| La
mujer en el mundo Desde los países del NORTE
rico, desde los niveles de vida de los países industrializados,
se va teniendo una perspectiva de acercamiento cada vez más
claro de la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer.
Se va haciendo cada vez más real el hecho de que a igual
trabajo igual salario. Ya no se ve a la mujer, necesariamente,
como la encargada de las tareas del hogar, y no se le ve sólo
como un vientre fecundo o un objeto de placer sexual. Muchos
auguran que la mujer va a ir participando cada vez más
en la vida política y económica de los países,
así como en los ambientes culturales, empresariales
y artísticos. Esto va sucediendo progresivamente en
el 20% del mundo rico. Pero si se tiene en cuenta el contexto
mundial, la situación cambia. Aún se da mucha
discriminación y se habla de un fenómeno: la
feminización de la pobreza.
Y en esta parte central del artículo voy a introducir
algunos datos de un estudio de Mayor Zaragoza en Ediciones
UNESCO, que, aunque sean datos objetivos y no un enfoque original
de conceptos, creo que resulta revelador para ver la situación
de la mujer en el mundo: De cada tres miradas que nos llegaran
de personas sumidas en la pobreza, dos serían mujeres.
La pobreza tiene rostro femenino. En el informe de las Naciones
Unidas “El estado de la población mundial 2000”,
el diagnóstico que se ofrece de la población
femenina es aterrador y debe llamar la atención de los
cristianos. En este informe se afirma que al menos una de cada
tres mujeres ha sido golpeada físicamente, obligada
a mantener relaciones sexuales o ha padecido algún tipo
de abuso. Un mínimo de 60 millones de niñas,
que podrían estar vivas, han “desaparecido” por
abortos selectivos, el infanticidio o el abandono. Hay mujeres
en el mundo que se deciden a abortar solamente por el hecho
de que se compruebe que el feto es una niña. Infanticidios
y abandonos se producen en el mundo sólo por el hecho
de ser mujeres. Aunque en muchos lugares se han prohibido las
pruebas prenatales para averiguar el sexo, existen tests ilegales
y las niñas se abortan. Según el economista Amartya
Sen faltan unos cien millones de mujeres en la población
mundial por estas causas.
En algunos ambientes del mundo, las niñas reciben
menos cuidados sanitarios, menos medicinas y peor alimentación
que los hombres... sólo por ser mujeres. Casi ochenta
mil mujeres mueren al año por someterse a prácticas
abortivas con falta de higiene y en condiciones que carecen
de seguridad sanitaria. La mitad de las muertes maternales
de América Latina se producen por abortos practicados
en condiciones insalubres. También hay muchas mujeres
en el mundo que mueren por complicaciones del embarazo o
en el parto que no se darían en los países
del NORTE rico. Hay medio millón de muertes de mujeres
cada año por estas causas. En cuanto a la educación, casi dos tercios de los
casi novecientos millones de analfabetos que hay en el mundo,
son mujeres, y una mujer adulta de cada tres sigue sin saber
leer ni escribir actualmente. Y en cuanto al trabajo, baste
decir que los dos tercios del trabajo de las mujeres no son
remunerados, son trabajos de subsistencia que no entran en
el marco del mercado. Espero que estos datos recogidos de
este estudio de Ediciones UNESCO os haya resultado revelador. Por otra parte, incluso en el 20% de la población
rica, se da el maltrato en los hogares, pero también
se puede hacer violencia contra la mujer en la calle. Se
hace violencia a la mujer en los lugares de trabajo, pero
también en el seno de las propias iglesias. Y no hablemos
de la discriminación y violencia que se hace de la
mujer en los medios de comunicación y en la publicidad,
por no hablar de las salas cinematográficas. En cuanto a la pobreza del Cuarto Mundo Urbano que se mueve
fundamentalmente en las grandes ciudades de los países
ricos, la mujer también lleva la peor parte. Mujeres
obligadas a la prostitución, otras que en ambientes
de pobreza tienen hijos, lo cual es una carga añadida
que casi no pueden soportar. Experiencias de mujeres a las
que se le han tutelado sus hijos a causa de su situación
de pobreza o mendicidad. Muchas mujeres pobres de las grandes
ciudades del mundo rico llevan el sufrimiento añadido
de no saber nada de los hijos que dieron a luz. Han sido
tutelados y dados en acogida o adopción. Las mujeres
pobres sólo buscan un consuelo un tanto falso en cuanto
a sus hijos. Y es que algunas me han dicho en el despacho
asistencial de Misión Urbana: “En muchas ocasiones
lloro mucho por ellos, pero me queda el consuelo de saber
que con otra mujer más acomodada estarán mejor
que conmigo”. Nuestro Programa Da Vida de la Misión
Evangélica Urbana de Madrid, sabe mucho de los sufrimientos
de las mujeres pobres con hijos, de las que luchan para,
aún en medio de su pobreza, no perder la tutela de
ellos y sacarlos adelante. Y se podría hablar de muchas otras cuestiones en las
que las mujeres llevan la peor parte, como podría ser
hablar del SIDA, la violencia de género u otras situaciones
lamentables que afectan a la mujer, como las condenas por
lapidación, los abusos sexuales que se añaden
también al dominio de los varones sobre las mujeres,
apoyando ese patriarcalismo histórico. Pero basta lo
dicho para concienciar a los cristianos, quizás de
forma especial a las mujeres cristianas, para que se acuerden
de todas aquellas que sufren esta feminización de la
pobreza, las fuertes discriminaciones de muchos fanatismos,
pensamientos patriarcales y líneas androcéntricas
que marginan, oprimen y hacen sufrir o morir a la mujer. Hay
que hacer que las líneas de progreso en cuanto a la
equiparación del hombre con la mujer sigan adelante.
Que algunos signos de esperanza que se ven se acentúen
y que los cristianos vayamos a la vanguardia de la lucha por
la dignificación de la mujer que ya comenzó
Jesús mismo. Si no, no habremos entendido la projimidad
y el grito de la mujer seguirá clamando por justicia
e igualdad. Juan
Simarro Fernández, licenciado en Filosofía,
escritor y director de Misión Evangélica Urbana
de Madrid.
© J. Simarro, 2003, Madrid, España. |