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Perfectos
en unidad Los protestantes españoles
siempre hemos querido ser uno en la diversidad. Nuestras diferentes
denominaciones han mantenido esa diversidad y pluralidad deseada
por los evangélicos en España. Creo que deberíamos
estar satisfechos de que, siendo tan pocos evangélicos
en España y habiendo sido en el pasado reciente las
circunstancias religiosas, políticas y culturales de
nuestro país tan adversas para el desarrollo del protestantismo
español, hayamos mantenido las identidades y diversidades
de las diferentes denominaciones. Así, se podría
afirmar que el protestantismo español ha sido plural
y se han podido desarrollar las diferentes características
denominacionales. Pero ¿hemos estado unidos? Yo creo
que sí, a pesar de nuestra autocrítica, y que,
en el fondo, hay mucho trabajo unido del pueblo evangélico
español, que garantizan esa unidad en la diversidad...
como Jesús quiso. La unidad es esencial tanto para
el testimonio cristiano como para la evangelización.
Jesús dijo en oración al Padre:“La gloria
que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como
nosotros somos uno”. Esta fue una petición al
Padre antes de su muerte en la cruz. “Que todos sean
uno”, era su grito desgarrado al Padre, su petición
especial antes de enfrentarse a la muerte. Es más, deberían
ser uno para que hubiera posibilidad de auténtica evangelización,
para que el mundo pudiera dar crédito a cualquier tipo
de verbalización de la Palabra. Sin unidad, el testimonio
evangelístico se viene abajo, se desmorona. Para que
el mundo crea se hace imprescindible la unidad de los creyentes: “que
sean uno en nosotros para que el mundo crea que tú me
enviaste”. No rogaba Jesús solamente por la unidad
de los creyentes, sino por los que habrían de creer
por el testimonio de ellos. Jesús rogaba también “por
los que habían de creer en mí (en Jesús)
por la palabra de ellos”, palabra que se invalidaba por
la falta de unidad. Y esa transmisión de testimonio
que cambia personas y las transforma en creyentes, sólo
era posible en la unidad. A veces pensamos que hemos tenido falta de unidad. Pero
yo creo que, a pesar de todo, el pueblo evangélico
español permanece unido. Aunque las relaciones interdenominacionales
no sean la panacea ni el termómetro único que
marca el nivel de unidad, sí son una prueba de esa
unidad del pueblo evangélico. Y han existido a lo
largo de nuestra historia buenas relaciones interdenominacionales. Así, a lo largo de la historia del protestantismo
en España, además de las estructuras comunes
que se tienen a nivel interdenominacional como FEREDE y,
actualmente, los Consejos Evangélicos, han existido
organizaciones, asociaciones y grupos evangelísticos
que han trabajado uniendo, unificando esfuerzos, haciéndose
uno para la gloria de Dios y para que el mundo crea. Así,
para empezar, diremos que la Alianza Evangélica es
un ejemplo que tiende a la unión entre los creyentes
respetando la pluralidad denominacional. Es la entidad interdenominacional
protestante más antigua de España. Ciento veinticinco
años interrelacionando iglesias de diferentes denominaciones
compartiendo fines y proyectos. Pero hay otras organizaciones
evangelísticas como Decisión que ha trabajado
abiertamente echando lazos de unión en medio de la
diversidad evangélica. Lo mismo ha sido con la Liga
del Testamento de Bolsillo y sus programas evangelísticos
que se han llevado a cientos de iglesias sin distinción
de denominacionalidad.. Los mismos lazos de unión
tiende la Conferencia de Evangelistas en la que se congrega,
en torno a la evangelización, toda una diversidad
denominacional. Lo mismo sucede si miramos el trabajo de
las mujeres en UDME, la Unión de Mujeres Evangélicas
que trabaja con mujeres evangélicas de toda España
procedentes de distintos ámbitos denominacionales
practicando la unidad por la que Jesús pidió al
Padre . Las Misiones Urbanas de España llegaron un poco más
lejos al ser su ministerio llevado a cabo por federaciones
de iglesias a nivel interdenominacional. Ha sido un ejemplo
importante de unidad, tanto para la obra social evangélica
como para la evangelización. Algo parecido está ocurriendo con la recientemente
constituida Fraternidad Evangélica en Madrid que,
aun siendo bebé por su escaso tiempo de existencia,
está clamando por el trabajo unido. Desde la Fraternidad
Evangélica se intenta, de forma unida y salvando las
diferencias interdenominacionales, la evangelización
de España con una característica especial:
una evangelización que ponga especial énfasis
en el uso de los modernos medios de comunicación,
como televisión, radio y la prensa escrita. Son lazos de unión que quieren responder a la petición
en oración de Jesús al Padre: “que sean
uno, así como nosotros somos uno”. Y esto no
tiene por qué eliminar la diversidad. Lo que sí potencia
es la unidad en la diversidad y pluralidad del Cuerpo de
Cristo que es la Iglesia Universal. Por tanto, no debemos avergonzarnos de nuestra diversidad..
Los protestantes en España no somos un cúmulo
de denominaciones que conviven de forma yuxtapuesta, sino
que trabajan unidas con un mismo espíritu de ayuda
y un mismo afán evangelístico. Todos juntos
en nuestra diversidad. Todos con el deseo de ser uno, así como
lo son Jesús y el Padre. Conseguir el trabajo interdenominacional
unido, salvando la diversidad, ya es mucho. Quizás
en un paso más, y aludiendo a los mismos principios
de unidad, se podría ir hablando de otras formas de
sentirse uno con otros que, sin ser protestantes, sí son
cristianos y pertenecen a la Iglesia Universal, a ese cuerpo
del que todos formamos parte... “para que sean perfectos
en unidad”, dijo Jesús.
Juan Simarro Fernández,
licenciado en Filosofía,
escritor y director de Misión Evangélica Urbana
de Madrid.
© J. Simarro, 2003, Madrid, España. |
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