E s p e c i a l e s
Número 10 - 7 de noviembre, 2003
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales


INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
   
Juan Simarro Fernández

Iglesia evangélica ante el comercio justo

En una carta remitida por el Consejo Evangélico de Madrid, me encuentro con un folleto de promoción de las “IV Jornadas de Puertas Abiertas” de la Iglesia de Jesús (IEE) en la C/ de Calatrava de Madrid. Y me llama la atención varias cosas: una es que ve la Reforma Protestante no sólo como un movimiento espiritual, sino como una dinámica en busca del compromiso cristiano. No ve la Reforma sólo como una línea de enseñanza, sino como una identificación con el compromiso de Jesús, que más adelante lo explicita como una búsqueda de la justicia y del servicio. Tampoco ve el movimiento de la Reforma como algo exclusivo del protestantismo, sino que se une a otras grandes figuras del cristianismo que le preceden. Cita a Francisco de Asís o a Juan Hus, en Bohemia... y me gusta esta línea explicativa, quiero que sea verdad y me identifico con ello. Pero... ¿Es consecuente la Iglesia con estas líneas? Al menos esta actividad lo es, ya que se preocupa por un tema esencial en el mundo hoy: el comercio justo..

¿Es este un tema del que se deba preocupar el pueblo protestante? Llama la atención en el folleto de la Iglesia de Calatrava el que, en el contexto de la Reforma, dice que el servicio y el compromiso no son exclusivos de la fe, y nos remite al compromiso de la búsqueda de la justicia. Así, a la Reforma de la “sola fe”, se le vierte un poco de neblina. Es aquí donde yo haría unas matizaciones. Y es que, quizás, la justicia es un asunto de fe. ¿No implica ya una fe viva el compromiso con la justicia? ¿No habla el apóstol Pablo de que la fe obra a través del amor? Yo he escrito sobre “Las Obras de la Fe” y por eso veo a la fe en relación y coimplicada con la justicia y el compromiso social. Pero, sea como sea, la Iglesia de Calatrava “se moja” al exponer una “Tienda de comercio justo”... y se acuerdan de aquellos productores del SUR pobre a los que se les debe dar una compensación justa. Se está poniendo a los pobres, oprimidos y desheredados del mundo como lugar teológico, se están moviendo dentro del sentir y del estilo de vida y valores de Jesús.

Y es que el comercio no se puede separar de todas las implicaciones éticas que tiene. No se puede ver asépticamente fuera de las líneas morales del cristianismo. El comercio tiene, necesariamente, fuertes implicaciones morales, éticas, sociales y religiosas. Las iglesias cristianas deberían ser el fermento para ir creando una concienciación sobre un comercio justo y sostenible. Eso es trabajar en líneas de projimidad. Si no nos preocupamos de la opresión, de la falta de compensación justa a trabajadores de los países pobres del Sur, incluyendo a tantos niños trabajadores por los que hemos de clamar, es posible que nuestro amor a Dios sea una mentira. Porque, bíblicamente, el que dice que ama a Dios y no se preocupa por su hermano, es mentiroso. Así, los cristianos debe ser una voz profética de denuncia en contra de la falta de dignidad de muchos trabajadores que no pueden disfrutar de lo que justamente les pertenece, del disfrute de sus derechos laborales. Quienes así oprimen desprecian al creador. Los despreocupados y que pasan de largo son cómplices. De ahí la responsabilidad de la iglesia.

Los cristianos deben clamar por políticas económicas, comerciales y financieras que tengan, en primer lugar, el respeto a la justicia y a la dignidad del hombre. Debemos “levantar nuestra voz como de trompeta” como diría el profeta Isaías, tenemos que gritar y si es preciso llorar, por el respeto de los derechos humanos que, necesariamente, implican los derechos económicos de estos trabajadores. Los cristianos deberían estar influyendo en todos los debates de la Organización Mundial del Comercio. Evangelizar estas estructuras que empobrecen y marginan. Evangelizar con nuevos valores bíblicos que son contracultura en el seno de muchas corporaciones comerciales. Al cristiano le debe interesar la vida, el bienestar y la supervivencia de los pueblos pobres. Más que interesar, debe comprometerse, siguiendo las líneas marcadas por nuestro Maestro que luchó por la dignificación de los excluidos, de los empobrecidos y de los proscritos. Luchar por un comercio justo es ponerse al lado de Jesús en la defensa de lo que de sagrado hay en toda vida humana. No podemos estar de espaldas al dolor de estos trabajadores oprimidos y explotados. Nuestro culto se convertirá en un ritual vacío y nuestra evangelización carecerá de la coherencia con el amor al prójimo.

Los cristianos debemos protestar contra los intereses corporativos de las grandes multinacionales de los países ricos cuando se está destruyendo y matando todo vestigio de justicia económica. De ahí que tenga que felicitar a la Iglesia de Calatrava y a su pastor por la iniciativa de la Tienda del Comercio Justo. Ojalá sirva de concienciación y de voz profética para otras iniciativas en estas líneas de projimidad.

Juan Simarro Fernández

 
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
dLirios
Luis Marián
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO
. PUBLICIDAD


© 2003 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: