E s p e c i a l e s
Número 06 - 10 de octubre, 2003
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
Historias sin cuento
MARIO ESCOBAR

La Leyenda negra española (I)

España tiene “mala fama” desde los últimos quinientos años. Al principio por su política impe-rialista y universal, después por su eterna decadencia que desembocó en una guerra fraticida y una larga dictadura aislacionista. Al final el ramplón eslogan del ministro de turismo de los 60 “España es diferente” era falso, nuestro país fue un estado fanfarrón, una verdadera ave de rapiña ¿Hay otra manera de construir un imperio?

A esta “mala fama” contribuyeron los testimonios sesgados y partiditas de muchos personajes históricos. Los intentos de difamación de Guillermo de Orange o Antonio Pérez, este último secretario personal de Felipe II, están claramente dirigidos a desprestigiar la monarquía y al propio monarca, de hecho la mayor parte de sus críticas van dirigidas al propio rey y no a la nación. La “mala fama nacional” la adquirimos, por qué los imperios suelen estar rodeados de enemigos, y España, o mejor dicho, los reinos hispanos, constituyeron un hercúleo imperio durante más de tres siglos. Los desmanes de los tercios españoles en los Países Bajos, Alemania o Francia, ahondaron más en la Leyenda Negra que la propaganda protestante antiespañola.

La Casa Tudor, creadores de la Leyenda Negra, además de estar unidos familiarmente con la Casa de Austria, incluso en la primera etapa del reinado de Isabel de Inglaterra mantuvieron buenas relaciones diplomáticas, pero los manejos de los embajadores españoles, el intento fallido de matrimonio entre Felipe II e Isabel, llevaron al traste una buena relación internacional. Recordemos que fue Felipe II y no Isabel quien intentó agredir primero, aunque de parte de Inglaterra hubiera provocación y ataques piratas.

Si en Inglaterra surgió el antiespañolismo, nosotros, los españoles, debemos reconocer que un sentimiento antiprotestante ha presidido el ambiente académico y político durante todos estos siglos. La diferencia entre los historiadores ingleses y españoles, es que los primeros se han esforzado por terminar con viejas leyendas negras, formando algunos de los hispanistas mejores del mundo como Ellio. Parkert, Bakewell o Lovvett, mientras que los segundos siguen a la defensiva con respecto al protestantismo.

Es verdad que en los países anglosajones la leyenda negra persistió en la cultura popular y puede verse todavía en las películas y folletines norteamericanos, pero no es menos cierto, que si hubiera tenido España esos mismos medios de expresión, habría caído en los años 40 a 70 en los mismos errores. Tan sólo tenemos que abrir cualquier periódico español para descubrir la crítica vertida sobre los Estados Unidos, mucha de ella justificada, pero en todo caso excesiva, por no hablar del profundo desconocimiento y descalificación tenaz de todo lo protestante.

Mario Escobar Golderos
Licenciado en historia y director de las revistas “Historia para el debate” y “Kerigma”

 
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
dLirios
Luis Marián
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO
. PUBLICIDAD


© 2003 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: