E s p e c i a l e s
Número 13 - 28 de noviembre, 2003
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
Historias sin cuento
MARIO ESCOBAR

El Teatro: de la expresión popular a la doctrina católica

Los comienzos del teatro en la Europa cristiana tienen como origen la devoción religiosa. Los gremios de artesanos comenzaron por organizar pequeñas representaciones religiosas para celebrar algunas de las más significativas fiestas cristianas como: la Pasión, Reyes y Navidad. Las obras teatrales también trataban sobre misterios religiosos (concepción virginal, Trinidad, Purgatorio) y vidas de santos.

Como es natural los diferentes gremios competían entre si para realizar las representaciones más espectaculares, lo que llevó a una lenta profesionalización de los actores, que en principio se dedicaban de forma voluntaria a ellas. Los autos, las danzas, bailes y otros tipos de entretenimientos se fueron complicando, lo que exigía más tiempo y dedicación.

La Iglesia Católica no tardó mucho en reglamentar y potenciar esta forma popular de representación religiosa, ya que vio en ella un medio para adoctrinar a las masas. De esta forma, las sencillas historias bíblicas o las edificantes vidas de santos, formaban a la gente sencilla. No olvidemos que los oficios religiosos se hacían en latín, y que la formación religiosa del pueblo no pasaba de la memorización de algunas sencillas oraciones, el Credo y poco más.

Naturalmente la Iglesia Católica condenaba el teatro secular y contribuyó a su persecución. En el año 1600 Felipe III pone fin a la prohibición de montar espectáculos teatrales, promulgada por Felipe II en el año 1582. En este caso vemos una discrepancia entre las autoridades religiosas y civiles, lo que anuncia una futura pérdida de poder de las primeras.

Aunque el estado concedieses libertar de formar compañías, estas estaban sujetas a varias condiciones de carácter religioso. La temporada teatral la regía el calendario religioso. Comenzaba con la Pascua de Resurrección y terminaba el martes de Carnaval. Después de esto las compañías se preparaban para las representaciones de la fiesta del Hábeas.

Los cómicos y actores tenían fama de gente irreverente e inmoral, por lo que en la legislación del 1587, que regulaba la participación de las mujeres en las compañías teatrales, se exigía que estas estuvieran casadas o fueren menores de padres dedicados al teatro.

Todas los tipo de compañías, gangarilla, cambaleo, garnacha, bojiganga y farándula, llevaban diferentes autos religiosos, que de una manera directa adoctrinaban a la gente sencilla.

Aunque la Iglesia Católica no logró prohibir las representaciones teatrales en las corralas, presionó para que hombres y mujeres estuvieran separados y prohibió a sus sacerdotes asistir a ellas.

Los textos eran censurados. Primero existía la propia censura realizada por el autor de comedias(1), después venía la censura eclesiástica y la obra podía llegar a ser prohibida e inscrita en los índices de libros prohibidos. Aunque el rigor se ponía más en los contenidos doctrinales que morales.

El libro de Calderón de la Barca, La Dama Duende, aunque es una clara obra de capa y espada, encierra alguna de las costumbres y creencias de la época. De echo la obra es una burla a los supersticiosos. En un principio el criado, Cosme, es el más supersticioso, lo que realza las ideas supersticiosas de las clases humildes, pero hay varias escenas en las que el protagonista Don Manuel también se contagia de ellas.

Otro de los rasgos de la obra nos muestra la reclusión de la mujer, su falta de derechos y los rígidos principios morales, basados en la religiosidad.

Durante la obra se ve la lucha de la lógica racional del amo contra la superstición de su siervo. Calderón echa por tierra las supersticiones, en el Discurso Tercero, página 75, se burla de los que creen en las supersticiones.

Algunos estudiosos han sugerido que detrás de este libro puede estar la defensa al Conde-Duque de Olivares, que había sido acusado de ejercer una influencia maléfica sobre el rey. La defensa estaría motivada por el interés de Calderón por entrar en la secretaría del valido. De todas formas lo que destaca es como un autor literario utiliza su obra para transmitir una postura cristiana y racional, frente a otra supersticiosa.

El teatro fue sin duda un transmisor de valores y por tanto un instrumento directo e indirecto de adoctrinamiento de la población.

 

1 El autor de comedias era el director de la compañía. También se le denominaba maestro de hacer comedias. Muchas veces él mismo no las escribía, tan sólo las dirigía y producía.

Mario Escobar Golderos es licenciado en historia y director de las revistas “Historia para el debate” y “Kerigma".
 
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
dLirios
Luis Marián
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO
. PUBLICIDAD


© 2003 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: