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Número 06 - 7 de octubre, 2003
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JUan simarro

Perfectos en unidad

Los protestantes españoles siempre hemos querido ser uno en la diversidad. Nuestras diferentes denominaciones han mantenido esa diversidad y pluralidad deseada por los evangélicos en España. Creo que deberíamos estar satisfechos de que, siendo tan pocos evangélicos en España y habiendo sido en el pasado reciente las circunstancias religiosas, políticas y culturales de nuestro país tan adversas para el desarrollo del protestantismo español, hayamos mantenido las identidades y diversidades de las diferentes denominaciones. Así, se podría afirmar que el protestantismo español ha sido plural y se han podido desarrollar las diferentes características denominacionales. Pero ¿hemos estado unidos? Yo creo que sí, a pesar de nuestra autocrítica, y que, en el fondo, hay mucho trabajo unido del pueblo evangélico español, que garantizan esa unidad en la diversidad... como Jesús quiso.

La unidad es esencial tanto para el testimonio cristiano como para la evangelización. Jesús dijo en oración al Padre:“La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno”. Esta fue una petición al Padre antes de su muerte en la cruz. “Que todos sean uno”, era su grito desgarrado al Padre, su petición especial antes de enfrentarse a la muerte. Es más, deberían ser uno para que hubiera posibilidad de auténtica evangelización, para que el mundo pudiera dar crédito a cualquier tipo de verbalización de la Palabra. Sin unidad, el testimonio evangelístico se viene abajo, se desmorona. Para que el mundo crea se hace imprescindible la unidad de los creyentes: “que sean uno en nosotros para que el mundo crea que tú me enviaste”. No rogaba Jesús solamente por la unidad de los creyentes, sino por los que habrían de creer por el testimonio de ellos. Jesús rogaba también “por los que habían de creer en mí (en Jesús) por la palabra de ellos”, palabra que se invalidaba por la falta de unidad. Y esa transmisión de testimonio que cambia personas y las transforma en creyentes, sólo era posible en la unidad.

A veces pensamos que hemos tenido falta de unidad. Pero yo creo que, a pesar de todo, el pueblo evangélico español permanece unido. Aunque las relaciones interdenominacionales no sean la panacea ni el termómetro único que marca el nivel de unidad, sí son una prueba de esa unidad del pueblo evangélico. Y han existido a lo largo de nuestra historia buenas relaciones interdenominacionales.

Así, a lo largo de la historia del protestantismo en España, además de las estructuras comunes que se tienen a nivel interdenominacional como FEREDE y, actualmente, los Consejos Evangélicos, han existido organizaciones, asociaciones y grupos evangelísticos que han trabajado uniendo, unificando esfuerzos, haciéndose uno para la gloria de Dios y para que el mundo crea. Así, para empezar, diremos que la Alianza Evangélica es un ejemplo que tiende a la unión entre los creyentes respetando la pluralidad denominacional. Es la entidad interdenominacional protestante más antigua de España. Ciento veinticinco años interrelacionando iglesias de diferentes denominaciones compartiendo fines y proyectos. Pero hay otras organizaciones evangelísticas como Decisión que ha trabajado abiertamente echando lazos de unión en medio de la diversidad evangélica. Lo mismo ha sido con la Liga del Testamento de Bolsillo y sus programas evangelísticos que se han llevado a cientos de iglesias sin distinción de denominacionalidad.. Los mismos lazos de unión tiende la Conferencia de Evangelistas en la que se congrega, en torno a la evangelización, toda una diversidad denominacional. Lo mismo sucede si miramos el trabajo de las mujeres en UDME, la Unión de Mujeres Evangélicas que trabaja con mujeres evangélicas de toda España procedentes de distintos ámbitos denominacionales practicando la unidad por la que Jesús pidió al Padre .

Las Misiones Urbanas de España llegaron un poco más lejos al ser su ministerio llevado a cabo por federaciones de iglesias a nivel interdenominacional. Ha sido un ejemplo importante de unidad, tanto para la obra social evangélica como para la evangelización.

Algo parecido está ocurriendo con la recientemente constituida Fraternidad Evangélica en Madrid que, aun siendo bebé por su escaso tiempo de existencia, está clamando por el trabajo unido. Desde la Fraternidad Evangélica se intenta, de forma unida y salvando las diferencias interdenominacionales, la evangelización de España con una característica especial: una evangelización que ponga especial énfasis en el uso de los modernos medios de comunicación, como televisión, radio y la prensa escrita.

Son lazos de unión que quieren responder a la petición en oración de Jesús al Padre: “que sean uno, así como nosotros somos uno”. Y esto no tiene por qué eliminar la diversidad. Lo que sí potencia es la unidad en la diversidad y pluralidad del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia Universal.

Por tanto, no debemos avergonzarnos de nuestra diversidad.. Los protestantes en España no somos un cúmulo de denominaciones que conviven de forma yuxtapuesta, sino que trabajan unidas con un mismo espíritu de ayuda y un mismo afán evangelístico. Todos juntos en nuestra diversidad. Todos con el deseo de ser uno, así como lo son Jesús y el Padre. Conseguir el trabajo interdenominacional unido, salvando la diversidad, ya es mucho. Quizás en un paso más, y aludiendo a los mismos principios de unidad, se podría ir hablando de otras formas de sentirse uno con otros que, sin ser protestantes, sí son cristianos y pertenecen a la Iglesia Universal, a ese cuerpo del que todos formamos parte... “para que sean perfectos en unidad”, dijo Jesús.

Juan Simarro Fernández, licenciado en Filosofía,
escritor y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid.
© J. Simarro, 2003, Madrid, España.
  

 
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