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“Mobbing”:
acoso moral en el trabajo (I)
El acoso moral en el trabajo o “mobbing”
es un fenómeno que comienza a reconocerse de forma
creciente en la sociedad española, ocupando y preocupando
a colegios profesionales, partidos políticos, sindicatos
y sociedad civil, con iniciativas en la constitución
de asociaciones de afectados y proposiciones de ley en el
parlamento con objeto de reivindicar el derecho del trabajador
a no sufrir acoso moral en el trabajo y en caso de sufrirlo,
ser considerado legalmente como enfermedad laboral. Así
mismo, es un tema que despierta un interés cada vez
mayor en los medios de comunicación.
En efecto, estamos ante un fenómeno
laboral que dará mucho de qué hablar en los
próximos años. Pero ¿Qué es el
acoso moral en el trabajo o “mobbing”? El psicólogo
Heinz Leymann acuñó en la década de los
ochenta el término de psicoterror laboral o “mobbing”
para referirse al ejercicio sistemático y persistente
en el tiempo de acoso o violencia psicológica dentro
del ámbito laboral de unas personas sobre otras: entre
compañeros, de subordinados sobre jefes y en mayor
medida, de jefes sobre subordinados.
El “mobbing” es un conjunto
de conductas que tienen por finalidad provocar humillaciones
constantes en el puesto de trabajo. La víctima no suele
reconocer en un primer momento la violencia laboral como tal,
atribuyendo su malestar y las conductas del acosador como
fruto de las tensiones normales del trabajo. Cuando el acoso
persiste en el tiempo, la víctima comienza a identificarlo
como lo que es, pero ya comienza a sentirse agotada e indefensa
ante el problema, sin saber qué hacer, atrapada y sin
salida, con miedo a la pérdida del empleo. El agotamiento
y la indefensión lleva a la ansiedad y depresión
como trastornos más frecuentes, comenzando entonces
un rosario de bajas laborales cada vez más prolongadas,
llegando en algunos casos a iniciar procesos legales de incapacidad
laboral. Las demandas ante los tribunales de justicia por
daños morales son cada vez más frecuentes, si
bien en un porcentaje muy pequeño en comparación
al número de casos que se estima existen (según
una noticia de prensa reciente(1),
en España hay afectados un total de 480.000 trabajadores,
lo que supone el 3% de la población, según un
estudio. Otro estudio eleva el total de casos al 5%).
Las conductas concretas del acosador
hacia la víctima pueden ser muy variadas. Se dan casos
de abuso en el que la persona víctima de “mobbing”
es colocada en un “despacho” estrecho sin ventilación
ni luz natural, con una mesa y una silla por únicas
herramientas de trabajo y sin ninguna tarea que realizar,
y así ocho horas diarias, cinco días a la semana.
En otros casos se trata del boicot y vacío social por
parte de compañeros o del acoso del jefe, con provocaciones
que humillan la dignidad del acosado o acosada tales como
ocultar sistemáticamente sus méritos, ignorando
los logros pero a la vez criticando de forma agresiva y exagerada
los más pequeños errores o defectos. En otros
casos se trata de desbordar la capacidad de trabajo de la
víctima con sobrecarga de trabajo, privándola
a su vez de los medios necesarios para su realización.
Con frecuencia se da una combinación de diferentes
formas de abuso. No es difícil imaginar el infierno
que supone para la víctima acudir al trabajo bajo estas
terribles condiciones.
La espiral de “mobbing”
se cierra por los mismos efectos que el intenso estrés
que esta situación y los trastornos de ansiedad y depresión
asociados producen. En efecto, bajo los efectos del agotamiento
la víctima comete más errores debido a la disminución
de sus capacidades cognitivas de atención, concentración
y memoria. La tasa de errores aumenta, con lo que se expone
si cabe aun más a las provocaciones del entorno. No
obstante, lo que resulta paradójico de este fenómeno
es que las personas que pueden ser más susceptibles
de ser acosadas no son las más torpes sino todo lo
contrario, personas brillantes, eficaces y trabajadoras, que
son más vulnerables al abuso cuando el entorno se siente
amenazado o cuestionado de alguna manera. También aquellas
personas que se muestran vulnerables, inseguras de sí
mismas y necesitadas del afecto y la aprobación por
parte de los demás, son más vulnerables a ser
acosadas en el futuro. Continuará.
(1)
Cain, S. y Espinós, D. “Un estudio reduce al
3% la población afectada por el acoso moral”.
EL PAIS, miércoles 29 de octubre de 2003. Madrid.
© Francisco
Gómez Moreno 2003. Licenciado en Psicología
y Psicoterapeuta en ejercicio. Profesor de Consejería
del Centro de Estudios Teológicos CET-CARISMA. |