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Número 12 - 21 de noviembre, 2003
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Historias sin cuento
MARIO ESCOBAR

Teatro de Oro y Contrarreforma
IV - El clero en la España Moderna

El número e influencia del clero fue muy alto durante toda la Edad Moderna. Dentro del estamento eclesiástico había innumerables diferencias de carácter económico, de linaje y cultural. A finales del siglo XVI el número de religiosos puede estar cerca de los 100.000. Si tenemos en cuenta que la población de los reinos peninsulares debía rondar los 8,5 millones o 9, el estamento clerical debía suponer un 10% de la población total. La proporción no era igual en todos los reinos. En castilla, por ejemplo, el porcentaje podía estar en el 15 religiosos por cada 1000 habitantes.

De el gran número de religiosos que había en España, no sería acertado concluir, que la cura de almas estuviera suficientemente atendida. La mayor parte del clero habitaba en ciudades y villas y zonas agrícolas muy ricas, por otro lado un gran número de religiosos eran regulares y hacían vida conventual. Por otro lado las mujeres religiosas no ejercían labores sacerdotales, por lo que el número de clérigos dedicados a labores pastorales era mucho más reducido.

La formación de los religiosos y religiosas no era uniforme, no llegando, en muchos casos, ha ser suficiente para su labor. Tan sólo un dato, de las 2.667 personas ordenadas entre los años 1635 a 1717, en la diócesis de Barcelona, sólo 662 eran presbíteros, el resto eran clérigos ordenados desde niños, en busca de unas rentas anuales para sobrevivir.

Aunque la Iglesia Católica era rica, no por eso muchos de sus párrocos vivían en una situación económica difícil, mientras que los príncipes religiosos (obispos, arzobispos, abades), poseían rentas considerables.

Los párrocos convivían con la gente del pueblo, aunque en muchos casos no eran un buen ejemplo a seguir, ya que tenían sus propias concubinas, frecuentaban lugares de dudosa reputación o prohibidos por la jerarquía(1).

Durante el siglo XVII hubo una verdadera preocupación por el alto número de clérigos, la riqueza acumulada por la Iglesia católica y la dudosa vocación de muchos religiosos.

1 Los religiosos tenían prohibido ir al teatro, pero era normal verlos en él, escondidos tras celosías.

 

Mario Escobar Golderos es licenciado en historia y director de las revistas “Historia para el debate” y “Kerigma".
 
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