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Número 06 - 10 de octubre, 2003
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La voz
César vidal manzanares

Cash sigue cantando

Recuerdo a la perfección la primera vez que vi a Johnny Cash. Fue en una película en la que se batía a tiros con Kirk Douglas y en la que, en una pirueta del director, se superponían dos finales. El gesto cansino, la mirada fatigada por la experiencia y la sonrisa trabajosamente esbozada me llamaron la atención y cuando me enteré no sé bien cómo de que Cash era cantante me las arreglé para conseguir uno de sus discos..

Lo que encontré fue una mezcla de country, blues, folk pero totalmente preñada de una profunda preocupación por los que yacían en una inmensa cárcel federal, o veían disiparse su existencia como si fuera humo.
No tardé en enterarme de que la vida privada de Cash era un combinado de esas desgracias y otras peores. Su cerebro estaba trillado por la droga, su hígado gemía a cada nuevo trago de Bourbon, su cuerpo había estado entre rejas y su matrimonio aguantaba porque su esposa había decidido creer en tan sagrada institución y orar por ella todos los días.

Entonces, cuando nadie daba diez centavos por su vida, se produjo un cambio radical. Cash escuchó a un predicador evangélico que le dijo que era le gustara o no un pobre pecador, que no podía salir por sí mismo del abismo en que se había precipitado y que, a pesar de todo, Cristo lo amaba y esperaba con los brazos abiertos.

Cash creyó en aquellas palabras ásperas y, como sucedió con la mujer del Evangelio, «su fe le salvó». A finales de los setenta, vestía de negro para dejar de manifiesto que no contemplaba este mundo con optimismo pero, a la vez, no se recataba a la hora de decir que era un «born again Christian», un cristiano nacido de nuevo, y de anunciar que esta sociedad no tiene posibilidad de salvación si no se vuelve hacia Jesús.

Aquellas palabras hicieron torcer el gesto a no pocos de sus fans. Podían aceptar al cantante genial pero no estaban dispuestos a aceptar su mensaje más importante. A pesar de todo, Cash se mantuvo fiel. Sabía que había estado a las puertas del infierno y que de allí le había sacado el Hijo de Dios. Hace unos días Cash murió. A sus seguidores les quedan sus grabaciones y, sobre todo, su mensaje. Unos cuantos incluso estamos convencidos de que en algún lugar del cielo sigue cantando.


César Vidal Manzanares es un conocido escritor, historiador y teólogo.
© C. Vidal, 2003, España.
  

 
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