| Teatro
de Oro y Contrarreforma
III -
Religiosidad popular, superstición y adoctrinamiento
Uno de los propósitos de la Contrarreforma
siempre fue dar pasos hacia un paulatino adoctrinamiento
de las masas populares, muchas veces regidas por las más
burdas supersticiones.
El aspecto religioso de la sociedad
española en la Edad Moderna es inequívoco.
El miedo a la muerte, mucho más cercana que en la
actualidad, al infierno, a los demonios y todo tipo de seres
diabólicos, a la brujería, las fuerzas de la
naturaleza y el propio futuro, actuaban como reforzadores
de la búsqueda de lo trascendente. Naturalmente esta
búsqueda no se hacía por los medios oficiales,
dictados por la Iglesia Católica y las autoridades
civiles.
Las blasfemias eran algo común en la sociedad de
la época, a lo que hay que unir la falta de asistencia
a misa o el escepticismo hacia algunas doctrinas de la Iglesia
Romana.
La Iglesia Católica realizó un
verdadero esfuerzo educativo, no sólo desde el terreno
de la represión,
fomentando la edición de libros de vida de santos,
la beatificación y canonización de varias personas.
Otra de las ideas más difundidas por el clero fue
el culto a la virgen, la creación de nuevas cofradías,
la promulgación de nuevas fiestas religiosas y la
prohibición de otra de carácter pagano.
El control
del clero y la feligresía fue más
riguroso, se crearon nuevos confesionarios que evitaban el
contacto físico. Las imágenes religiosas se
potenciaron con la intención de aumentar la devoción.
Todas las medidas religiosas no impidieron que sobrevivieran
costumbres e ideas supersticiosas. La Inquisición
no se empleó a fondo para erradicar la brujería
, dato que resulta curioso dado su gran afán por
terminar con toda ortodoxia.
El pueblo cansado y agotado
de sus innumerables sacrificios,
buscaba desesperadamente cualquier cosa que pudiera entretenerlo.
Al no poder acceder a la literatura, los toros, algunas fiestas
populares, los bailes y el teatro fueron sus únicas
válvulas de escape, pero antes de hablar de esto estudiemos
brevemente como eran lo líderes religiosos en la Edad
Moderna y su influencia social.
El Teatro: de expresión popular a instrumento de adoctrinamiento
de la Iglesia Católica.
Los comienzos del teatro en
la Europa cristiana tienen como origen la devoción religiosa. Los gremios de artesanos
comenzaron por organizar pequeñas representaciones
religiosas para celebrar algunas de las más significativas
fiestas cristianas como: la Pasión, Reyes y Navidad.
Las obras teatrales también trataban sobre misterios
religiosos (concepción virginal, Trinidad, Purgatorio)
y vidas de santos.
Como es natural los diferentes gremios
competían
entre si para realizar las representaciones más espectaculares,
lo que llevó a una lenta profesionalización
de los actores, que en principio se dedicaban de forma voluntaria
a ellas. Los autos, las danzas, bailes y otros tipos de entretenimientos
se fueron complicando, lo que exigía más tiempo
y dedicación.
La Iglesia Católica no tardó mucho en reglamentar
y potenciar esta forma popular de representación religiosa,
ya que vio en ella un medio para adoctrinar a las masas.
De esta forma, las sencillas historias bíblicas o
las edificantes vidas de santos, formaban a la gente sencilla.
No olvidemos que los oficios religiosos se hacían
en latín, y que la formación religiosa del
pueblo no pasaba de la memorización de algunas sencillas
oraciones, el Credo y poco más.
Naturalmente la Iglesia
Católica condenaba el teatro
secular y contribuyó a su persecución. En el
año 1600 Felipe III pone fin a la prohibición
de montar espectáculos teatrales, promulgada por Felipe
II en el año 1582. En este caso vemos una discrepancia
entre las autoridades religiosas y civiles, lo que anuncia
una futura pérdida de poder de las primeras.
Aunque
el estado concedieses libertar de formar compañías,
estas estaban sujetas a varias condiciones de carácter
religioso. La temporada teatral la regía el calendario
religioso. Comenzaba con la Pascua de Resurrección
y terminaba el martes de Carnaval. Después de esto
las compañías se preparaban para las representaciones
de la fiesta del Hábeas.
Los cómicos y actores tenían fama de gente
irreverente e inmoral, por lo que en la legislación
del 1587, que regulaba la participación de las mujeres
en las compañías teatrales, se exigía
que estas estuvieran casadas o fueren menores de padres dedicados
al teatro.
Todas los tipo de compañías, gangarilla, cambaleo,
garnacha, bojiganga y farándula, llevaban diferentes
autos religiosos, que de una manera directa adoctrinaban
a la gente sencilla.
Aunque la Iglesia Católica no logró prohibir
las representaciones teatrales en las corralas, presionó para
que hombres y mujeres estuvieran separados y prohibió a
sus sacerdotes asistir a ellas.
Los textos eran censurados.
Primero existía la propia
censura realizada por el autor de comedias , después
venía la censura eclesiástica y la obra podía
llegar a ser prohibida e inscrita en los índices de
libros prohibidos. Aunque el rigor se ponía más
en los contenidos doctrinales que morales.
El libro de Calderón de la Barca, La Dama Duende,
aunque es una clara obra de capa y espada, encierra alguna
de las costumbres y creencias de la época. De echo
la obra es una burla a los supersticiosos. En un principio
el criado, Cosme, es el más supersticioso, lo que
realza las ideas supersticiosas de las clases humildes, pero
hay varias escenas en las que el protagonista Don Manuel
también se contagia de ellas.
Otro de los rasgos de
la obra nos muestra la reclusión
de la mujer, su falta de derechos y los rígidos principios
morales, basados en la religiosidad. Durante la obra se ve
la lucha de la lógica racional del amo contra la superstición
de su siervo. Calderón echa por tierra las supersticiones,
en el Discurso Tercero, página 75, se burla de los
que creen en las supersticiones.
Algunos estudiosos han sugerido
que detrás de este
libro puede estar la defensa al Conde-Duque de Olivares,
que había sido acusado de ejercer una influencia maléfica
sobre el rey. La defensa estaría motivada por el interés
de calderón por entrar en la secretaría del
valido. De todas formas lo que destaca es como un autor literario
utiliza su obra para transmitir una postura cristiana y racional,
frente a otra supersticiosa.
El teatro fue sin duda un transmisor
de valores y por tanto un instrumento directo e indirecto
de adoctrinamiento de
la población.
1 En
Trento se crearon fiestas religioso como: El Ángel
Custodio (29 septiembre). También se elevó el
rango de otras como el día de San José.
2 Algunas de las prohibidas fueron el Carnaval y ciertas
procesiones pidiendo lluvia o contra epidemias.
3 Ricardo García Carcel en su libro: La Cultura del
Siglo de Oro , dice con respecto a la actitud hacia la brujería: “La
razón quizá sea que la Inquisición debió ocuparse
de otros problemas ideológico-religiosos más
inquietantes...”
4 El autor de comedias era el director de la compañía.
También se le denominaba maestro de hacer comedias.
Muchas veces él mismo no las escribía, tan
sólo las dirigía y producía.
Mario Escobar Golderos es
licenciado en historia y director de las revistas “Historia para el debate” y “Kerigma"
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