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La
reconstrucción de Irak (II)
El presidente
de los Estados Unidos de Norteamérica lleva ya algún
tiempo hablando de la reconstrucción de Irak. No
está mal. Pero el señor Bush, que dice leer
la Biblia a diario ¿tiene conciencia del país
que ordenó destruir? Irak no es Afganistán,
ni Vietnam, ni Grenada, ni Santo Domingo, ni Nicaragua,
ni Cuba, países que, entre otros, han padecido los
bombardeos de Estados Unidos.
Irak es la antigua Mesopotamia, cuna
de la humanidad. El nombre de Irak le viene de la invasión
musulmana en el siglo VII. Mesopotamia quiere decir "el
país entre dos ríos". Por Irak pasan el
Eufrates y el Tigris, ríos que regaban el huerto de
Edén. En Irak está la antigua ciudad de Ur,
donde vivía Abraham antes de salir hacia Canaán.
En Irak se construyó la torre de Babel. A 100 kilómetros
de Bagdad se encuentran las ruinas de Babilonia, una de las
ciudades más importantes del mundo antiguo, mandada
a construir por Nimrod, hijo de Cus y nieto de Noé.
En tierras de Irak se hizo fuerte el rey Nabucodonosor, nombrado
89 veces en el Antiguo Testamento. En Irak se construyeron
los famosos jardines colgantes, una de las siete maravillas
del mundo. En torno a 200.000 hebreos vivieron cautivos en
Irak durante 50 años. En Irak se formó el profeta
Daniel. En Irak tuvo Nabucodonosor los sueños que
registra el libro del profeta.
Las fuerzas aliadas no han
destruido un país. Han
destruido una reliquia bíblica.
Ahora se habla de reconstrucción -y puede que se
logre. Pero ya no será el mismo país. ¿Cómo
reconstruir las viejas ciudades, cargadas de historia, ahora
convertidas en ruinas? ¿Cómo restaurar las
170.000 piezas que fueron robadas o destruidas en el Museo
Nacional de Argeología de Bagdad? ¿Cómo
rescatar el millón de libros, algunos de ellos manuscritos
de gran valor histórico, quemados por las bombas o
saqueados en la Biblioteca Nacional de Bagdad?
El subsecretario
de Estado norteamericano, Alan Larsen, ha dicho que para
la reconstrucción de Irak serán
necesarios 70.000 millones de dólares. Con menos dinero
se soluciona el drama que suponen los seis millones de niños
que mueren cada año por falta de alimentos y medicinas.
Con menos de lo que cuesta la reconstrucción de Irak
se pueden comprar medicinas suficientes para curar a todos
los enfermos de sida en África.
Un editorial del diario "ABC", de Madrid (26-9-2003),
afirmaba que la guerra en Irak "no se hizo porque Bagdad
tuviera arsenales prohibidos; sino porque Sadam no asumió sus
obligaciones internacionales". ¡La rabia me puede! ¿Se
destruye todo un país por culpa de un hombre? Sadam
Husein es uno de los grandes criminales de nuestros tiempos.
Un monstruo sin escrúpulos. Esto está probado. ¿Pero
por qué no se buscó la manera de acabar con él? ¿No
lo conocía bien la CIA norteamericana, que lo había
formado a su imagen y semejanza?
"Junto a los ríos de Babilonia, allí nos
sentábamos y aún llorábamos" (Salmo
137:1). Siempre nos queda el llanto.
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Juan Antonio Monroy
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