| Cash
sigue cantando Recuerdo a la perfección la
primera vez que vi a Johnny Cash. Fue en una película
en la que se batía a tiros con Kirk Douglas y en la
que, en una pirueta del director, se superponían dos
finales. El gesto cansino, la mirada fatigada por la experiencia
y la sonrisa trabajosamente esbozada me llamaron la atención
y cuando me enteré no sé bien cómo de
que Cash era cantante me las arreglé para conseguir
uno de sus discos..
Lo que encontré fue una mezcla
de country, blues, folk pero totalmente preñada de una
profunda preocupación por los que yacían en una
inmensa cárcel federal, o veían disiparse
su existencia como si fuera humo.
No tardé en enterarme de que la vida privada de Cash
era un combinado de esas desgracias y otras peores. Su cerebro
estaba trillado por la droga, su hígado gemía
a cada nuevo trago de Bourbon, su cuerpo había estado
entre rejas y su matrimonio aguantaba porque su esposa había
decidido creer en tan sagrada institución y orar por
ella todos los días. Entonces, cuando nadie daba
diez centavos por su vida, se produjo un cambio radical.
Cash escuchó a un predicador evangélico
que le dijo que era le gustara o no un pobre pecador, que no
podía salir por sí mismo del abismo en que se
había precipitado y que, a pesar de todo, Cristo
lo amaba y esperaba con los brazos abiertos. Cash creyó en aquellas palabras ásperas y, como
sucedió con la mujer del Evangelio, «su fe le
salvó». A finales de los setenta, vestía
de negro para dejar de manifiesto que no contemplaba este mundo
con optimismo pero, a la vez, no se recataba a la hora de decir
que era un «born again Christian», un cristiano
nacido de nuevo, y de anunciar que esta sociedad no tiene posibilidad
de salvación si no se vuelve hacia Jesús. Aquellas palabras
hicieron torcer el gesto a no pocos de sus fans. Podían aceptar al cantante genial pero no estaban
dispuestos a aceptar su mensaje más importante. A pesar
de todo, Cash se mantuvo fiel. Sabía que había
estado a las puertas del infierno y que de allí le había
sacado el Hijo de Dios. Hace unos días Cash murió.
A sus seguidores les quedan sus grabaciones y, sobre todo,
su mensaje. Unos cuantos incluso estamos convencidos de que
en algún lugar del cielo sigue cantando.
César Vidal Manzanares
es un conocido escritor, historiador y teólogo.
© C. Vidal, 2003, España.
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