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El
circo en la iglesia
He visto la
fotografía en el diario El País (14-10-03,
pág. 52). El individuo aparenta cincuenta y pico
años. Tirando a alto. Algo rellenito. Vestido para
una función de circo. Zapatones, largos calcetines
a rayas, pantalón ancho, sólo hasta las rodillas,
abundante camisa negra, tirantes exagerados, levita a cuadros,
muy holgada, así como para acurrucar a padre y dos
hijos pequeños. Se apoya en una barra que le llega
hasta el gorro, negro. La pierna derecha descansa en un
soporte a mitad de la barra. La izquierda, bastante más
abajo se sostiene sobre una cuerda gorda, tensada, cuerda
de trapecio. Las manos del hombre agarran la punta alta
de la barra terminada en forma de cruz.
¿Un número de circo?
No.
El pie de foto explica que se trata. de un pastor de la iglesia
Anglicana. Pertenece a una asociación de
payasos cristianos. El señor está pronunciando
el sermón dominical en un templo lleno de feligreses ¿Con
esa vestimenta? ¿En esa postura, harto difícil? ¿Subido
en la cuerda floja? Sí ¿Y qué? ¿Le
sorprende? A mi, no. Desde hace años tenemos el circo
en la Iglesia, En las iglesias cristianas En las iglesias
evangélicas ¿No lo sabía usted?
De Canadá nos ha llegado un tipo de culto donde los
practicantes andan a gatas por el suelo del templo con un.
chupete en la boca, mamando el plástico, Lo hacen,
dicen, por aquello de que “si no os volviereis como
niños no entrareis en el reino de Dios". En iglesias
evangélicas de California los miembros orinan en el
suelo del edificio, a la hora del culto. Afirman que son
descendientes del León de Judá, y los leones
orinan cuando tienen ganas y donde les pilla la necesidad
¿Acaso es menos circo la teología de la prosperidad,
tan extendida en Estados Unidos y por toda la América
Latina? Sus pastores, siempre bien trajeados, adornados con
joyas de oro, dicen que si usted es pobre no es buen creyente,
Si el domingo usted echa en la ofrenda 100 euros, es un ejemplo,
durante la semana el Señor le dará 500. Y si
no los recibe la culpa es de usted, que no ha pedido con
fe. ¡Así que a comprar fiado! ¡Ellos se
embolsan sus 100 euros! ¡y muchos cientos, miles más!
Este
tipo de circo está marcando el rumbo de la sociedad
de hoy. Ha sido inventado para saciar la sed religiosa de
supuestos cristianos a quienes no llena la exposición
sana de la Biblia, ni la forma tradicional del culto cristiano.
¿No nos habrá llevado a semejantes aberraciones
el descuido de la Palabra en los grandes movimientos espirituales
surgidos a lo largo del pasado siglo? ¿A quién
interesa ocultar la verdad? Hoy tenernos una iglesia cantante,
danzante, pero no pensante. Mucha alabanza, tiempo exagerado
para la música y veinte minutos de sermones vacíos. ¡Así nos
va!
Juan Antonio Monroy
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