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de Oro y Contrarreforma
IV - El clero en la España Moderna
El número e influencia del clero
fue muy alto durante toda la Edad Moderna. Dentro del estamento
eclesiástico había innumerables diferencias
de carácter económico, de linaje y cultural.
A finales del siglo XVI el número de religiosos puede
estar cerca de los 100.000. Si tenemos en cuenta que la población
de los reinos peninsulares debía rondar los 8,5 millones
o 9, el estamento clerical debía suponer un 10% de
la población total. La proporción no era igual
en todos los reinos. En castilla, por ejemplo, el porcentaje
podía estar en el 15 religiosos por cada 1000 habitantes.
De
el gran número de religiosos que había
en España, no sería acertado concluir, que
la cura de almas estuviera suficientemente atendida. La mayor
parte del clero habitaba en ciudades y villas y zonas agrícolas
muy ricas, por otro lado un gran número de religiosos
eran regulares y hacían vida conventual. Por otro
lado las mujeres religiosas no ejercían labores sacerdotales,
por lo que el número de clérigos dedicados
a labores pastorales era mucho más reducido.
La formación de los religiosos y religiosas no era
uniforme, no llegando, en muchos casos, ha ser suficiente
para su labor. Tan sólo un dato, de las 2.667 personas
ordenadas entre los años 1635 a 1717, en la diócesis
de Barcelona, sólo 662 eran presbíteros, el
resto eran clérigos ordenados desde niños,
en busca de unas rentas anuales para sobrevivir.
Aunque la
Iglesia Católica era rica, no por eso muchos
de sus párrocos vivían en una situación
económica difícil, mientras que los príncipes
religiosos (obispos, arzobispos, abades), poseían
rentas considerables.
Los párrocos convivían
con la gente del pueblo, aunque en muchos casos no eran un
buen ejemplo a seguir,
ya que tenían sus propias concubinas, frecuentaban
lugares de dudosa reputación o prohibidos por la jerarquía(1).
Durante el siglo XVII hubo una verdadera
preocupación
por el alto número de clérigos, la riqueza
acumulada por la Iglesia católica y la dudosa vocación
de muchos religiosos.
1
Los religiosos tenían prohibido ir al teatro,
pero era normal verlos en él, escondidos tras
celosías.
Mario Escobar Golderos es licenciado
en historia y director de las revistas “Historia para
el debate” y “Kerigma". |