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Número 12 - 21 de noviembre, 2003
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Psicoayuda
Francisco Gómez Moreno

“Mobbing”: acoso moral en el trabajo (I)

El acoso moral en el trabajo o “mobbing” es un fenómeno que comienza a reconocerse de forma creciente en la sociedad española, ocupando y preocupando a colegios profesionales, partidos políticos, sindicatos y sociedad civil, con iniciativas en la constitución de asociaciones de afectados y proposiciones de ley en el parlamento con objeto de reivindicar el derecho del trabajador a no sufrir acoso moral en el trabajo y en caso de sufrirlo, ser considerado legalmente como enfermedad laboral. Así mismo, es un tema que despierta un interés cada vez mayor en los medios de comunicación.

En efecto, estamos ante un fenómeno laboral que dará mucho de qué hablar en los próximos años. Pero ¿Qué es el acoso moral en el trabajo o “mobbing”? El psicólogo Heinz Leymann acuñó en la década de los ochenta el término de psicoterror laboral o “mobbing” para referirse al ejercicio sistemático y persistente en el tiempo de acoso o violencia psicológica dentro del ámbito laboral de unas personas sobre otras: entre compañeros, de subordinados sobre jefes y en mayor medida, de jefes sobre subordinados.

El “mobbing” es un conjunto de conductas que tienen por finalidad provocar humillaciones constantes en el puesto de trabajo. La víctima no suele reconocer en un primer momento la violencia laboral como tal, atribuyendo su malestar y las conductas del acosador como fruto de las tensiones normales del trabajo. Cuando el acoso persiste en el tiempo, la víctima comienza a identificarlo como lo que es, pero ya comienza a sentirse agotada e indefensa ante el problema, sin saber qué hacer, atrapada y sin salida, con miedo a la pérdida del empleo. El agotamiento y la indefensión lleva a la ansiedad y depresión como trastornos más frecuentes, comenzando entonces un rosario de bajas laborales cada vez más prolongadas, llegando en algunos casos a iniciar procesos legales de incapacidad laboral. Las demandas ante los tribunales de justicia por daños morales son cada vez más frecuentes, si bien en un porcentaje muy pequeño en comparación al número de casos que se estima existen (según una noticia de prensa reciente(1), en España hay afectados un total de 480.000 trabajadores, lo que supone el 3% de la población, según un estudio. Otro estudio eleva el total de casos al 5%).

Las conductas concretas del acosador hacia la víctima pueden ser muy variadas. Se dan casos de abuso en el que la persona víctima de “mobbing” es colocada en un “despacho” estrecho sin ventilación ni luz natural, con una mesa y una silla por únicas herramientas de trabajo y sin ninguna tarea que realizar, y así ocho horas diarias, cinco días a la semana. En otros casos se trata del boicot y vacío social por parte de compañeros o del acoso del jefe, con provocaciones que humillan la dignidad del acosado o acosada tales como ocultar sistemáticamente sus méritos, ignorando los logros pero a la vez criticando de forma agresiva y exagerada los más pequeños errores o defectos. En otros casos se trata de desbordar la capacidad de trabajo de la víctima con sobrecarga de trabajo, privándola a su vez de los medios necesarios para su realización. Con frecuencia se da una combinación de diferentes formas de abuso. No es difícil imaginar el infierno que supone para la víctima acudir al trabajo bajo estas terribles condiciones.

La espiral de “mobbing” se cierra por los mismos efectos que el intenso estrés que esta situación y los trastornos de ansiedad y depresión asociados producen. En efecto, bajo los efectos del agotamiento la víctima comete más errores debido a la disminución de sus capacidades cognitivas de atención, concentración y memoria. La tasa de errores aumenta, con lo que se expone si cabe aun más a las provocaciones del entorno. No obstante, lo que resulta paradójico de este fenómeno es que las personas que pueden ser más susceptibles de ser acosadas no son las más torpes sino todo lo contrario, personas brillantes, eficaces y trabajadoras, que son más vulnerables al abuso cuando el entorno se siente amenazado o cuestionado de alguna manera. También aquellas personas que se muestran vulnerables, inseguras de sí mismas y necesitadas del afecto y la aprobación por parte de los demás, son más vulnerables a ser acosadas en el futuro. Continuará.

(1) Cain, S. y Espinós, D. “Un estudio reduce al 3% la población afectada por el acoso moral”. EL PAIS, miércoles 29 de octubre de 2003. Madrid.

© Francisco Gómez Moreno 2003. Licenciado en Psicología y Psicoterapeuta en ejercicio. Profesor de Consejería del Centro de Estudios Teológicos CET-CARISMA.

 
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