Vemos lo hermoso y transitorio del presente. Nada es igual
a lo previo, entre las acuarelas cromadas del otoño; y nada
es igual a lo que va a venir. Vivimos en una pernanente transición
de la espera del pasado y del presente, la verdad humana de la naturaleza
cambiante de lo que nos rodea.
Ahora
vemos por espejo, oscuramente, mas entonces veremos cara a cara.
Ahora conozco en parte; pero entonces seré como fui conocido
(1ª Corintios 13:12)