Número 06 - 7 de octubre, 2003
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Editorial

Morfina: ¿droga o medicina?

Ni lo uno ni lo otro. Usada por un médico y correctamente sigue siendo muy útil en determinadas enfermedades (cáncer, infarto de corazón, insuficiencia cardiaca, cólicos de riñón…); pero en manos de quienes no conocen los límites de su uso correcto se convierte en una esclavitud que destruye.

Es el mejor ejemplo de muchos aspectos de la vida que no son negativos en sí mismos, pero tampoco inocuos. Un ejemplo es el dinero. No es malo, tampoco bueno, sólo necesario en su justa medida. Pero para quienes lo convierten en un dios acaba destruyendo sus vidas y todos los aspectos: relaciones personales, sociales, políticos. Un cristiano no debe predicar, buscar o temer la riqueza o la pobreza, pero sí defender la justicia social y hacer “resistencia activa” al fenómeno de globalización que transforma la sociedad entera en un mercado.

Curiosamente, quienes tienen valores trascendentes tienden a mejorar su situación económica. No (al menos en su mayoría) por querer enriquecerse, sino porque no obsesionarse con el dinero no está reñido con hábitos de trabajo, ahorro y responsabilidad en el gasto (entre las que se incluyen el apoyo a los necesitados y al autosostenimiento de la iglesia o parroquia).

Otra de las peores drogas es el poder mal utilizado, especialmente cuando se mezcla con la religión. Ahí surgen los peores totalitarismos. Esto es lo que han echado en cara a Bush y a la Fundación Graham un grupo de creyentes ecuatorianos, ustedes juzgarán si con razón o sin ella; aunque desde luego razones no les faltan a los hermanos ecuatorianos.

Sin embargo, en nuestro tiempo, y en especial en la sociedad española, el gran riesgo actual es la evasión. Un bien cuando se usa en momentos concretos, pero una droga dura cuando lleva a eludir el compromiso, el esfuerzo, la responsabilidad, el asumir el riesgo de tomar decisiones y posicionarse ante lo que nos rodea. Trabajo para tener dinero y poder gastarlo en un fin de semana intenso que me lleva a otra semana igual. A mi alrededor, unos pocos deciden por mí, dicen los evasores profesionales. El fin de semana puede ser una experiencia religiosa o una jornada de sexo, pastillas y tecno.

Mucho cuidado, cristianos, religiosos, agnósticos y ateos. La drogaevasión no sólo entra por la pantalla de la televisión. Es una corriente que nos quiere empujar desde el momento mismo en que abrimos los ojos. Disfrutemos de ella sólo durante el tiempo en que sea necesaria, o nos arrastrará sin rumbo a través de la iglesia, de la familia, de la sociedad y de la vida.

¿Dinero, poder, evasión? La vida de Jesús nos muestra un rechazo total, no a su existencia, sino a colocar cualquiera de estos valores por encima de sus ideales y de su relación con Dios. No dejes que otros decidan por ti.


 
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
dLirios
Luis Marián
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO
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