| Ni Küng ni Kiko,
sino Kristo Dos extremos –ultras- del catolicismo
salen a la luz de los medios españoles esta semana:
el liberal (ultra) Hans Küng y el literal (ultra) Kiko
Argüello. Para uno, la paz, el diálogo y la tolerancia
están por encima de cualquier otra consideración
(Biblia incluida). Para el otro, el dogma de la jerarquía
(léase Magisterio y Santa Tradición) crea una
dicotomía de bueno y malo que no admite puntos intermedios
y que está por encima de la propia Biblia, satanizando
a la sociedad en su conjunto. Los protestantes, incluidos los españoles, nos debatimos
entre estos dos mismos extremos. Por una parte, aquellos
que no creen que la Palabra, el libro revelado, el Verbo
de Dios, la verdad escrita, sea realmente una referencia
auténtica. La Biblia, dicen, contiene verdades de
Dios, pero no es la Verdad de Dios. Y con la difuminación
llega el relativismo, y con el relativismo la sal pierde
su sabor, y al perder su sabor sólo vale para ser
pisoteada. Nada más triste que un ex-idealista pragmático
y amoldado a este siglo. En el extremo opuesto, los “kikos” evangélicos
ven sólo demonios e infierno aquí y ahora en
la cultura que nos rodea. Sin negar la oscuridad que reina
a nuestro alrededor, es innegable que aún perdura la
“imago dei” (imagen de Dios) en las personas y
cultura que nos acompañan. De la misma forma, esa oscuridad
es innegable que también está salpicando lo
que entendemos como Iglesia. Cuando hablamos de corrupción,
de luchas de poder, de incumplir promesas, de transgredir
la verdad, de demagogia, existe dentro y fuera de las paredes
de los templos. La única diferencia es que quien sigue
a Cristo puede arrepentirse. También, y damos fe, existen
muchos creyentes que darían sus vidas no sólo
por Jesús, sino también por la ética
que El enseñó. De la misma forma certificamos
que existen políticos y líderes de la sociedad
que, tristemente, darían lecciones de ética
a muchos que se llaman cristianos. En este segundo grupo de literales se presentan a menudo
el “Magisterio” y la “Santa Tradición” protestantes,
que se colocan por encima de cualquier cuestionamiento humano
o bíblico, llevando a abusos de poder y tiranía
espiritual contrarias al servicio que Jesús enseñó,
y que rondan el sectarismo. Dicho esto, la dificultad es encontrar el punto de equilibrio,
el libre análisis dentro del consenso de la comunidad
cristiana y de la Palabra. Para esto están las familias
evangélicas, las asociaciones interdenominacionales,
los foros… y las revistas. Esta revista digital trabaja y lucha por mantenerse en este “filo
de la navaja”. Todos los que colaboramos en esta edición
digital, junto a las entidades que la apoyan (la revista
Alternativa 2000, la familia denominacional Asamblea Cristiana,
los Grupos Bíblicos Universitarios y el Consello Evanxélico
Galego, bajo el paraguas de la Alianza Evangélica
Española) buscan el equilibrio de la fidelidad a la
Palabra de Dios como verdad absoluta (no literal pero sí en
su contenido), a la vez que un punto de encuentro con nuestra
sociedad y cultura; sin aceptarla sin reservas pero también
sin satanizarla. Como diría Jhon Stott, escuchamos
con los dos oídos: con uno a Dios a través
de su palabra y nuestra conciencia, y con el otro a la sociedad
en sus circunstancias, preguntas y quejas. Ni Kung ni Kiko, sino Kristo. El es la respuesta. El asumió
en su totalidad lo que la Torah decía, pero se enfrentó
a quienes la ataban y sujetaban a sus prejuicios, intereses
y dogmas, rompiendo esquemas y afirmando que El era a la vez
el cumplimiento y el triunfo sobre la Ley. Ni fundamentalista
ni sin fundamentos. © ProtestanteDigital.com,
España.
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