| Teatro
de Oro y Contrarreforma
II Parte del teatro
del Siglo de oro: España de la Contrarreforma
España ha sido y es una realidad plural. A principios
del siglo XVI es uno de los últimos países
que ha completado su unificación territorial. La pluralidad
cultural durante toda la Edad Media, le ha convertido en
una monarquía heredera de diferentes corrientes de
pensamiento. Musulmanes, judíos y cristianos han convivido,
aunque no siempre pacíficamente, produciéndose
intercambios culturales interesantes. España no podía empezar mejor el siglo XVI.
La política de matrimonios de los Reyes Católicos,
la empresa americana y la expansión aragonesa en el
mediterráneo, dan a luz un periodo prodigioso en el
terreno cultural. En los primeros años del siglo se
crean nuevas instituciones de enseñanza, se propicia
una reforma religiosa a nivel interno y la Península
se abre a Europa como nunca. El cardenal Cisneros es el máximo
exponente del deseo de unir grandeza política a desarrollo
cultural.
La Reforma Protestante parte en dos
a Europa, pero su división
no es tan sólo territorial. Se encuentran reformados
en todos los países, en la mayor parte de las ciudades
de la Europa. Parece que las fronteras políticas no
pueden detener la nueva ola religiosa. El movimiento reformado
tiene carácter universal, por eso se adapta a todas
las culturas y busca nuevas formas de expresión.
España, gobernada por los Augsburgo, se cierra a
la reforma protestante. Carlos I, agotado en interminables
guerras con los príncipes alemanes luteranos, aconseja
a su hijo, Felipe II, que cierre el país a esa forma
de “herejía”.
El calendario de acontecimientos
durante la segunda mitad del siglo XVI es muy claro: Autos
de fe contra protestantes
en Valladolid y Sevilla e inicio del proceso contra el arzobispo
Carranza, también se aprueba la “Ley de Sangre” en
1559; prosigue la represión anti protestante en Castila
y en Andalucía año 1562; endurecimiento de
las medida contra moriscos en los años 1565-1567;
aplastamiento de las rebeliones moriscas en el año
1571; tras la muerte de Felipe II la Inquisición y
la represión van perdiendo poder.
El Concilio de Trento,
sueño de Carlos I de España,
no sólo no termina con el cisma de occidente, sino
más bien lo agrava. En la Europa Católica se
produce lo que se ha dado en llamar la Contrarreforma, la
reacción romana ante las propuesta de los reformadores
protestantes. La Iglesia Católica se reorganiza y
confirma en sus creencias tradicionales. Las ideas conciliares
se transmitieron a cada reino por medio de la creación
del primer catecismo católico, la reforma del culto
y la administración eclesiástica, la creación
de nuevos colegios para sacerdotes, la reorganización
de la Curia, la implantación de visitas obligadas
de los obispos a Roma, etc.
En España la contrarreforma se aplicará contra
todo lo que parezca poco ortodoxo: iluminados, erasmistas,
protestantes, moriscos, criptojudíos, blasfemos.
Los
límites a la creación artística
no frenarán la gran riqueza literaria de la Península,
que como sede central de un gran imperio, dará al
mundo algunas de las obras más bellas de la literatura
universal.
Mario Escobar Golderos
Licenciado en historia y director de las revistas “Historia para el debate” y “Kerigma"
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