| Evan–dropáusicos Desciende la testosterona y aparece la “depre”.
Torna irritable, se fatiga… A partir de cierta edad,
el hombre sufre cambios hormonales que pueden llegar a afectar
su bienestar. ¿Menopausia masculina? Los especialistas
hablan de andropausia…. Copio textualmente los síntomas: -Disminución de la fuerza y masa muscular. -Osteoporosis. -Arrugas, piel seca. -Problemas circulatorios. -Reducción de la libido, disfunción eréctil. -Insomnio o fatiga, falta pronunciada de energía. -Depresión y ansiedad. -Cambios de humor, irritabilidad, agresividad. -Alteraciones en la sensación de bienestar. En nuestro mundo evangélico, tan “cosa de hombres”… >entraditos
en años<, la andropausia está a la orden
del día. Mujeres, hablad.
© Manuel López Rodríguez, Madrid, España. 1953-2003.
Va por los Mefford 1953. El Vaticano, con la firma del Concordato, se adueña
espiritualmente de España, cuyo dictador Franco reconoce
a la Iglesia Católica a petición del Vaticano
como “sociedad perfecta” (¡?). Washington
pone fin al aislamiento internacional del régimen
franquista con la visita a Madrid del general Dwight W. Eisenhower,
presidente de Estados Unidos, para ratificar el Tratado por
el que USA pasa a disponer de territorio español para
sus bases militares. Pero no todo es “crónica negra” en 1953.
Ese año, tengo recordado en una “lupa” en
la anterior etapa de este portal, se editó “Paz
con Dios”, de Billy Graham, uno de los libros religiosos
más vendidos de todos los tiempos, de cuya tirada
total acumulada -millones de ejemplares- se ignora el dato
exacto, si bien Melany Ethridge, de la oficina de prensa
de la Asociación Billy Graham, me comunica que poseen
ejemplares traducidos a 41 idiomas. Aquí, la intolerancia y la persecución religiosa
contra los protestantes están a la orden del día.
Ese año de 1953 se da desde el gobierno la consigna
de aflojar un poco la tuerca, por aquello de que dirá el
Tio Sam. Las misiones USA aprovechan la coyuntura para mandar
a España nuevos misioneros. Todos acabarán
regresando, más pronto o más tarde, a su país. Todos, menos dos. Hablo del matrimonio Joseph Wilson Mefford
y Lila Pritchard. Los Mefford. Toda una institución
en la familia bautista española. Los Mefford optaron por quedarse entre nosotros y aquí siguen
como miembros fieles y activos, entrañables, de la
Iglesia Bautista de Denia (Alicante). Hoy, 50 años
después, el joven Joe de entonces es hoy el venerable
don José, tiempo ha jubilado, que no inactivo, pues
se sigue sentando al piano cuando en el culto toca cantar
con la solemnidad debida alguno de los himnos protestantes
emblemáticos de toda la vida. Las mujeres siempre
lo hacen todo más fácil: la joven Lila de 1953
sigue siendo “nuestra” Lila. Ahora que estamos en la era de la globalización y
ante el desafío de las estrategias de la inmersión
cultural, el ejemplo de los Mefford de haber echado raíces
de por vida en el país que los acogió es si
duda hermoso. Ejemplar. Una placa con el nombre de ambos grabado al pie del dibujo
de un ramillete de lilas en el paseo principal de la Residencia
les rinde público homenaje permanente en “La
Residencia”, el Centro de Encuentros Montgó. Cada domingo que estoy en Denia les veo en el culto en el
flamante –y siempre abarrotado– “local
interministerial” –léase templo coyuntural;
el resto de la semana es gimnasio– de la Iglesia de
Denia. No sé cómo se las apañan, pero
nunca están en primera fila y siempre en el sitio
más discreto. Obviamente, no vinieron para servirse, sino para servirnos.
Normal. Así eran los apóstoles. Y así seguirán
siendo los grandes hombres y mujeres de Dios…
Manuel López Rodríguez,
es periodista, director de la revista FOTO,
y profesor de Ciencias de la Información en Madrid
© Manuel López Rodríguez, Madrid, España. IR
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