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Número 12 - 18 de noviembre, 2003
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JUan simarro

La mujer en el mundo

Desde los países del NORTE rico, desde los niveles de vida de los países industrializados, se va teniendo una perspectiva de acercamiento cada vez más claro de la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Se va haciendo cada vez más real el hecho de que a igual trabajo igual salario. Ya no se ve a la mujer, necesariamente, como la encargada de las tareas del hogar, y no se le ve sólo como un vientre fecundo o un objeto de placer sexual. Muchos auguran que la mujer va a ir participando cada vez más en la vida política y económica de los países, así como en los ambientes culturales, empresariales y artísticos. Esto va sucediendo progresivamente en el 20% del mundo rico. Pero si se tiene en cuenta el contexto mundial, la situación cambia. Aún se da mucha discriminación y se habla de un fenómeno: la feminización de la pobreza.

Y en esta parte central del artículo voy a introducir algunos datos de un estudio de Mayor Zaragoza en Ediciones UNESCO, que, aunque sean datos objetivos y no un enfoque original de conceptos, creo que resulta revelador para ver la situación de la mujer en el mundo: De cada tres miradas que nos llegaran de personas sumidas en la pobreza, dos serían mujeres. La pobreza tiene rostro femenino. En el informe de las Naciones Unidas “El estado de la población mundial 2000”, el diagnóstico que se ofrece de la población femenina es aterrador y debe llamar la atención de los cristianos. En este informe se afirma que al menos una de cada tres mujeres ha sido golpeada físicamente, obligada a mantener relaciones sexuales o ha padecido algún tipo de abuso. Un mínimo de 60 millones de niñas, que podrían estar vivas, han “desaparecido” por abortos selectivos, el infanticidio o el abandono. Hay mujeres en el mundo que se deciden a abortar solamente por el hecho de que se compruebe que el feto es una niña. Infanticidios y abandonos se producen en el mundo sólo por el hecho de ser mujeres. Aunque en muchos lugares se han prohibido las pruebas prenatales para averiguar el sexo, existen tests ilegales y las niñas se abortan. Según el economista Amartya Sen faltan unos cien millones de mujeres en la población mundial por estas causas.

En algunos ambientes del mundo, las niñas reciben menos cuidados sanitarios, menos medicinas y peor alimentación que los hombres... sólo por ser mujeres. Casi ochenta mil mujeres mueren al año por someterse a prácticas abortivas con falta de higiene y en condiciones que carecen de seguridad sanitaria. La mitad de las muertes maternales de América Latina se producen por abortos practicados en condiciones insalubres. También hay muchas mujeres en el mundo que mueren por complicaciones del embarazo o en el parto que no se darían en los países del NORTE rico. Hay medio millón de muertes de mujeres cada año por estas causas.

En cuanto a la educación, casi dos tercios de los casi novecientos millones de analfabetos que hay en el mundo, son mujeres, y una mujer adulta de cada tres sigue sin saber leer ni escribir actualmente. Y en cuanto al trabajo, baste decir que los dos tercios del trabajo de las mujeres no son remunerados, son trabajos de subsistencia que no entran en el marco del mercado. Espero que estos datos recogidos de este estudio de Ediciones UNESCO os haya resultado revelador.

Por otra parte, incluso en el 20% de la población rica, se da el maltrato en los hogares, pero también se puede hacer violencia contra la mujer en la calle. Se hace violencia a la mujer en los lugares de trabajo, pero también en el seno de las propias iglesias. Y no hablemos de la discriminación y violencia que se hace de la mujer en los medios de comunicación y en la publicidad, por no hablar de las salas cinematográficas.

En cuanto a la pobreza del Cuarto Mundo Urbano que se mueve fundamentalmente en las grandes ciudades de los países ricos, la mujer también lleva la peor parte. Mujeres obligadas a la prostitución, otras que en ambientes de pobreza tienen hijos, lo cual es una carga añadida que casi no pueden soportar. Experiencias de mujeres a las que se le han tutelado sus hijos a causa de su situación de pobreza o mendicidad. Muchas mujeres pobres de las grandes ciudades del mundo rico llevan el sufrimiento añadido de no saber nada de los hijos que dieron a luz. Han sido tutelados y dados en acogida o adopción. Las mujeres pobres sólo buscan un consuelo un tanto falso en cuanto a sus hijos. Y es que algunas me han dicho en el despacho asistencial de Misión Urbana: “En muchas ocasiones lloro mucho por ellos, pero me queda el consuelo de saber que con otra mujer más acomodada estarán mejor que conmigo”. Nuestro Programa Da Vida de la Misión Evangélica Urbana de Madrid, sabe mucho de los sufrimientos de las mujeres pobres con hijos, de las que luchan para, aún en medio de su pobreza, no perder la tutela de ellos y sacarlos adelante.

Y se podría hablar de muchas otras cuestiones en las que las mujeres llevan la peor parte, como podría ser hablar del SIDA, la violencia de género u otras situaciones lamentables que afectan a la mujer, como las condenas por lapidación, los abusos sexuales que se añaden también al dominio de los varones sobre las mujeres, apoyando ese patriarcalismo histórico. Pero basta lo dicho para concienciar a los cristianos, quizás de forma especial a las mujeres cristianas, para que se acuerden de todas aquellas que sufren esta feminización de la pobreza, las fuertes discriminaciones de muchos fanatismos, pensamientos patriarcales y líneas androcéntricas que marginan, oprimen y hacen sufrir o morir a la mujer. Hay que hacer que las líneas de progreso en cuanto a la equiparación del hombre con la mujer sigan adelante. Que algunos signos de esperanza que se ven se acentúen y que los cristianos vayamos a la vanguardia de la lucha por la dignificación de la mujer que ya comenzó Jesús mismo. Si no, no habremos entendido la projimidad y el grito de la mujer seguirá clamando por justicia e igualdad.

Juan Simarro Fernández, licenciado en Filosofía,
escritor y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid.
© J. Simarro, 2003, Madrid, España.
  

 
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