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Las
luces opacas de Navidad
Parece ilógico,
pero desde hace unas semanas las calles tristes de lluvia
lucen sus galas de fiesta. Las ciudades se atavían
con adornos navideños. Guirnaldas, luces de colores,
adornos brillantes que con sutileza envuelven las mentes
con ideas de consumo.
Los precios se elevan casi al doble. Todo efectúa
un cambio grotesco y sin ningún tipo de cautela. Los
ciudadanos, como si fuesen seres sin capacidad de discernimiento,
se entregan a la ardua labor de comprar incansables lo innecesario.
El pasear por las tardes y tomarte un simple café con
los amigos, pasa a convertirse en una acción arriesgada,
pues ya todo está masificado… el centro plagado
de prisas, de escaparates luminosos que con su juego de luces
intentan seducir a los ajetreados compradores.
Todo ello me hace pensar en que soy un ser extraño,
alguien a quién toda la parafernalia que se prepara
en estos días le sigue pareciendo hipócrita.
Me niego a servir a un dios llamado consumismo, aunque lo
vistan con ropas de niño Jesús.
Aminoro mis pasos en esta desenfrenada carrera, y reflexiono
sobre una cuestión que pocos se plantean. Pensando
en cómo lo auténtico pasa a ser artificial
cuando lo filtramos por los cánones de esta sociedad.
De cómo unas fechas en las que se debiera tomar tiempo
para meditar en ese Dios que se hizo niño y que nació para
regalarnos la esperanza de una vida eterna, ha quedado resumido
a una pequeña reseña de un imaginario belén
.
Poco a poco, las calles se irán llenando de multitudes,
pero seguro que con muy pocas ilusiones, porque tras las
luces que los iluminan sólo cobijan una opacidad inmensa ¿De
qué sirve sensibilizarse en estas fechas con los desfavorecidos,
si el resto del año dejamos que queden en el más
absoluto olvido?
En estas fechas como cada año, intentaré vivir
una Navidad genuina, sin caer en tradiciones; derramando
con cada frase, con cada gesto, un poco del Jesús
que mora en mi. Ansiando vivir con sencillez estos momentos,
derramando sin egoísmo la esencia de la verdadera
Navidad que habita en mi corazón..
Yolanda Tamayo es colaboradora de
la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana).
© Y. Tamayo, 2003, España
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