| Un
gobernador exterminado
Aún estoy flipando con la
elección del actor austríaco Schwarzenegger
como gobernador de California; reconozco que no me parece
serio. La primera idea que a muchos les viene a la cabeza
es “esto sólo pasa en USA”; pero me
ha hecho pensar un comentario de un líder de los “verdes” austríacos:
acaba de confesar que en la Austria que quiere Haider
sería impensable que un inmigrante (como Schwarzenegger
en EEUU) llegase a ocupar un cargo semejante. Pues tiene
razón; creo que con frecuencia analizamos lo que
pasa en EEUU con demasiada superficialidad.
En esta línea, reparemos en el mecanismo por
el que han depuesto al anterior gobernador de California: ¿Le
han sustituido mediante una moción de censura? ¿por
la formación de una nueva mayoría parlamentaria?
No: los protagonistas no estuvieron en las instancias
oficiales, sino en la calle. Ha sido una organización
cívica apartidaria la que ha iniciado la destitución
y todo lo que ha tenido que hacer para promoverla es
recoger un número de firmas equivalente al 12%
del censo electoral. Esto sí que sería
impensable aquí: aquí la casta política
hace y deshace sin que nadie exija responsabilidades;
en contraste, en EEUU el pueblo puede en cualquier momento
incidir en la vida política sin esperar a terminar
la legislatura. Esto es muy bueno, reconozcámoslo,
y surge de una forma diferente de entender la política
en la que los gobernados, las personas de a pie, cuentan.
Creo que estas buenas herramientas de control político
parten de una cultura protestante en la que el individuo
es personalmente responsable y las instituciones no son
mediadoras; esto genera una cultura política en
la que los gobernantes no tienen bula, su poder no es
ilimitado y han de rendir cuentas día a día;
una cultura que limita el poder del gobierno frente al
individuo. El individualismo que tanto se critica en
la mentalidad americana tiene así su cara positiva
en la relación más justa entre poderes
públicos y gobernados.
Se puede decir que los californianos no acertaron con el
gobernador sustituto, pero no hay duda de que cuentan con
unos espléndidos mecanismos de control democrático.
Algo deberíamos aprender de los americanos; imagínese:
¿a quién destituiría usted?
FX. Manuel Suárez es médico y escritor
© X. M. Suáres, ProtestanteDigital.com, 2003,
España
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