| Rosalía,
esa sombra…
(I) ¿Una aldeana
que escribe versos?
Escritores tan conocidos y fundamentales
para la literatura española como Unamuno y Valle-Inclán
redujeron a Rosalía y su obra a "una aldeana
que escribe versos". Nosotros, sencillamente, creemos
que hay algo más. En un momento en que el gallego
es considerado sólo como un dialecto del castellano,
que lo usan -y lo mantienen vivo- exclusivamente los campesinos,
ella, una aldeana -¡afortunadamente!- hasta los 13
años, lo incorpora nada menos que al género
lírico, con lo que contribuye a colocar uno de los
cimientos del resurgimiento de la cultura gallega.
Sólo desde su aldeanismo puede decir, enamorada, "..quiero
cantar las bellezas de nuestra tierra en aquel dialecto
suave y mimoso... no habiendo aprendido en mas escuela
que la de nuestros pobres aldeanos, guiada sólo
por aquellos cantares, aquellas palabras cariñosas
y aquellos giros nunca olvidados que tan dulcemente resonaron
en mis oídos desde la cuna y que fueron recogidos
por mi corazón como herencia propia, me atreví a
escribir estos cantares..." (Presentación
de la autora en gallego, de "Cantares gallegos").
Por otra parte, su poesía supone toda una innovación;
ignora lo académico y formal del verso contemporáneo
y pasa de las 8-10 sílabas, a las 16 y hasta las
18; evita la expresión grandilocuente y solemne,
y se hace accesible a cualquiera a través de su
sencillez. Los analistas la denominan posromántica
, la transición entre el romanticismo que representa
Bécquer -a quién parece que conoció-
y el modernismo, cuyos más conocidos poetas reconocen
la influencia rosaliana en su obra.
Lejos de que su obra inicial sea puro lirismo y saudade,
es también denuncia social; ya hemos hablado de
un país propiedad de los caciques locales y el
clero: el obrero y el campesino carecen de todo. Tienen
trabajo si quieren ellos y según sus condiciones.
Pero al gallego no le va mucho mejor cuando emigra a
otras regiones: se le desprecia por su pobreza, su poca
cultura y porque, además, tampoco se integra:
no piensa mas que en regresar a su tierra, con su familia
y lo poco conseguido. La poetisa contempla todo esto
personalmente en uno de sus obligados viajes por Castilla;
de ahí las tremendas estrofas de "Castellanos
de Castilla": "Castellanos de Castilla,/ tratade
ben ós gallegos;/ cando van, van como rosas,/
cando vén, vén como negros" ("Cantares
gallegos"). Este poema de 108 versos puede despertar
rechazo, si no se conoce un poco el trasfondo citado.
Y no se reduce la denuncia y la demanda de justicia a
este primer libro, sino que es una constante en su obra. “Aquellos
que tienen fama de honrados en el pueblos/ me robaron
tanta blancura como yo tenía,/ ...Ni una piedra
dejaron de donde yo vivía/ (...) mis hijos... ¡mis ángeles!...
que tanto quería,/ ¡murieron, murieron con
el hambre que tenían!", son algunos de los
versos que componen una dramática historia de
abusos y cuya resolución la autora adelanta ya
en el título, "La justicia por la mano"-del
segundo libro de "Follas novas" (Hojas nuevas)-.
Rosalía de Castro es prácticamente la única
poetisa romántica, una de las escasas escritoras
de un panorama literario español formado, casi,
exclusivamente por hombres y, lo que es aún más
singular, una de las contadas escritoras líricas
hispanas.
(Publicado en el nº 182 de Edificación Cristiana)
RESUMIDO
© Revista Edificación
Cristiana, nº 207. Resumido por el autor.
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