| El avestruz De la Reforma protestante a Halloween, esta semana ha sido
todo un contraste de noticias diversas. Ha pasado el día de la Reforma, lleno de vida, con
un interesante debate que recuerda que las modernas democracias
europeas surgieron del impulso de los principios que emanaban
de la Reforma de Lutero. Además, por supuesto, de su
dimensión de “Solo fe, Solo gracia, Solo
Escritura”. Y luego se han introducido Halloween y el Día de
los Difuntos con sus sombras negras, colocándose entre
ellas la crisis de la Comunión anglicana, originada
por la definitiva ordenación de un obispo gay en Estados
Unidos. No entraremos a criticar a Halloween (es excelente un artículo
de Harold Segura sobre su posición al respecto, que
hemos publicado y resumido), ni a tratar la cuestión
gay (a la que ya dedicamos un Editorial); sino a la Crónica
de una crisis anunciada, que se ha venido dilatando en el
tiempo por la postura del avestruz. Existe la tendencia humana a no enfrentar las situaciones,
y los grandes problemas son bombas de relojería. La
Comunión Anglicana (y con ella todo el cristianismo)
arrastra esta cuestión desde hace años, pero
se ha ido retrasando sin enfrentarla hasta que los hechos
consumados han provocado el choque frontal e irreversible. Dicho sea de paso, en España la Iglesia Española
Reformada Episcopal (Comunión anglicana) difundió
en su momento un Comunicado sobre esta cuestión que
es un ejemplo de claridad, y con el que la inmensa mayoría
de los protestantes españoles se identificaron. En
esa misma línea, la Alianza Evangélica Mundial
acaba de hacer un gesto poco común, también
al hilo de la cuestión gay. Ha enviado un mensaje a
las iglesias protestantes históricas alemanas: “los
evangélicos crecemos en todo el mundo, y no aprobamos
las uniones homosexuales que algunos están bendiciendo”
(más o menos). No está de más que quienes
tienen la responsabilidad saquen a la luz las cuestiones de
fondo. Aunque creen cierta tensión, siempre será
menor que la explosión volcánica del problema
cuando las fuerzas telúricas no aguanten más
y lo escupan sobre la tierra. Hay otras muchas cuestiones latentes. Desde cómo
enfocar el ecumenismo, hasta la aplicación del laicismo,
el límite entre pluralidad y permisividad en lo teológico,
la ética del dinero en las diferentes empresas en
las que la/s Iglesia/s se involucran, o la necesidad del
testimonio de una presencia social de los creyentes. Como
ha logrado, por cierto, la evangélica que ha sido
designada portavoz de los jóvenes que ayudaron en
las costas gallegas limpiando del chapapote. Una excelente
iniciativa que impulsaron en su día los Consejos Evangélicos
gallego y madrileño junto a la FEREDE, con la participación
y el empuje de dos Manolos, ambos colaboradores nuestros
y gallegos de bien, M. Suárez y M. López. Sin embargo, en general se ven muchas plumas de avestruz
a la hora de tratar los problemas candentes; y pocas cabezas
pensantes, ya que la tendencia de la mayoría es esconderlas
en sus respectivos agujeros o intereses. Necesitamos voces
y voluntades claras, nítidas, consecuentes y tan actuales
como apegadas a los principios que la Biblia enseña.
En Protestante Digital lo estamos intentando, en la medida
de nuestras posibilidades. Pero hace falta mucho más
que nuestro pequeño papel virtual. Ojalá que
se den cuenta quienes deben hacerlo antes de que sigan estallando
problemas antiguos y enquistados, sin resolver, antes nuestros
ojos. Porque alguna vez nos tocará de lleno.
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