| Misión
Jesús: tres metas No es, bajo ningún concepto, la meta de esta
publicación que quienes la lean se hagan protestantes o evangélicos;
sean nuestros lectores agnósticos, ateos, cristianos o de otra confesión.
Pero sí tenemos tres metas claras. De menos a más importancia, la primera de ellas es manifestar una imagen
clara de la identidad protestante desde nuestra perspectiva española,
como anunciamos en nuestro primer editorial. Desde la columna vertebral que
sustentan las Alianzas Evangélicas Española/Europea/Mundial,
construimos y exponemos la pluralidad del conjunto del protestantismo mundial
hasta donde los límites de la propia teología y ética
admiten a través de la información y la opinión. Todo
ello sin negar la crítica (propia y ajena) y la polémica sana
y respetuosa. La segunda meta es ofrecer una cultura de valores reales a quienes nos leen,
valores en los que creemos y vivimos todos quienes escribimos y trabajamos
altruistamente en Protestante Digital. Además de pertenecer y creer
firmemente en la fe que se cimenta en el Jesús de la Biblia, tenemos
la capacidad de poder confiar en ideas y personas a pesar de vivir en un mundo
de desengaños. Tenemos la seguridad de que existe esperanza en cualquier
situación de la vida. Seguimos esperando y creyendo en que la existencia
del amor comprometido entre los seres humanos es posible. Creemos en la posibilidad
de vivir ajenos al marketing, los intereses y el sensacionalismo sin dejar
de llevar una vida realista e intensa. En pensar en voz alta, arriesgar, acertar
y equivocarnos como parte alegre de una vida de claroscuros en la que la luz
vence a las tinieblas. Por último, y esto es lo que ha motivado este editorial, tres de nuestros
lectores nos han escrito hablándonos acerca de la experiencia de descubrir
a un Jesús real y cercano a través de nuestras páginas.
No les hemos preguntado qué apellido tiene su fe en Jesús. La
iglesia protestante no une a Dios en sí misma, como ninguna otra confesión,
filosofía o método. Por ello nuestra tercera meta y mayor alegría
es que quienes nos leen puedan tener en lo íntimo de su corazón
un encuentro personal con aquel Jesús de Nazareth que nació en
Belén y venció a la muerte y la maldad de la raza humana. Las tres metas son superponibles o no, y es nuestro lector quien elige y decide.
Al fin y al cabo, la reforma protestante reivindicó la libertad de conciencia
del ser humano. Un enorme privilegio que conlleva una aún mayor responsabilidad;
y que dan a cada persona una dignidad que nos recuerda que, por encima de clases
sociales y circunstancias, llevamos la huella borrosa de haber sido creados
a la imagen de Dios.
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