ubicación. Tenía muchísimas ganas de conocerla, de perderme por entre sus calles dejar pasar el tiempo observando con ese peculiar placer con el cual se observa lo nuevo, con parsimonia y asombro.

Llegué -como suelo llegar a cada lugar que visito- con la mochila atestada de ganas por descubrir, y de dejar que el lugar al cual me entrego sonsaque de mi algo nuevo y desconocido. Es así como, tan desnuda de mi misma y tan presta a dejarme enseñar, me he presentado ante ella. Una ciudad plagada de encantos, de riquezas culturales, con una mezcla bien conseguida de aromas a mestizaje. Me he dejado envolver por las piedras que tanto han conocido, que tantas conquistas han sufrido, acercándome hasta ellas con ojos torpes de quien sólo conoce la historia por lo que otros han escrito.

He disfrutado calladamente de toda la belleza que cubre sus rincones, de ese aire fresco que de mañana te acaricia el rostro y te concede briznas de vitalidad.

Sin embargo, he echado de menos algo, un toque que hubiese conseguido que estas vacaciones fuesen perfectas. He echado en falta la calidez de quienes habitan esa ciudad. Gente, que por lo general me ha tratado de una forma fría, con desdén y distanciamiento, consiguiendo hacerme sentir turista en mi propio país.

En las visitas que he efectuado a iglesias, museos o algún lugar perteneciente al patrimonio cultural, he sido recibida con una cordialidad muy dada en lugares como esos, sitios frecuentados por miles de visitantes cada día. Sin embargo, el ciudadano de a pie, el camarero, el dependiente de una tienda, el chofer del autobús, el conserje del hotel, la señora a la que le preguntas una dirección concreta, ellos me han enseñado que la amabilidad vende mucho. Me han demostrado que el encanto de una ciudad depende mucho del trato que recibes cuando estás en ella.

Comento este hecho con algunos amigos que también han visitado esta ciudad, y coinciden en lo mismo, haciéndome ver que no son percepciones únicamente mías. Esto me lleva a pensar, en la importancia que tiene el ser buenos anfitriones.

Los gestos y palabras cordiales hacen que te sientas cómodo en un lugar que no es tu hábitat común; ofrecen calidez al espacio en el cual estás. Una simple frase grata o sencillamente una sonrisa entregada sin más, otorgan un aire de complicidad a seres de diferentes pueblos, ciudades, países...

Siempre intento sonsacar lo bueno que posee todo aquello que me acontece. Esta experiencia ha hecho que sienta la necesidad de valorar aún mucho más si cabe, este rincón del sur donde vivo; un sitio donde la gracia y la cordialidad son tarjeta de presentación continua, unas credenciales que me gustaría encontrar en todos aquellos sitios a los que visito y que por desgracia en estas vacaciones han brillado por su ausencia.

Yolanda Tamayo es colaboradora de la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana).
© Y. Tamayo, 2003, España

 
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
dLirios
Luis Marián
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO
. PUBLICIDAD


© 2003 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: